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Eduardo Acha Uriarte, el consignatario de buques republicano cuyo cargo en el Gobierno causó el descontento de su partido

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Eduardo Acha Uriarte (Bilbao, 1889) llegó a ser secretario general del Departamento de Comercio y Abastecimientos del Gobierno de Euzkadi. Nacido en Bilbao, desarrolló su actividad profesional como consignatario de buques. A lo largo de su carrera, fundó una empresa y participó en varios congresos del ramo. Sus primeros pasos en la política fueron de la mano de un republicanismo de tendencia lerrouxista. Obtuvo un asiento como concejal en el Ayuntamiento en los comicios municipales de 1917, tras los que trabajó bajo la dirección de Ernesto Ercoreca, quien años más tarde llegaría a ser alcalde de la capital vizcaína. Con la proclamación de la Segunda República en 1931, Acha se volvió más activo en el terreno político: fue instrumental en la estructuración de las patas vizcaínas tanto de Acción Republicana primero como de Izquierda Republicana después, ambos partidos dirigidos por Manuel Azaña a nivel de España.

Su entrada al Gobierno de Euzkadi se produjo en octubre de 1936, cuando se le designó inspector general de Cantinas y Almacenes. Unos meses más tarde, en febrero del año siguiente, la dimisión de Juan Fernando Cobo Cayón le permitió acceder a otro cargo, en este caso el de secretario general del Departamento de Comercio y Abastecimientos, encabezado por el consejero Ramón María Aldasoro Galarza, a quien unía una profunda amistad. Antes, la dirección del partido al que estaba adscrito le había exigido que esperase a contar con su aprobación antes de aceptar la encomienda, lo que supuso que las relaciones se resquebrajasen. Izquierda Republicana volvió a insistir más adelante, pidiéndole de nuevo que cesase en el cargo. Como significación de las desavenencias, Acha, a diferencia de otros integrantes del partido que también desempeñaban funciones públicas, no reportaba al partido un porcentaje de su remuneración.

Su actividad política no eludió los ojos de la inteligencia franquista, que confeccionó informes sobre él. Organizó primero la salida hacia Francia de sus hijos y él mismo se fue al exilio en mayo de 1937, en compañía de Juan Gracia Colás, también perteneciente a aquel primer Gobierno de Euzkadi, en el que ostentaba el cargo de consejero de Asistencia Social. Pasó por diferentes puntos de la geografía francesa —incluidos Burdeos, Grenoble y Valence— y se afanó en trabajar por los refugiados españoles que cruzaban la frontera, lo que captó la atención de la brigada político-social franquista. Acha, que carteó al lehendakari José Antonio de Aguirre para relatarle cómo la enfermedad se ensañaba uno a uno con los integrantes de su familia, acabó viviendo en Caracas. Se desconoce la fecha de su muerte.