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Bilbao recuerda a Ernesto Ercoreca, su último alcalde republicano: “Tras 40 años de dictadura, llegaron otros 40 de olvido”

Homenaje a Ernesto Ercoreca, último alcalde republicano de Bilbao

Maialen Ferreira

Bilbao —

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Ernesto Ercoreca Regil (Bilbao, 1866-1957) fue un destacado político republicano y el último alcalde de Bilbao elegido por votación popular antes de la dictadura franquista, en la II República. Su figura encarnó el ascenso de las clases medias y trabajadoras bilbaínas a las instituciones, defendiendo a lo largo de su vida un ideario firmemente democrático y laico. Ercoreca, quien provenía de los sectores populares del Casco Viejo de Bilbao, estuvo estrechamente vinculado a la influyente Sociedad El Sitio, núcleo del pensamiento liberal de la villa. Hace unos días, en el aniversario de la conquista de Bilbao, fue homenajeado: “Tras 40 años de dictadura, llegaron otros 40 de olvido”.

Inició su andadura institucional en el Ayuntamiento de Bilbao a principios del siglo XX, siendo elegido en las elecciones municipales del 12 de noviembre de 1911 concejal por la minoría republicana y comenzando así una dilatada trayectoria de servicio público en la que se familiarizó en profundidad con los problemas de gestión ordinaria de la ciudad. Sin embargo, el momento cumbre de su carrera no llegó hasta la proclamación de la Segunda República. En las elecciones del 12 de abril de 1931, el Bloque Antimonárquico (compuesto por republicanos, socialistas y el nacionalismo de izquierda de ANV) obtuvo un triunfo histórico e incontestable en la ciudad. Gracias a su experiencia previa, Ercoreca fue elegido por los nuevos ediles electos para asumir la presidencia de la corporación como Alcalde de Bilbao, cargo que asumió el 14 de abril de 1931.

Durante este primer mandato (1931-1934), su corporación tuvo que hacer frente a los retos de una gran ciudad moderna en expansión, la cual acababa de incorporar los antiguos municipios de Deusto, Begoña y parte de Erandio. Durante esos años destacó por proyectos como la construcción y mejora de centros escolares, políticas sociales de vivienda y la búsqueda de soluciones a los problemas presupuestarios y de salubridad de la villa. También se alineó con los sectores que buscaban eliminar impuestos indirectos sobre los bienes de consumo para aliviar a las clases trabajadoras. Sin embargo, su mandato se vio bruscamente interrumpido el 8 de septiembre de 1934, cuando fue depuesto de la alcaldía por una orden gubernativa en el convulso contexto político de aquel año.

A pesar de aquello, tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones generales de 1936, Ernesto Ercoreca fue formalmente repuesto en su cargo de alcalde el 23 de febrero de ese año, bajo el clamor popular de que se “había reconquistado la República perdida”. Aunque pocos meses después de su regreso al Consistorio, estalló el golpe de Estado militar del 18 de julio de 1936. Con la entrada de las tropas franquistas en Bilbao en junio de 1937, Ercoreca se vio obligado a partir al exilio en Francia. Tras la caída de Bilbao, fue sucedido por José María de Areilza, iniciándose la etapa de alcaldes designados por el franquismo.

“El Gobierno vasco abandonó Bilbao en dirección a Trucíos el día 16, mientras que el alcalde republicano de Bilbao, Ernesto Ercoreca, lo hizo el día 17 en dirección a Santanter. El 18 de junio el General Ulibarri retiró los restos de sus tropas de la ciudad; la última de estas unidades salió de la ciudad en la madrugada del 19 de junio, de forma que a primera hora de la mañana la Villa se encontraba desierta. La misma madrugada del 18 al 19 de junio de 1937, los puentes de Bilbao fueron destruidos por la 1ª División Vasca, cuyo comandante era el francés Joseph Putz, miembro de las Brigadas Internacionales llegado desde su país para luchar a favor de II República. Acababa así la experiencia republicana en Bilbao”, recuerdan desde el Colectivo Republicano de Euskal Herria, que como cada año, han homenajeado a Ernesto Ercoreca en la plaza que lleva su nombre en Bilbao, frente al Ayuntamiento.

Durante su exilio en Francia y en el marco de la colaboración de las potencias del Eje, Ercoreca fue localizado y detenido por la Gestapo, la policía secreta de la Alemania nazi. Los agentes alemanes lo entregaron a las autoridades españolas en la frontera, siendo confinado en la cárcel de Irún y posteriormente trasladado a Valladolid. Allí fue sometido a un Consejo de Justicia y condenado a 12 años de reclusión. No pudo regresar a su Bilbao natal hasta 1944. “El 8 de febrero de 1944 abandonó Valladolid de regreso a Bilbao, ciudad que no abandonó hasta el día de su muerte el 22 de diciembre de 1957”, recuerda su bisnieto, Mikel Baroja en su trabajo 'Contribución a la biografía de Ernesto Ercoreca: Recordando al abuelo Ercoreca'.

“A partir del día 19 de junio de 1937 Bilbao fue sometida a 40 años de dictadura y posteriormente a otros 40 años de olvido”, lamentan desde el Colectivo Republicano. “Con ello, queremos recordar la República, un régimen corto pero que supuso importante cambio de rumbo democrático en España y en favor de los menos privilegiados”, han sentenciado, en un homenaje que ha contado con concejales del Ayuntamiento de Bilbao de Elkarrekin Podemos, PSE-EE, PP y EH Bildu, pero, al igual que en homenajes de años anteriores, con la ausencia del PNV.

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