Una cooperativa vasca viaja a Colombia para analizar los derechos de las mujeres y el colectivo LGTBIQ+ en las elecciones
Este domingo, 21 de junio, se celebra la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia en las que se elegirá al jefe del Estado y al vicepresidente de la república para el periodo entre 2026 y 2030. En la primera vuelta, celebrada el pasado 31 de mayo, los candidatos que pasaron el corte fueron el ultra Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, afín a Gustavo Petro.
Con el objetivo de observar y analizar las condiciones en las que mujeres y personas LGTBIQ+ ejercen su derecho al voto, integrantes de la cooperativa vasca Sudergintza han viajado hasta Colombia acreditadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE), la institución encargada de garantizar la integridad y las garantías democráticas del proceso electoral colombiano.
La misión está integrada por seis personas: tres desplazadas desde tierras vascas, dos incorporadas en Colombia y una responsable de seguimiento en Bilbao. Durante los últimos nueve meses, el equipo ha mantenido reuniones con autoridades electorales, organizaciones sociales, representantes políticos y colectivos de la diáspora vasca en Colombia para analizar el contexto y preparar el dispositivo de observación. La cooperativa, formada por profesionales con amplia experiencia en acompañamiento feminista y defensa de los derechos de las personas LGTBIQ+, busca identificar posibles barreras, situaciones de discriminación o factores que puedan limitar la participación política efectiva de estos colectivos.
“Una de las cosas que puede pasar es que las personas trans o no binarias no puedan votar porque, aunque está recogido su derecho a voto, si su género no está registrado como tal en un documento oficial, pueden denegarle ese derecho. Otro de los problemas a los que estas personas pueden enfrentarse es que cuando acudan activistas LGTBIQ+, feministas u de otro tipo y entreguen su cédula y la mesa acceda a sus datos, esos datos puedan acabar en manos de actores que después atenten contra ellas y poner en riesgo sus vidas. Nosotras vamos a intentar que cuando las personas entreguen su cédula no puedan coger sus datos privados. También ocurre que en la jornada electoral y durante las jornadas previas se intente comprar el voto de las mujeres campesinas o en situación de vulnerabilidad por parte de actores armados que se ponen en las entradas de los colegios electorales. En esos colegios hay apoderados e interventores de partidos políticos y en muchos casos los actores armados o miembros de la ultraderecha identifican que hay mujeres que están acreditadas puede haber amenazas contra ellas”, explica desde Colombia a este periódico Zuriñe Rodríguez, periodista y miembro de la cooperativa Sudergintza.
Según detalla Rodríguez, al inicio de la jornada electoral se dividirán entre diferentes colegios electorales de Medellín para observar su apertura y, a lo largo del día, se irán desplegando a las denominadas “zonas sensibles” de la ciudad. “Nos iremos acercando a demanda de organizaciones sociales y a favor de los derechos humanos por si hubiera algún problema en alguna zona determinada. Estaremos también en los cierres de urna de colegios electorales de zonas sensibles y, tras la jornada, elaboraremos un informe electoral con conclusiones y recomendaciones en el que reflejaremos, independientemente de quién gana las elecciones, qué marcó la jornada y qué escenario postelectoral queda en materia de derechos de las mujeres y de las personas LGTBIQ+”, señala.
Con esta iniciativa, Sudergintza traslada al ámbito internacional conocimientos y metodologías desarrolladas en Euskal Herria en materia de derechos humanos, igualdad y participación democrática. “Los procesos electorales de observación internacional son muy garantistas, están muy regulados e intentan llegar a toda la población. Sin embargo, estos estudios son efectivos, pero no llegan a determinadas poblaciones como las zonas rurales, indígenas o a personas LGTBIQ+. Con esta observación, que no es muy masiva, pero sí muy intensiva, lo que se busca es que esa mirada y esa lectura monitorizada llegue a esos lugares”, concluye.
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