S'Espalmador, la isla privada de 18 millones de euros, afronta unas obras que pondrán a prueba la protección del paraíso
Durante décadas, las dos casas payesas de s'Espalmador han permanecido prácticamente congeladas en el tiempo, rodeadas por aguas turquesas, dunas vírgenes y algunas de las praderas de posidonia mejor conservadas del Mediterráneo. A apenas unos metros de las concurridas playas de ses Illetes (Formentera), pero separada de ellas por un paso de navegación conocido como Es Pas de s'Espalmador, continúa siendo un territorio no al alcance de cualquiera. Ocho años después de que una familia belga -a través de una sociedad luxemburguesa- comprara el enclave por 18 millones de euros, sus propietarios se preparan para acometer una compleja rehabilitación de las edificaciones históricas en uno de los espacios naturales más protegidos de Balears.
Formentera lidera, junto a Eivissa y Marbella, las playas españolas más caras para veranear, según un informe realizado a partir de una muestra de viajeros españoles y un análisis comparativo de los costes turísticos. Antes de la operación millonaria mediante la cual s’Espalmador cambió de manos -al principio el islote se puso a la venta por 22 millones de euros-, este trozo de paraíso pertenecía a la familia Cinnamond, que en 1932 había pagado 42.000 pesetas (unos 250 euros) a Carlos Tur Roig. Una cifra extremadamente alejada del valor que alcanzaría décadas después. Los Cinnamond consideraban una buena opción que el islote pasara a ser de titularidad pública, algo que, en su momento, también se planteó el Consell de Formentera.
En 2017, la institución insular, presidida entonces por Jaume Ferrer, de Gent per Formentera, planteó al Govern balear, durante el primer mandato de la socialista Francina Armengol (2015-2019), la compra del islote. Pero la propuesta finalmente no fructificó y el Consell, por sí mismo, carecía de recursos suficientes para afrontar la compra en solitario.
Antes de la operación millonaria mediante la cual s’Espalmador cambió de manos -al principio el islote se puso a la venta por 22 millones de euros-, este trozo de paraíso pertenecía a la familia Cinnamond, que en 1932 había pagado 42.000 pesetas (unos 250 euros) a Carlos Tur Roig
Desde s'Espalmador, de 137 hectáreas, hasta la pitiusa del Sur, se prolonga una franja de tierra que termina en la Punta des Càrritx. Hacia el oeste, se extiende en forma de diminuta la playa de s'Alga, un arenal virgen de postal que se despliega a lo largo de un kilómetro.
Ha sido la sociedad propietaria la que ha gestionado la tramitación de la licencia urbanística para la reforma integral de las dos construcciones históricas, s'Alga y Majoral, que empezará después de la temporada turística, cuando pueda agilizarse la logística para llevar a cabo los trabajos. La licencia fue aprobada por la Junta de Gobierno del Consell de Formentera el pasado 12 de enero de 2025. La concesión para la reforma, que no contempla aumentar la superficie construida, está sujeta a estrictas condiciones de conservación patrimonial, control arqueológico y limitaciones en pleno espacio protegido.
Una sociedad con sede en Luxemburgo
Tras la empresa luxemburguesa que adquirió s'Espalmador hace ocho años hay tres hermanos. El administrador único es Michel Jan Cigrang, mientras que Jean Philippe Cigrang y Christian Leon Cigrang figuran como administradores mancomunados, según datos del Registro de la Propiedad consultados por Newtral.
Tras la empresa luxemburguesa que adquirió s'Espalmador hace ocho años hay tres hermanos. El administrador único es Michel Jan Cigrang, mientras que Jean Philippe Cigrang y Christian Leon Cigrang figuran como administradores mancomunados
Aunque pueda parecer una rareza, comprar una isla es legalmente posible. En España, estos territorios pueden ser de propiedad privada siempre que hayan sido reconocidos históricamente como tales o estuvieran inscritos como fincas antes de la entrada en vigor de la Ley de Costas, de 1988. Sin embargo, la titularidad no otorga carta blanca a sus propietarios: no permite restringir el acceso a las zonas de dominio público (como la servidumbre de tránsito) ni construir libremente en espacios sometidos a protección ambiental y costera.
Aunque pueda parecer una rareza, comprar una isla es legalmente posible. En España, estos territorios pueden ser de propiedad privada siempre que hayan sido reconocidos históricamente como tales o estuvieran inscritos como fincas antes de la entrada en vigor de la Ley de Costas, de 1988
Esto, en particular, está provocando que el proyecto de reforma en s’Espalmador no sea tarea fácil, sino “todo un reto”, como señala a elDiario.es una fuente cercana al proyecto. De momento, se ha instalado un pantalán flotante provisional con unas fijaciones ecológicas que no dañan la posidonia en es Caló de s'Alga para descargar equipos y materiales -los mismos que tenían las casas originales-, lo que ha requerido la tramitación de una autorización a través de la conselleria del Mar y Ciclo del Agua. Se trata de un muelle complementario al ya existente, situado justo al lado, pero que no tiene la anchura suficiente como para realizar las descargas.
Dos edificaciones protegidas
El proyecto, diseñado por un estudio de arquitectura de Formentera, se centra en restaurar dos construcciones levantadas antes de 1956 y dispersas en distintos puntos del islote. Son dos casas payesas históricas ubicadas en dos puntos dispares del islote privado, una de ellas en la cala de s’Alga y otra de ellas en es Majoral, en el interior del terreno insular.
Las edificaciones ‘Majoral’ y ‘s’Alga’ se consideran legales dentro del marco urbanístico actual y forman parte del catálogo de protección del territorio del Consell Insular de Formentera. Las dos casas tienen una sola planta. La primera cuenta con cuatro habitaciones dispuestas en 174 metros cuadrados y anexos de unas cuadras de 82 metros cuadrados. La segunda es más grande: doce dormitorios y 468 metros cuadrados.
Las edificaciones ‘Majoral’ y ‘s’Alga’ se consideran legales dentro del marco urbanístico actual y forman parte del catálogo de protección del Consell de Formentera. Las dos casas tienen una sola planta. La primera cuenta con cuatro habitaciones dispuestas en 174 metros cuadrados y la segunda, con doce dormitorios y 468 metros
La primera finca invade la zona de servidumbre de protección, aunque no la zona de servidumbre de tránsito, según la documentación. La segunda casa también se encuentra afectada por esta limitación y, además, el murete perimetral ocupa la zona de dominio público marítimo-terrestre establecida por la Ley de Costas.
La autorización, concedida por la institución, no altera los parámetros urbanísticos existentes, aseguran las fuentes cercanas al proyecto de reforma, quienes precisan que las obras se limitan a rehabilitar y mejorar los edificios ya presentes en la isla sin aumentar volúmenes ni modificar la estructura del enclave.
El Consell, sin embargo, no es la única administración implicada sino que también es necesario gestionar permisos con la red Natura 2000, el Govern balear, Costas y Recursos Hídricos, entre otros.
La autorización, concedida por la institución, no altera los parámetros urbanísticos existentes, aseguran las fuentes cercanas al proyecto de reforma, quienes precisan que las obras se limitan a rehabilitar y mejorar los edificios ya presentes en la isla sin aumentar volúmenes ni modificar la estructura del enclave
En el interior de un Parque Natural
S’Espalmador se encuentra en el corazón del Parque Natural de ses Salines de Eivissa y Formentera y también cuenta con diferentes grados de protección: forma parte de la red Natura 2000 y es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), figuras ambas de protección ambiental de la Unión Europea (UE) destinadas a conservar los hábitats naturales y especies de flora y fauna de interés comunitario.
Es uno de los motivos por los que la instalación de los pantalanes se hiciera, en cumplimiento con la normativa ambiental, antes de que empezara el periodo de nidificación de las aves, que termina el próximo 1 de julio. Sin embargo, en esa fecha -en plena temporada estival-, ta,poco arrancarán las obras dado que los trabajos requieren movimiento de tierras y otras intervenciones incompatibles con la presencia turística.
Por otro lado, el islote está rodeado de una importante extensión de praderas de posidonia oceánica, especie protegida en toda Balears y distinguida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. A ello se suma su patrimonio cultural: el más importante es la torre de defensa de Sa Guardiola, declarada bien de interés cultural (BIC) con base en la ley de patrimonio histórico. Existen además cuatro yacimientos arqueológicos y otra edificación histórica conocida como Pou de s'Alga.
El islote está rodeado de una importante extensión de praderas de posidonia oceánica, especie protegida en toda Balears y distinguida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. A ello se suma su patrimonio cultural: el más importante es la torre de defensa de Sa Guardiola, declarada bien de interés cultural (BIC)
La intervención de obra cuenta con la autorización del Consell Insular de Formentera desde el pasado enero de 2025, después de que la institución analizara distintos informes técnicos y jurídicos. El expediente administrativo comenzó en julio de 2020, cuando la empresa propietaria solicitó la licencia para rehabilitar los inmuebles.
La logística de operar en un territorio extremadamente sensible complica la ejecución del proyecto, que contempla labores de demolición en algunos volúmenes que desvirtúan la construcción, según fuentes cercanas consultadas por este periódico. Por un lado, debido a la estricta necesidad de cumplir con la normativa ambiental y, por otro, porque es muy difícil encontrar a trabajadores dispuestos a desarrollar su actividad en invierno en un islote aislado. Aunque la propiedad ofrece alojamiento, las condiciones meteorológicas pueden impedir durante días la conexión marítima con Eivissa, dificultando tanto los desplazamientos como el avance de los trabajos.
Tres islas privadas en las Pitiusas
S'Espalmador no es la única isla privada de las Pitiüsas. De la docena de territorios con estas características en España, tres se encuentran en Eivissa y Formentera. Entre ellos, la famosa Tagomago, propiedad de un descendiente de los Austrias e integrada dentro de la Red Natura 2000. El islote, de unas 55 hectáreas, está incluido en un entorno marino-terrestre protegido desde finales de los años 90, con hábitats de gran interés para aves migratorias y especies como la pardela balear.
S'Espalmador no es la única isla privada de las Pitiüsas. De la docena de territorios con estas características en España, tres se encuentran en Eivissa y Formentera. Entre ellos, la famosa Tagomago, propiedad de un descendiente de los Austrias
Tagomago está declarado Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Zona de Especial Conservación (ZEC), lo que le otorga un alto nivel de protección por su valor ecológico. Aún así, alberga una mansión de lujo que está disponible para alquilarla turísticamente y se han alojado en ella celebridades internacionales conocidísimas, como Cristiano Ronaldo o el cantante Justin Bieber.
Otro caso similar es Sa Ferradura, una península de reducidas dimensiones que está unida al puerto de Sant Miquel por un pequeño pedazo de tierra. Su propietario es el oligarca ruso Mikhail Prokhorov, una de las mayores fortunas del país y rival político de Vladimir Putin en las elecciones presidenciales de 2012.
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