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Zetak enfrenta a miles de personas en San Mamés a un mundo sin euskera ni empatía: “No hace falta entender todo para ser parte de algo”

Concierto de Zetak en San Mamés

Maialen Ferreira

Bilbao —

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Corría el año 2024 cuando a través de los altavoces resonando entre la multitud se escuchó por primera vez con una voz grave, taciturna, casi diabólica la frase “hau ez da kontzertu bat” (“esto no es un concierto”). Desde entonces, esa frase ha titulado camisetas, fotografías y hasta un documental sobre el grupo navarro Zetak. Es una declaración de intenciones que Pello Reparaz lleva a sus actuaciones de Mitoaroa. Lo hizo en la primera entrega del espectáculo en el Navarra Arena delante de 30.000 personas en dos conciertos, en la segunda parte, en Illumbe ante 40.000 personas (y hasta 45.000, según algunas fuentes) durante sus tres noches de conciertos en la plaza de toros donostiarra. Y también lo ha hecho en el capítulo tres de su obra, en San Mamés, frente a 80.000 personas, las primeras 40.000 este viernes, demostrando así, que lo que el grupo hace, con más de 270 artistas unidos en sus espectáculos de los últimos años, es mucho más que una mera actuación musical.

Porque lo que ha protagonizado el de Arbizu por primera vez en el estadio del Athletic Club no ha sido un concierto, ni un musical, ni tampoco un teatro. Lo ha llamado una “distopía utópica” que mezcla esas tres disciplinas con la danza y la tecnología y convierte el espectáculo en una fiesta difícil de olvidar. Pero puede que también complicada de entender. Al igual que ocurrió en Illumbe con los auriculares para no perderse nada de la parte teatral del espectáculo, gran parte del público -sobre todo quienes estaban en la pista, de pie- se ha sentido algo perdida, ya que este viernes no han sido pocos los que no esperaban ser testigos de una realidad futurista en la que el euskera y la empatía están prohibidas. Un futuro lejano -en el año 2084- que Reparaz ha querido llevar a San Mamés para alertar a la población sobre qué ocurriría si se perdiera “nuestro tesoro más preciado”. “A veces no hace falta entender todo para ser parte de algo. Todos los que estáis aquí estáis haciendo historia. Euskara plazak ari da betetzen, euskara gorputzak ari da betetzen, txosnak eta estadioak ere bai. Jarrai dezala horrela. Gora gu ta gutarrak”, ha manifestado.

Reparaz y las decenas de profesionales que lo acompañan en este show, han ido intercalando las canciones con vídeos y actuaciones en las que se mostraba un futuro distópico en el año 2084 con un sistema oprime al pueblo y a sus ciudadanos, quienes deben llevar un chip en la cabeza para ser controlados. La moneda de cambio de esa realidad orwelliana es el papel, que a raíz de la fuerza del cambio climático y las desforestaciones ha prácticamente desaparecido. Así, la tecnológica realidad se va abriendo paso y la historia narra cómo, en el futuro, todo desaparece: hasta el árbol de Gernika. “Ellos dicen mierda, nosotros amén. Con el avance de la inteligencia artificial y la robótica han convertido a los humanos en máquinas sin empatía”, se escuchaba por los altavoces.

Primer concierto de Zetak en San Mamés

Frente a eso, la revolución. Un estallido de colaboradores han ido apareciendo en San Mamés en defensa de la libertad y del euskera, entre ellos Jon Plazaola, Yune Nogueiras, Aitziber Garmendia, Antton Telleria, Anjel Alkain, Albert Pla, Javier Botet, Kandido Uranga, Erika Olaizola y hasta Samantha Hudson y Grison, quienes han cantado y defendido la lengua vasca, también a ritmo de beat box. Aunque, tras la aparición de todos ellos ha hecho referencia a una pregunta que este periódico le hizo el pasado abril durante la rueda de prensa de presentación de este concierto en la Diputación de Bizkaia acerca de los invitados a los que pensaba llevar a su espectáculo. “Una periodista me preguntó qué colaboraciones iba a tener y aquí están, vienen desde Arbizu. Son mis amigos”, ha destacado antes de cantar con sus amigos de toda la vida.

Y los mensajes reivindicativos no han dejado de aparecer: solidaridad con Palestina y con el pueblo saharaui, por quienes el artista ha criticado la responsabilidad del Estado español o a los futbolistas que cada semana llenan ese mismo estadio, a quienes ha pedido que hablen en euskera porque “un pequeño gesto puede ser gigante para nuestro pueblo” y también ha querido hacer un guiño a “aquellos que no han podido pagarse una entrada” para verle.

El espectáculo también ha tenido momentos emotivos, como cuando Reparaz ha recordado a un niño de 9 años que pensaba acudir al concierto, pero lamentablemente ha fallecido. “No suelo creer en estas cosas, pero hoy siento que estás aquí”, le ha dedicado. A sus abuelos, cuya abuela a sus 90 años ha presenciado el concierto. “Su madre, Petra Urrutia Aretxabaleta, murió en 1942 cuando mi abuela tenía seis años. Poco después, su padre se quitó la vida. De ahí viene mi amama”, ha confesado visiblemente emocionado y fundido en aplausos y gritos.

Pello Reparaz durante el concierto de Zetak en San Mamés

Aunque para muchos el momento más álgido de la noche ha sido volver a ver 50 años después la ikurriña en manos de los futbolistas Iribar y Kortabarria en San Mamés. Aquella imagen durante el derbi en Atotxa en 1976 supuso para gran parte de la sociedad un símbolo del fin de la dictadura, con un Franco que acababa de fallecer y la ikurriña aún prohibida, pero celebrando el comienzo de una ansiada época de libertad. Tal y como Reparaz ha querido mostrar en su show que dejaba atrás el futuro distópico y regresaba a la época actual con sus personajes del carnaval como Unanuko mamuxarruak, Iturengo joaldunak, Tuterako zipoteroak, Altsasuko momotxorroak, Zubietako joaldunak, Arbizuko txatarrak y del Carnaval de Lanz, bailando entre el público. “Todos vosotros sois Zetak”, ha manifestado, antes de anunciar un nuevo concierto en enero de 2027 cuyas entradas saldrán a la venta el próximo domingo. Pero antes, tiene otra cita este sábado, que será grabada y podrá verse en la televisión vasca, en la que reunirá a otras 40.000 personas que deberían tener claro antes de llegar que lo que les espera esta noche en San Mamés, no es un concierto. Hau ez da kontzertu bat.

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