Trabajadores de polideportivos de Bilbao exigen que haya Policía en sus instalaciones para evitar agresiones
La semana pasada un socorrista del polideportivo de Txurdinaga fue brutalmente agredido a la salida de su puesto de trabajo. Según reconoce, los agresores le esperaron a que terminara de trabajar para golpearle por la espalda con un objeto en la cabeza, después de que este les llamara la atención por no ducharse para acceder a la piscina. La víctima tuvo que pasar la noche en el hospital, pero se recupera favorablemente aunque sigue de baja laboral tras lo ocurrido. No es la única agresión que han sufrido a lo largo de este año los trabajadores de polideportivos de Bilbao, que han denunciado esta situación este martes en una manifestación convocada por los sindicatos ELA, LAB, ESK, CCOO y UGT.
“Los insultos, las agresiones verbales y las amenazas son algo habitual en todas las instalaciones. Un compañero por hacer su trabajo fue brutalmente agredido. Queremos que se endurezca la normativa interna, que esta se aplique de forma real y efectiva y que no se aplique de forma laxa”, ha exigido Eneko Martín, presidente del comité de empresa de Emtesport, la mercantil de estos trabajadores que subcontrata Bilbao Kirolak, el organismo público municipal del Ayuntamiento de Bilbao que gestiona la red de polideportivos.
Una de las medidas que reclaman los trabajadores es la recuperación de la presencia policial en las instalaciones. “Fue una medida que en el pasado se comprobó que era disuasoria ante comportamientos así, pero que fue retirada”, ha lamentado Martín. En estos momentos las instalaciones de los polideportivos cuentan con una empresa de seguridad, pero según lamentan los trabajadores, “no controlan las amenazas ni los enfrentamientos directos entre usuarios y monitores o socorristas, ni vigilan las aperturas y cierres de las instalaciones”, donde se “producen gran parte de las agresiones”.
Joseba lleva 25 años trabajando en distintos polideportivos de Bilbao y ha reconocido a este periódico que llevan “varios años en los que los insultos, las amenazas y las faltas de respeto de los usuarios cada vez son más frecuentes”. “Afortunadamente son una minoría, pero cada vez va en aumento. Estas agresiones cada vez son más frecuentes a lo largo del año, pero en verano se multiplica. Pedimos cuestiones básicas: que las aperturas y cierres de las instalaciones no se hagan con una persona sola y que pongan medidas disuasorias, bien sea Policía municipal o Ertzaintza, como había antiguamente y que funcionaba”, ha destacado el trabajador, que insiste en que “cuando había presencia policial las agresiones disminuyeron considerablemente”.
Tras las manifestaciones realizadas este martes tanto a la mañana como a la tarde, desde el comité de empresa prevén reunirse con la dirección de Bilbao Kirolak y con el Ayuntamiento de Bilbao para ver “las soluciones reales que ofrecen”. “Si dichas soluciones no nos convencen tendremos que tomar otras medidas como el cierre de las piscinas o la huelga”, han alertado desde la plantilla.
Desde el Ayuntamiento de Bilbao, la concejala de Juventud y Deporte, Itxaso Erroteta, que ha acudido a mostrar su apoyo al finalizar la concentración de los trabajadores, ha condenado “rotundamente” la agresión a un socorrista y ha advertido que “el incivismo se castiga”. “El Ayuntamiento de Bilbao no va a consentir ni agresiones, ni altercados, ni comportamientos inapropiados en ningún equipamiento, espacios que sí o sí deben estar libres de estas situaciones como recintos seguros que lo son”, ha asegurado tras lamentar que “desgraciadamente, el incivismo va en alza”.
Por el momento la víctima no ha interpuesto ninguna denuncia ante la Ertzaintza, pero desde el Consistorio han informado de que a los agresores “se les aplicará la normativa inhabilitándoles, retirándoles el carné o prohibiéndoles el acceso a la instalación”. Erroteta ha indicado que “el crecimiento de estas situaciones” ha llevado al Ayuntamiento “ya desde el año 2005 a incrementar medidas, como un mayor número de socorristas, más personal auxiliar y la contratación de seguridad privada”. “El incivismo en Bilbao ni se perdona ni se queda sin castigo, y hoy tampoco”, ha concluido.
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