Jesús Luisa Esnaola, el 'dantzari' que en 1936 se mantuvo al lado de los 'gudaris' hasta la caída de Donostia en manos de los sublevados
Jesús Luisa Esnaola (1904-1972) fue secretario general del Departamento de Gobernación del Gobierno de Euzkadi. Nació en Errenteria, en el seno de una amplia familia, pues su padre, que trabajaba en la explotación de unas canteras, llegaría a tener un total de once hijos de dos matrimonios. Luisa Esnaola vivió sus primeros años en casa de una tía en Donostia. Empleado en el sector textil, llegó a ser gerente de los almacenes Imaz y Samperio. Activo políticamente desde joven, se afilió al PNV con apenas 14 años y, con unos pocos más, a Solidaridad de Obreros Vascos. Presidió la Juventud Vasca de la capital guipuzcoana y fue dirigente también de la Gipuzko Mendigoxale Batza, entidad montañera de adscripción abertzale.
Fue detenido en 1931, según el libro “por su supuesta participación en unos incidentes ocurridos con motivo de la entrega de premios en las regatas de San Sebastián”. Habría habido altercados entre republicanos y nacionalistas, al intentar estos últimos difundir su propia propaganda. En 1936 se casó con Irune Saseta, vasquista y militante del PNV. Cándido Saseta, hermano de esta y por tanto cuñado de Luisa Esnaola, llegaría a ser durante la Guerra Civil comandante en jefe de Euzko Gudaroztea, la milicia del partido. El mando militar lo ostentó Saseta, mientras que Luisa Esnaola fue uno de los cinco comandantes que le guardaba las espaldas en la dirección. Estuvo con los 'gudaris' hasta que Donostia fue tomada por los sublevados en septiembre del primer año de contienda.
Participó en una entrega ordenada de la ciudad y marchó a Bilbao. Telesforo Monzón, consejero de Gobernación del Gobierno de Euzkadi, lo nombró secretario general del departamento. “Tal vez por su experiencia en el mantenimiento del orden público en los momentos anteriores a la caída de Donostia”, aventura el libro. Poco se sabe sobre el desempeño de sus funciones, pero trabajó para el Gobierno vasco hasta que Bilbao cayó en manos de los sublevados en junio de 1937, cuando huyó a Santander primero y a Francia después. Acabó exiliado en México, donde, según la obra, “pudo subsistir gracias a los subsidios que recibió del SERE (Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles) y de la JARE (Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles), por su condición de alto cargo del Gobierno vasco”.
'Dantzari' desde niño, estuvo siempre interesado en la cultura vasca. Ya durante la dictadura de Primo de Rivera había trabajado para difundir el folclore vasco, labor que redobló durante la Guerra Civil y en el exilio, dedicado a la enseñanza en la Euzko Etxea de la capital de México. En tierras americanas siguió trabajando como comerciante. Volvió a suelo vasco y se instaló en la localidad de Kanbo, en la que falleció en 1972, a los 67 años.