El Gobierno vasco mantiene “confianza” en el director de Salud Pública, que criticó la gestión de las vacunas caducadas

El consejero de Salud, Alberto Martínez, mantiene la “confianza” en el director de Salud Pública, Guillermo Herrero, a pesar de que declarara en la Fiscalía, en el marco de la investigación por la crisis de las vacunas caducadas administradas a bebés, que en los momentos iniciales, antes de que el caso trascendiera a la opinión pública, recibió “reproches” de sus “superiores” por querer actuar con más celeridad. Martínez ha explicado, a preguntas de los periodistas, que lo que se buscó fue una “información contrastada” y con el “máximo aval científico” antes de tomar las decisiones.

La crisis de las vacunas pasadas de fecha estalló en enero. El Gobierno no hizo públicas las primeras sospechas hasta que, desde la oposición, EH Bildu registró una pregunta sobre ello en el Parlamento Vasco. Internamente, según constata la Fiscalía, se hicieron más consultas de las que tenían “sentido” tras tener ya un dictamen que avalaba iniciar la revacunación de los afectados y que motivaron un “retraso” en las medidas paliativas, siempre según la tesis que sostuvo en sede judicial el responsable de Salud Pública. Herrero planteó responder “de inmediato, vacunar cuanto antes” y crear un “gabinete de crisis”.

Herrero lleva en el cargo desde 2024, es decir, desde que Martínez es consejero de Salud. Sobrevivió, por lo tanto, a la profunda renovación del equipo del verano de 2025, en el que salieron el viceconsejero Enrique Peiró o la directora general de Osakidetza, Susana López Altuna, entre otros cargos. Es el primer veterinario de formación en esa posición y antes de ser alto cargo fue técnico de Salud Pública durante casi tres décadas.

Martínez, en una comparecencia convocada en la Presidencia vasca, ha asegurado desconocer el “detalle” de la declaración de su colaborador ante la Fiscalía. Sin embargo, ha querido destacar que la causa penal está cerrada y, sobre todo, que se haya “avalado” que no hubo “daño para los pacientes”. El consejero ha insistido en que fue prudente hacer consultas a diferentes organismos, como el laboratorio o la Agencia Española del Medicamento, es decir, tomarse un “tiempo” para encontrar la mejor “respuesta” desde la “evidencia científica”. “Y todos nos decían que no había un riesgo inmediato”, ha manifestado también para justificar la espera en la reacción.