“La Naval habla de un 'barco fantasma', como hace diez años”

Koldo Maruri tiene 64 años y es un jubilado del astillero La Naval desde hace una década. Hoy ha esperado a sus excompañeros en Erandio (Bizkaia) porque aunque está desvinculado laboralmente del astillero, considera que “en estos momentos hay que apoyarles más que nunca”. Los trabajadores de La Naval han realizado una nueva protesta para exigir a la dirección lo que llevan reclamando desde hace meses: carga de trabajo, “pero de verdad, no contratos que, a día de hoy, siguen en el aire”.

Quien habla es Patxi, viejo conocido de Koldo. El primero es tubero en el astillero, el segundo realizó durante muchos años tareas de mantenimiento en La Naval. Y a Koldo Maruri todo lo que está pasando ahora le suena mucho. “Es como esas viejas películas de Charlot en blanco y negro que ves ahora en la televisión. Como hace diez años, la dirección de La Naval vuelve con la historia de que ya tiene apalabrado un barco con un armador. Es este caso, holandés. Es lo mismo que cuando yo trabajaba en el astillero. Entonces nos aseguraban que tenían cerrado un contrato, no recuerdo con qué armador era entonces. Al final fue un 'barco fantasma'. Nunca se firmó nada y aquella promesa quedó en nada”.

Patxi es tubero. Pasa los cincuenta y cuando se le pregunta por el futuro del astillero, su respuesta no da pie a la interpretación: “Más negro que la chamarra que llevas”, contesta. Reconoce incluso que si la negociación que mantiene la dirección con el armador holandés llega a buen puerto “solo habrá trabajo para un año y medio. Y por fases. Es un año y medio desde que se firma el contrato hasta que se entrega el barco, pero no todo el mundo va a estar trabajando durante ese tiempo”, explica.

Koldo se ha acercado para recibir a la marcha que venía del astillero -han cruzado la ría en el bote que une ambas márgenes de la ría- porque es lo menos que se puede hacer. Di por “conciencia o por solidaridad”, añade, mientras empieza a saludar caras conocidas de cuando compartian trabajo en las gradas del astillero, ahora completamente vacías.

Está muy molesto con las declaraciones que hizo hace ya semanas la consejera de Desarrollo Económico y Competitividad, Arantza Tapia. Entonces, la consejera aseguró que las movilizaciones de los trabajadores de La Naval no ayudaban -más bien lo contrario- a la tranquilidad necesaria para que se firmen los contratos y llegue la carga de trabajo que todo el mundo espera. Tapia les pidió “responsabilidad”. “Al final la culpa de que no se firmen los contratos va ser de los trabajadores. Es una auténtica vergüenza. Quieren desactivar la lucha de los trabajadores”, censura, mientras comienzan a caer las primeras gotas junto a la ría.

El jueves, protesta ante el consejo de Administración

Antes de coger el gasolino para volver a la Margen Izquierda de la ría, los miembros del comité de empresa reiteran sus exigencias y anuncian más movilizaciones. “Hasta que no haya nada oficial por parte de la empresa sobre la contratación de ese barco que llevan anunciado desde hace tiempo no vamos a parar de salir a la calle”. Habla Juanjo Llordén, el secretario del comité de empresa del astillero y miembro del sindicato CAT (Colectivos Autónomos de Trabajadores), que tiene los mismos representantes que UGT en el comité.

“Este jueves tenemos intención de ir a la oficina general de La Naval, donde se va a celebrar un consejo de Administración, para mostrar nuestra disconformidad con los accionistas y volver a reclamar carga de trabajo. En la última reunión que tuvimos con la dirección nos dijeron que estaba al caer el contrato con un armador holandés. Sabemos que la semana pasada se han ido a Holanda y vuelven esta semana. Ahora, lo que tienen que volver es con el contrato firmado. Hace un mes nos dijeron que solo faltaba una semana o dos. Ahora, otra semana o dos. Estamos con una incredulidad creciente ante tanto anuncio. No sabemos qué va a pasar con nosotros”, admite Llordén.

Patxi, el amigo de Koldo, prefiere agarrarse a lo que ya tienen seguro. “Vamos a hacer parte de los planos para un buque que se va a construir en Navantia, pero eso será en septiembre”, explica.

“¿Y hasta entonces, qué?”, se preguntaban esta mañana los 240 trabajadores de La Naval, que encadenan ya su octavo ERE consecutivo.