La mayoría sindical vasca elige la misma fecha que CCOO y UGT para las huelgas por la vivienda: 11 de noviembre
Euskadi calienta motores para convocar una huelga general por la vivienda este otoño con la incógnita despejada de la fecha. La mayoría sindical vasca ha elegido también el 11 de noviembre para llevar a cabo el paro, la misma que CCOO y UGT habían pactado con el Sindicato de Inquilinas, justo a las puertas de la campaña electoral que comienza en la noche del 12 al 13. Así lo han comunicado ELA y LAB en sendos comunicados remitidos casi a la vez, después de que en las jornadas previas ambas centrales insistieran en que querían una convocatoria diferenciada, centrada en las exigencias al Gobierno autonómico para que ejerza las competencias que tiene en materia de vivienda, abriendo la posibilidad de que se convocase en otra fecha para marcar la diferenciación con el Estado. Finalmente, ha primado en la decisión la búsqueda de una unidad de acción en aras a un seguimiento lo más mayoritario posible, aunque dejan claro que coincidirán en el día de la huelga, pero no con idénticas reivindicaciones. Es decir, irán juntos, pero no revueltos.
Desde el sindicato ELA se ha insistido en que fijada la fecha para el día 11 de noviembre, se sigue “trabajando con otros agentes sociales y sindicales para acordar las reivindicaciones y el resto de características de la huelga”. “ELA priorizará enfrentar el problema desde Hego Euskal Herria y por eso sigue trabajando con los sindicatos de vivienda y demás agentes sociales y sindicales para aumentar la presión sobre todas las instituciones políticas, especialmente en la comunidad autónoma del País Vasco y Navarra, donde los Gobiernos tienen amplias competencias en esta materia”, dicen.
Ni UGT ni CCOO han hecho referencia en sus argumentos para sumarse a la huelga exigencias concretas al Gobierno, sino que, además de interpelar a las administraciones públicas, quieren reivindicar ante las empresas salarios dignos para poder acceder a la vivienda. Sin embargo, desde ELA, Aitor Murgia, responsable del Gabinete de Estudios del sindicato, ha insistido en que el Gobierno vasco y el navarro “pueden adoptar medidas para hacer frente a la crisis habitacional. ”Es injustificable que ante la crisis de acceso a la vivienda, provocada también por las nefastas políticas de nuestros gobiernos durante décadas, ni siquiera se lleve al límite las posibilidades competenciales actuales“, sostiene. Por eso, quiere servirse de la huelga para ”exigir un cambio radical de las políticas desarrolladas hasta ahora“, por el Gobierno español, pero también por el vasco y el navarro. ”El objetivo de la política pública no puede tener como prioridad la rentabilidad de propietarios, constructoras y fondos buitre. La prioridad debe ser garantizar el acceso a una vivienda digna“, ha señalado.
El sindicato LAB ha optado por proponer este jueves a su asamblea nacional convocar la huelga general el 11-N “por el derecho a la vivienda y por los salarios dignos tras el trabajo realizado por una convocatoria conjunta con agentes sindicales y sociales y mantener contactos con la Confederación de Sindicatos de Inquilinas del Estado español”. Pero el sindicato mirará también a los Gobiernos en sus reivindicaciones. En este sentido, recuerda que “se necesitan medidas estructurales para hacer frente a la emergencia de la vivienda” y que la responsabilidad recae en el Gobierno de España, y también en los gobiernos de la comunidad autónoma vasca y de Navarra. “El limitado nivel de autogobierno actual no se ha utilizado para mejorar las vidas de las y los trabajadores, ya que los que se han puesto en el centro han sido los intereses de la patronal”. Desde LAB han criticado al PNV “que se ha alineado en Madrid con la patronal inmobiliaria”, han dicho, y también al Gobierno vasco, que consideran que “está dando la espalda a las medidas por el derecho a la vivienda y del salario mínimo propio”. Y han exigido al Gobierno vasco que “deje de aplicar en Euskal Herria medidas que dan la espalda a las y los trabajadores, ya que los cambios que no son posibles en Madrid son posibles en Euskal Herria”.
Tras el anuncio de la fecha por ELA y LAB siguiendo la senda marcada por CCOO y UGT y el Sindicato de Inquilinas, otros sindicatos que habitualmente secundan las convocatorias de estas dos centrales se han unido al paro. Es el caso, por ejemplo, de ESK o de Steilas. Ambos sindicatos han mostrado su disposición a participar en el paro y llevarán esta propuesta a sus órganos de decisión este jueves.
De esta forma, el 11 de noviembre habrá una convocatoria masiva al paro. Eso sí, los sindicatos de vivienda vascos, que han llevado la iniciativa en las movilizaciones por la vivienda en Euskadi, la Red de Sindicatos de Vivienda y el Sindicato Socialista de Vivienda, y que no están relacionadas con el Sindicato de Inquilinas que capitanea la convocatoria de huelga en el Estado, no han confirmado el día de la huelga. De hecho, el pasado fin de semana realizaron manifestaciones el viernes por la tarde, en las que reunieron a miles de personas en las capitales vascas, cuando el Sindicato de Inquilinas había convocado las marchas en la mayoría de ciudades del Estado el sábado.
A estas manifestaciones de los sindicatos de vivienda se sumaron otros como ELA o ESK, pero no LAB, que convocó su propia manifestación el domingo. LAB mantiene distancia con el Sindicato Socialista de Vivienda, del entorno de GKS (Gazte Koordinadora Sozialista), que es una organización juvenil que se presenta como una escisión de la izquierda abertzale tradicional y es bastante crítica con sus actuaciones. Esto podía haber sido otra fuente de conflicto para coordinar una fecha alternativa al 11-N en el encaje de bolillos del ya de por sí complicado y fracturado panorama sindical vasco.
Huelgas generales en días distintos
En Euskadi se ha repetido varias veces el esquema de que una convocatoria de huelga a nivel estatal se haya adelantado para los trabajadores vascos, e incluso que se haya ido a dos las convocatorias de paros cuando UGT y CCOO, por ejemplo, han seguido la convocatoria estatal y no la capitaneada por los sindicatos nacionalistas para diferenciarse precisamente del resto del Estado.
En mayo de 1992 hubo una huelga general por el recorte de las prestaciones por desempleo durante el Gobierno de Felipe González. En el Estado convocaron CCOO y UGT paros de media jornada el día 28 de mayo. En Euskadi se adelantó un día y se convocó un paro general de 24 horas el día 27. Los cuatro sindicatos principales en Euskadi secundaron al paro, ya que CCOO y UGT se sumaron finalmente a la convocatoria de ELA y LAB.
También fue en Euskadi un día antes que en el resto del Estado en el caso de la huelga convocada en el año 2002 contra el denominado 'decretazo' de José María Aznar para la reforma de las prestaciones por desempleo. En este caso hubo dos jornadas de huelga general consecutivas: los nacionalistas ELA y LAB convocaron el 19 de junio, mientras que CCOO y UGT de Euskadi mantuvieron la convocatoria a nivel estatal para el día siguiente, el día 20.
La reforma laboral de José Luis Rodríguez Zapatero llevó también a dos convocatorias diferentes en 2010, aunque mucho más espaciadas en el tiempo. Los nacionalistas convocaron el 29 de junio, a los que se sumó también CCOO. Este sindicato junto a UGT convocaron el paro por este mismo motivo el 29 de septiembre en todo el Estado, pero en este caso no se sumaron las centrales nacionalistas. También fueron por separado en las huelgas que se celebraron en 2012, el 26 de septiembre convocaron los nacionalistas y el 14 de noviembre CCOO y UGT en todo el Estado.
La última huelga general en Euskadi se llevó a cabo el pasado día 17 de marzo con la reivindicación de un Salario Mínimo propio para Euskadi de 1.500 euros. Estuvo convocada por la mayoría sindical vasca, capitaneada por ELA y LAB, a los que se unieron Steilas, ESK, Etxalde, Hiru, CNT, CGT, el movimiento alrededor de GKS o los de pensionistas vascos. CCOO y UGT no se sumaron a esta convocatoria por considerar que la vía para conseguir un SMI propio en Euskadi, acorde con el coste de la vida, algo que comparten todas las centrales, debe ser la negociación colectiva.