Los niños también cuentan la historia: Donostia recopila en una muestra 48 dibujos de exiliados de la Guerra Civil

Con motivo del nonagésimo aniversario del comienzo de la Guerra Civil y de la toma de Donostia por las tropas franquistas, la Casa de Cultura de Aiete ha inaugurado esta semana la exposición ‘¡Y además dibujan!’. La muestra reúne 48 dibujos realizados por niños exiliados, acompañados de algunas imágenes de los grupos de menores para poner rostro a sus autores. La exposición podrá visitarse de forma gratuita en la sala de exposiciones hasta el 25 de octubre.

La concejala delegada de Diversidad Cultural e Inclusión de Donostia, Arantxa López, ha destacado “la mirada sensible” que ofrece la exposición. “Son testimonios que nos hablan del miedo, de la pérdida y también de la capacidad de aquellos niños y niñas para seguir adelante”, ha señalado. López ha insistido en que esa realidad “no puede ser olvidada”, especialmente cuando el mundo sigue siendo testigo de numerosos conflictos armados. “No solo se trata de un ejercicio de memoria, sino también de responsabilidad”, entiende.

Los dibujos no fueron realizados con la intención de ser publicados o expuestos, sino como una herramienta para ayudar a los niños a gestionar sus emociones a través del arte, según ha explicado el comisario de la exposición, Vladimir Merino. Los monitores y profesores que acompañaron a los menores les dieron papel y colores, con los que dejaron más de mil testimonios sobre la Guerra Civil. “Dibujan lo que han visto”, señala el comisario.

Al apreciar los dibujos, la ‘Spanish Child Welfare Association of America’ decidió difundir “la crueldad que vivían las niñas y niños españoles”. La organización comenzó entonces a organizar exposiciones y consiguió publicar el libro ‘They Still Draw Pictures’, cuya introducción fue redactada por Aldous Huxley, autor de ‘Un mundo feliz’.

Actualmente, al menos un millar de estos dibujos se conservan en las universidades de Columbia, en Nueva York, y de San Diego, en California. Fueron recopilados gracias al grupo cuáquero y al coleccionista de arte Josep Wissberger. El Archivo Público de Ontario también conserva algunos dibujos, recopilados por Albert McLead, quien colaboró en la fundación del Comité Canadiense de Ayuda a la Democracia Española.

La exposición, formada por 48 dibujos escaneados, se ha construido a partir de los fondos de la Biblioteca Nacional de España, donde se conservan 1.171 dibujos, y del Arxiu Nacional de Cataluña, que ha colaborado con ocho piezas de los niños exiliados en la Unión Soviética. Para Merino, la cantidad de dibujos conservados, su recorrido internacional y la difusión que tuvieron en el pasado resultan “interesantes”, porque muestran cómo la historia de España y su guerra traspasó sus fronteras e incluso el continente.

La inauguración también permitió conocer la historia que hay detrás de aquellos dibujos. Vladimir Merino quiso convertir la visita en un recorrido por el exilio de estos niños. El 10 de junio de 1937, un barco partió de Bilbao para poner a salvo a 32.000 niños de la Guerra Civil, 17.000 de ellos vascos. La primera parada fue Francia, donde desembarcaron la mayoría. Quienes continuaron el viaje llegaron hasta Kiev, donde se exilió la madre de Merino, procedente de Errenteria.

El grupo exiliado en la Unión Soviética vivió una situación diferente a la de los niños que fueron enviados a otros lugares. Cuando la guerra terminó en 1939, los menores de Kiev no regresaron. Volvieron a su tierra ya como adultos, en 1955, 19 años después y cuando Merino tenía cinco años. No existe constancia de la razón concreta, aunque el comisario plantea como teoría que ni la monarquía franquista ni el Gobierno de Stalin querían mantener relaciones para evitar la presencia de espías.

Se trata de “la historia contada por niños, sin tapujos”, ha expresado Merino, que rechaza denominar el conflicto como Guerra Civil. Prefiere hablar de “Guerra de España”, porque considera que no se trató de una disputa “entre civiles”, sino de un “ejército que se sublevó de su civilización”, convirtiéndose en una “guerra militar”. Más allá de la denominación, los dibujos reflejan una misma realidad: “violencia”.

Para Merino, el objetivo de la exposición es alcanzar “un consenso emocional” sobre cómo la infancia se ve afectada ante cualquier conflicto armado. Con motivo del 90 aniversario, se organizarán visitas guiadas para alumnado de ESO y Bachillerato. López también ha invitado al resto de la ciudadanía donostiarra a acercarse a la Casa de Cultura de Aiete para “reflexionar sobre la importancia de la paz y sobre las consecuencias que cualquier guerra tiene, especialmente para los niños y las niñas”.