Las temperaturas extremas de inicio del verano en Euskadi rompen todos los registros y se anuncian meses de calor

Euskadi ha registrado valores térmicos sin precedentes en este comienzo del verano meteorológico. Está batiendo récords históricos tanto en tierra como en el mar durante la ola de calor, cuyo cese se prevé para este jueves. Pero, a pesar de que bajen las temperaturas próximamente, Enric Armengol, delegado territorial de la AEMET en Euskadi, ha confirmado que la probabilidad de que la comunidad autónoma se encuentre en el tercil superior de temperaturas durante el verano es entre el 70% y el 100%. Esto se traducirá en unos valores anormales, por encima de lo frecuente. Será, a buen seguro, uno de los veranos más cálidos de siempre. 2026 va camino de ser el año más cálido de la estadística, superando los ya extremos 2023 y 2024.

Durante la actual ola de calor, las tres provincias vascas han sufrido alertas por calor extremo. En Bizkaia, la estación del aeropuerto de Loiu alcanzó un récord de 41,3 grados el pasado martes 23 de junio, por ejemplo. Los responsables de la AEMET han comentado que en Gipuzkoa y Álava las máximas también rebasaron los 40 grados en diversos puntos durante el mismo episodio. Y las mínimas también con muy altas, con noches 'tropicales' continuadas, es decir, sistemáticamente por encima de los 20 grados.

Debido a las olas de calor, Euskadi ha adquirido un protagonismo que no suele tener en la información meteorológica. Es la comunidad autónoma que concentra los únicos avisos rojos de la península durante tres días consecutivos. Aunque en otras zonas de España se registren valores absolutos más altos, Armengol ha destacado que lo excepcional es “la anomalía térmica”, con valores “superinfrecuentes” que se sitúan claramente en la parte alta de la serie estadística, incluso entre el 1-2% de excepcionalidad.

Los datos responden a una intrusión de aire sahariano y a una “dorsal” de aire cálido subtropical que se ha extendido hasta el Cantábrico. Armengol ha explicado en una rueda de prensa que en puridad era de balance de la primavera que este fenómeno combina una “insolación muy elevada” por cielos despejados, el calentamiento por compresión del aire al descender y el “efecto Foehn” generado por los vientos del sur al bajar de las montañas. Ha comentado que se espera que este jueves ya haya una bajada notoria de temperatura mientras “la dorsal avanza hacia el este”, dejando al territorio al menos con dos semanas de temperaturas más acordes a la época.

Las predicciones para el trimestre veraniego mantienen la tendencia de calor intenso, con un consenso entre los modelos meteorológicos que sitúa a la zona dentro del 20% más cálido de la estadística histórica. En cuanto a las precipitaciones, los modelos indican una probabilidad de entre el 40% y el 50% de que el verano se sitúe en el tercil más seco. Aunque se espera que el volumen total de lluvia sea algo menor, Armengol ha advertido de un cambio de patrón: los días secos entre episodios de lluvia se están distanciando más en el tiempo. Esta tendencia, sumada a las altas temperaturas, eleva el riesgo de incendios forestales dentro de todo el territorio. En la zona de Galarreta un foco mantiene en jaque a los servicios de emergencias.

En este contexto, Armengol ha concluido que Euskadi se está ‘mediterraneizando’. Ha tomado de ejemplo los datos recabados sobre la temperatura del mar, desde el Aquarium de Donostia, que muestran una temperatura de 25,2 grados, un récord absoluto para un junio desde 1947. Esta supone una acumulación masiva de energía en el océano que favorece una mayor evaporación. El proceso implica una “torrencialización” del clima: el aire más cálido admite más vapor de agua, lo que provoca que, cuando finalmente precipite, lo haga con una fuerza mucho mayor a la habitual en el Cantábrico.

Una primavera con valores extremos

La primavera también ha sido calificada como “extremadamente cálida” por Miguel Ángel Manjón, jefe del Área de Climatología de AEMET, con una temperatura media de 13,6 grados. Ha sido la más cálida desde 1961 para el conjunto del territorio e incluso desde 1929 en el observatorio de Igeldo, el de Donostia. El mes de abril se consolidó como el más cálido de la serie histórica, con una anomalía de cuatro grados sobre lo habitual.

Respecto a las lluvias, la primavera cerró con un carácter “normal” en el conjunto de la comunidad, aunque con una fuerte disparidad territorial. Mientras que abril fue un mes seco, con un déficit del 31%, mayo compensó la estadística con lluvias intensas y numerosos días de tormenta. Sin embargo, este promedio ocultó anomalías locales: Gipuzkoa terminó la estación con carácter seco, mientras que Álava y Bizkaia registraron valores húmedos o muy húmedos, alterando el patrón habitual donde llueve más hacia el este.

Por su parte, mayo destacó por una variabilidad excepcional, registrando la última descarga invernal de aire ártico el día 15 y la primera entrada de aire veraniego solo cinco días después. El día 15 de mayo fue el más frío de la primavera, casi cinco grados menos de lo normal, mientras que el día 25 se registró el máximo calor, con el mercurio a diez grados adicionales. Se igualó el récord de calor, conocido en 2020, el año del confinamiento.

Finalmente, mayo estableció nuevas marcas de noches cálidas en puntos como Igeldo, con 'máximas de las mínimas' de hasta 24,5 grados, rozando lo que se considera una “noche tórrida”. El observatorio de Igeldo, con casi 100 años de registros, también marcó una máxima absoluta para un mes de mayo de 33,4 grados. Esta tendencia de valores extremos en primavera ha servido de preámbulo a la situación de récords que vive actualmente el territorio con las olas de calor a principios del período estival.