Un viaje al pasado de Donostia: Agabus mantiene el recuerdo vivo de un autobús urbano del siglo XX
Donostia conserva una parte de su historia rodante gracias a Agabus, una asociación sin ánimo de lucro que custodia, por ejemplo, el último autobús de piso alto que circuló por las calles de la ciudad. Gracias al trabajo y la aportación económica de sus 40 socios, la entidad mantiene vivo este vehículo histórico mientras avanza hacia un objetivo más ambicioso: completar su restauración integral, un proyecto cuyo futuro depende de la financiación, la visibilidad y la superación de diversos trámites administrativos.
El vehículo es un Mercedes-Benz O405 de estándar alemán con carrocería fabricada por Burillo, en Logroño. Esta unidad, con 32 asientos y capacidad para unas 80 personas de pie, se incorporó a la flota de la entonces Compañía del Tranvía de San Sebastián, hoy Dbus, en 1989, aunque el modelo comenzó a operar en la ciudad dos años antes, en 1987, según explica a este periódico Xabier Goikoetxea, vicepresidente de Agabus. Se trata de un autobús de piso alto, con escalones para acceder al interior, una característica desaparecida de la flota actual en favor de vehículos plenamente accesibles. Tiene matrícula SS, de San Sebastián, desaparecidas en 2001.
En 2004, el Mercedes-Benz O405, último autobús de piso alto en servicio en Donostia, fue retirado de la circulación. Goikoetxea explica que, cuando estos vehículos dejan de utilizarse, lo habitual es que sean desguazados para aprovechar piezas de repuesto o vendidos y donados a países de Europa del Este e incluso a Cuba. Sin embargo, gracias a la iniciativa de varios inspectores y conductores de la compañía, este ejemplar logró conservarse, dando origen a Agabus en 2006.
Durante años permaneció resguardado en las instalaciones de Dbus en Donostia. Mas, en 2024, la empresa necesitó liberar espacio debido a las obras de electrificación de sus cocheras y solicitó a la asociación que trasladara el vehículo. Fue entonces cuando el autobús pasó oficialmente a ser propiedad de Agabus y encontró un nuevo hogar en las instalaciones de Autocares Díez, en Errenteria. “Nos permiten guardarlo en un pequeño espacio bajo techo”, agradece Goikoetxea. Para la asociación, disponer de un lugar cubierto resulta fundamental para garantizar una mejor conservación del patrimonio.
El vicepresidente recuerda que anteriormente la asociación contaba con un segundo autobús, que permaneció cuatro años al aire libre en el parque de bomberos de Garbera. La humedad, la lluvia y la cercanía al mar aceleraron su deterioro. “Dada la complejidad para abordar una restauración del vehículo” y las limitaciones económicas, finalmente tuvieron que enviarlo al desguace y concentrar todos sus esfuerzos en conservar un único ejemplar.
Desde que el Mercedes-Benz O405 pasó a ser propiedad de Agabus, la asociación ha podido avanzar en su consolidación. Uno de los principales hitos fue la obtención, en 2025, de la catalogación como vehículo histórico. La distintiva matrícula con la letra “H” llegó después de cumplir el requisito principal: superar los 30 años de antigüedad; en ese momento, el autobús ya tenía 39.
Paralelamente, la asociación continúa a la espera de que el Ayuntamiento le ceda un espacio propio. Según calcula Iñigo Ramos, secretario de Agabus, llevan aproximadamente tres años en la lista de espera. Ambos responsables coinciden en que acceder a ayudas públicas está siendo uno de los mayores obstáculos. “Hay muchas trabas”, resume Ramos. Goikoetxea añade que solicitar una subvención “es complejo” y que trabajan poco a poco para reunir toda la documentación necesaria y presentar un proyecto de restauración.
Ramos, además, aporta sus conocimientos en carrocería para realizar pequeñas reparaciones. Ante la escasez de empresas especializadas en restauración de autobuses en Euskadi y las limitaciones económicas de la asociación, ha tenido que recurrir a su propia formación. El último trabajo consistió en reparar una grieta del parachoques, un proceso que Agabus compartió en sus redes sociales. Sin embargo, Goikoetxea reconoce que estas intervenciones son únicamente “parches” temporales, ya que una restauración completa requerirá fabricar piezas a medida.
Mientras avanzan en los trámites administrativos, Agabus busca financiar la conservación del autobús mediante la captación de nuevos socios y la cesión del vehículo para producciones audiovisuales. El Mercedes-Benz ha aparecido en el cuarto capítulo de la serie ‘La Frontera’, en la película ‘Un fantasma en la pantalla’ y en el videoclip de ‘Bi Begi Bi Lore’, colaboración entre Janes Lester y Nøgen. Además, la asociación participa habitualmente en iniciativas como el Rally de Don Bosco o Elkartasunaren Motorra, exposiciones de vehículos clásicos que, en este último caso, destinan su recaudación a entidades con fines sociales.
Además del autobús, la asociación custodia un importante archivo fotográfico y documental, integrado en gran parte por el legado de Jokin Larrañaga, socio de Agabus fallecido en 2021. Su familia donó una extensa colección de imágenes y documentos que comenzó a reunir desde su infancia y que, con los años, ha seguido creciendo gracias a las aportaciones de otros aficionados al mundo del motor. Llama la atención que buena parte de esos colaboradores procedan del extranjero. “Si revisas quiénes son los fotógrafos, verás que sus apellidos no son de aquí”, comenta Goikoetxea.
El vicepresidente lamenta que en España exista todavía poco interés por conservar la historia del transporte público urbano, una realidad que, asegura, contrasta con la de otros países europeos. Aun así, Ramos se muestra más optimista y cree que “la consciencia y el interés están aumentando”. Ambos confían en que cada pequeño avance les permita seguir impulsando su labor y, en el futuro, ampliar la colección con otros vehículos históricos de Gipuzkoa que han logrado ir ubicando.