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Las Urgencias en el Hospital La Paz están “al límite”: el doble de pacientes y 100 camas retiradas en verano

Una trabajadora en Urgencias de La Paz, denunciando otro "colapso" en 2023

Lourdes Barragán

Madrid —

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El Hospital Universitario La Paz es conocido por ser uno de los grandes clínicos de Madrid, y también de los más saturados. Los picos de gripe en invierno o la falta de manos durante el verano figuran entre sus momentos más críticos, y es en ellos cuando más se oyen las denuncias de sus sanitarios. Estos piden cíclicamente mejorar la previsión ante los períodos conflictivos, pero este 15 de septiembre –y cuando aún faltan un centenar de camas en Urgencias, retiradas durante el verano– vuelven a poner el grito en el cielo por el colapso del servicio, con el doble de pacientes en dos de sus salas y unas listas de espera que “no bajan de los 70 nombres”, llegando a superar los 100.

Es la acusación que, en el ecuador del verano y a dos semanas de reponer las camas que faltan, lanzan desde CSIT Unión Profesional, cuya sección sindical en La Paz insiste en el “importante desgaste profesional” que recae de nuevo sobre la plantilla, hablando incluso de situaciones cotidianas de “hacinamiento”. E intuyen que todo se debe, en buena medida, a gestores convencidos de que entre julio y septiembre cae la carga de trabajo. “Pero las necesidades asistenciales de la población no disminuyen”, contraponen.

El órgano sindical lanza varios dardos a la administración del centro sanitario: “Si Urgencias está al límite es porque se han cerrado más de 100 camas”. En un comunicado difundido este mismo martes detallan que, a fecha del 15 de septiembre, acogen a 25 personas en una sala con capacidad para 12 pacientes, y a 54 en otra pensada para casi la mitad, 24. “Los empleados tampoco reciben refuerzos suficientes como para hacer frente a esta demanda asistencial, y la consecuencia directa es la acumualción de pacientes pendientes de ingreso”, sostienen.

Consultados por esta cuestión, desde el Hospital La Paz admiten que el panorama asistencial en Urgencias es “inusualmente algo más alto de lo esperado en el mes de septiembre”, pese a que se trata del doble de pacientes registrados en algunas de sus salas, y lo atribuyen principalmente a la subida repentina de temperaturas en los últimos días. Fuentes de La Paz se muestran confiadas de que llegue una inminente “tendencia decreciente” y, aunque mencionan “picos puntuales”, desde la representación sindical insisten en que la saturación hospitalaria es una constante en sus instalaciones.

El hospital admite una tendencia “más alta de la esperada”

“Se está haciendo todo lo posible por ofrecer a los pacientes la mejor atención posible en función de su proceso y prioridad clínica”, mantienen en el clínico, reivindicando medidas tomadas ante este tropiezo “coyuntural” y entre las que mencionan la habilitación de “algunas camas más en plantas hospitalización” para agilizar las altas en planta, o la prioridad de trasladar pacientes a los centros de Cantoblanco o Carlos III. “La Comunidad de Madrid recuerda que su sanidad pública no cierra camas, sino que adapta su distribución en función de la demanda asistencial y sin que se produzca una merca en la calidad del servicio”, sentencian.

De momento, los sindicatos tienen previsto permanecer “bajo mínimos” al menos hasta el 30 de septiembre, cuando se devolverán las camas ausentes según el calendario que maneja CSIT. Mientras pasan los días y con este pronóstico, los pacientes se ven abocados a “quedarse con un servicio sobreocupado, espacios duplicados o que superan ampliamente su capacidad”. Y esto deriva en situaciones de hacinamiento que el sindicato señala como “incompatibles” con una atención adecuada y condiciones laborales óptimas. A misma presión, señalan que se prestan menos recursos asistenciales.

También este martes, aunque en otro gran pilar sanitario de Madrid, se ha desatado un maremoto. Según una noticia de El País, dos jefes del Hospital Ramón y Cajal ordenaron manipular en el sistema informático que utilizan la prioridad en las listas de espera, a espaldas de sus profesionales o pacientes. Desde el sindicato Amyts, en este caso, salieron a denunciar el caso esta misma mañana. Su portavoz, Ángela Hernández, reconoció que aunque les “parece mal que se manipulen las listas” tampoco les “llama la atención” al ser, consideran, una práctica habitual en “casi la totalidad de centros”, a los que acusan de “ocultar datos a la Consejería”. Dos controversias en un día y con la reciente vuelta de los madrileños después del verano.

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