Roger Español, en el juicio a los policías que le reventaron el ojo el 1-O: “El disparo fue una represalia”
Roger Español, el votante del 1-O al que un agente de la Policía Nacional reventó el ojo con una bala de goma, ha asegurado que los policías no corrían “ningún riesgo” ni estaban siendo atacados, por lo que ha atribuido el disparo a “una represalia” por haber tratado de impedir la intervención policial.
Con la declaración de Roger Español ha comenzado este miércoles en la Audiencia de Barcelona el juicio contra un escopetero, un inspector y dos subinspectores de la Policía Nacional acusados de reventarle un ojo con una bala de goma que dispararon tras incautarse de las urnas y papeletas en el colegio Ramon Llull de la capital catalana.
Español ha admitido que lanzó a la calzada unas vallas que encontró en una obra para impedir el avance de los policías al siguiente punto de votación, sin dirigirlas a ningún agente, pero ha insistido en que cuando los antidisturbios dispararon la bala de goma que le segó el nervio óptico ningún manifestante suponía una amenaza ni había lanzamientos a la línea policial.
El contexto en el que se produjeron los disparos es uno de los elementos centrales para el tribunal, que deberá evaluar si estaban justificados o no. Tanto la Fiscalía como las defensas de los uniformados enmarcan los lanzamientos que dejaron sin ojo a Español en un uso progresivo de los medios policiales para intentar dispersar a los concentrados (primero con porras, después con salvas y, finalmente, disparos).
En cambio, las acusaciones del caso (la de Español y las populares de Irídia y Òmnium) consideran que los disparos no estaban amparados ni por la situación en la calle ni por acciones de violencia contra los agentes, y que fueron un castigo a los concentrados que se oponían a la intervención policial de urnas y papeletas.
Español ha tratado de ser lo más concreto posible para describir el ambiente en el momento del disparo, ocurrido a un centenar de metros del colegio. Según el activista, cuando recibió el impacto se hallaba junto a un grupo de periodistas porque consideró que era “más seguro”, y solo esperaba a que los agentes se subieran a los furgones para irse a casa.
Los peritos han concluido que el disparo se produjo a 14,12 metros, una distancia que las acusaciones señalan contraria a los protocolos y a la que el agente que disparó debía saber el daño que podía producir en cualquier ciudadano.
La versión de Español se ha visto ratificada por otros testigos, como el periodista David Bou, quien ha declarado que vio al agente disparar “a bocajarro, no contra el suelo”. “Yo tengo un ojo a día de hoy porque el señor Español no lo tiene”, ha apostillado.
La sesión ha revivido las escenas de las cargas policiales para impedir la votación, en el único caso que llega a juicio por la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil para impedir el referéndum: los cuatro agentes, que afrontan penas de hasta trece años de cárcel, quedaron fuera de la amnistía al estar acusados de un delito de lesiones con afectación a un órgano vital. La Fiscalía, sin embargo, pide su absolución al considerar que actuaron en cumplimiento de su deber de incautarse de las urnas del referéndum.
A preguntas de su abogado, Benet Salellas, Español ha narrado los hechos del 1 de octubre y las secuelas tanto físicas como psicológicas que ha sufrido. La lesión en el ojo truncó sus estudios de música (toca el saxofón) y tanto su hijo como él tuvieron que recibir ayuda psicológica, tratamiento que, en su caso, sigue a día de hoy debido a los efectos de la mutilación y su autopercepción.
La lesión que sufrió en el ojo, que le dejó secuelas visibles, supuso un impacto en la seguridad que tenía en sí mismo y consecuencias concretas: Español ha relatado al tribunal que desde que la Policía le dejó sin ojo tuvo dificultados para dar clase de música a sus alumnos o subirse a un escenario, por lo que buscó otro trabajo como conserje en un instituto.
El juicio proseguirá este jueves con la declaración, como testigos, de otros agentes del operativo. El día 30 será el turno de los peritos y el 1 de octubre de los acusados. En la sala de vistas se sientan como observadores miembros de las entidades internacionales de derechos humanos Amnistía Internacional, la Organización Mundial Contra la Tortura, la International Network of Civil Liberties Organizations, Redress, la International Coalition for Human Rights y Defender a quien Defiende.
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