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Vecinos de Lavapiés acusan a Willyrex de “fabricar vídeos desde el odio” por su viral sobre “el peor barrio de Madrid”

Un momento del vídeo protagonizado por Willyrex en Lavapiés

Lourdes Barragán / Diego Casado / Madrid

15 de septiembre de 2026 19:02 h

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“Ir a pedirle algo de comer a esta gente es de ser sinvergüenzas”, cuenta Willyrex a cámara en un vídeo publicado el pasado domingo en YouTube. En la grabación, él mismo se disfraza de persona en situación de calle para solicitar dinero a varios hombres que duermen en bancos o en el suelo. Lo hace en Lavapiés, barrio que el vídeo califica de “uno de los más peligrosos de toda España” y “el peor de Madrid” por supuestos problemas de orden público o tráfico de drogas que la pieza audiovisual no muestra en ningún momento.

El polémico vídeo forma parte del canal de Zazza, un youtuber italiano con vestimenta de estilo policial y que propone a Willyrex varios retos sensacionalistas para sacarlo “de su zona de confort” en este lugar del centro de Madrid. El primero es el de disfrazarse de sintecho reclamando un euro a varias personas que duermen en la calle, argumentando que le han “echado de casa”. Personas a las que luego el propio Zazza entrega varios billetes mientras suena música emotiva de fondo. Uno de ellos critica lo que hacen: “Tienes una pinta de pijo... que me pidas a mí un euro”, recrimina a los youtubers. Willyrex se viste luego de periodista para quejarse de que los coches de Policía Municipal y Nacional pasan de largo sin contestar a sus preguntas. “Si quiere hablar con la Policía, tiene que hablar con nuestro gabinete de prensa”, le contesta el único agente al que recoge el vídeo.

Ni Zazza (3,4 millones de suscriptores en YouTube) ni Willyrex (18 millones) logran captar la comisión de ningún delito ante las cámaras. El segundo lo llega a admitir: “No hemos visto ninguna pelea ni nada así, pero eso no significa que no lo haya”, añade para mantener las sospechas, como también hace el creador de contenido italiano al captar a distancia a una persona dándole a otra lo que aparenta ser un papel de liar cigarrillos, pixelado en la imagen publicada. “Mira, mira, le ha pasado algo”, sale diciendo a cámara como si estuvieran traficando con droga, apoyando la tesis sobre la que se basa toda la grabación.

Las secuencias rodadas en Lavapiés están plagadas de escenas morbosas, ante personas con escasos recursos y sobre las que llegan a cuestionar su salud mental: “Huele mal”, suelta Willyrex sobre una de ellas. “Es un sintecho con problemas psicológicos”, advierte Zazza, antes de grabarle sin pudor. El periplo acaba con críticas por parte de grupos de personas que no quieren aparecer en el vídeo, lo que anima a los dos protagonistas a seguir la secuencia y a escenificar una especie de huida de las amenazas en lugares como el parque del Casino de la Reina o la plaza de Lavapiés. “Igual me he equivocado de contenido”, llega a admitir Zazza al ver que no consigue hablar con casi nadie. Todo ante la atenta mirada de su propio guardaespaldas, que le separa de los posibles entrevistados y al que se le observa en un brazo el tatuaje de una runa odal, símbolo nórdico utilizado habitualmente por colectivos fascistas.

“Da una visión sesgada y busca bronca”

Willyrex nació en Madrid, pero vive en Andorra, donde evitar tributar en su país de origen impuestos derivados de su actividad. El pasado mes de diciembre su abogado interpuso un recurso ante la Audiencia Nacional por una resolución que le exige pagar en España los gravámenes de los ejercicios 2016 y 2017. Sobre Lavapiés, dice al final del vídeo que “no volvería a ese barrio” por su inseguridad. Y eso ha acabado indignando a muchos habitantes de este lugar.

Este vídeo solo explota y estigmatiza la pobreza o la inmigración, pero ignora que la convivencia suele ser pacífica. En cambio, la precarización, la gentrificación del barrio, la falta de limpieza o la excesiva presencia policial siguen ahí

Vecina de Lavapiés

Sara, que ha vivido 20 años allí, no oculta su estupefacción al ver las imágenes, que han corrido como la pólvora entre el vecindario desde el domingo. “La actitud y objetivo no es la de conocer un barrio, sino dar una visión muy sesgada al tiempo que se busca bronca”, considera. Se muestra muy crítica con la premisa escogida y el “entretenimiento de muy dudoso gusto” que ha vuelto a poner en la diana a un barrio con estigma: “Lavapiés tienes sus sombras, sí, pero también muchas luces. Y así nunca van a conocerlo, solo a desprestigiarlo”.

“Yo vivo en Lavapiés desde hace cinco años y nunca me he sentido insegura”, asegura Marta, otra vecina que coincide con el diagnóstico de Sara: “Este vídeo solo explota y estigmatiza la pobreza o la inmigración, pero ignora que la convivencia suele ser pacífica. En cambio, la precarización, la gentrificación del barrio, la falta de limpieza o la excesiva presencia policial siguen ahí”, añade. No niega que haya problemas en sus calles, y aunque ha oído alguna vez rumores sobre “trapicheos” en la plaza de Lavapiés asegura que, hasta ahora, a ella nadie la ha molestado. “Al final parece que estos retos solo intentan sacar partido de la pobreza de la gente, y presentarla como si fuera un show”, concluye.

De entre los vecinos de esta zona del distrito Centro, algunos llevan tiempo organizados en una plataforma llamada Lavapiés al Límite, que integra a medio centenar de colectivos con un objetivo en común: acabar con el abandono institucional que sienten sobre el barrio. La agrupación ha preferido “no entrar a valorar ni dar protagonismo a quienes vienen aquí a fabricar vídeos desde el odio”, refiriéndose a los creadores de contenido que protagonizan esta polémica. 

Lavapiés al Límite recuerda los problemas del barrio que no suelen mencionarse en los canales de este tipo de youtubers: la ausencia de espacios verdes; zonas de juego o más recursos para la drogodependencia de la zona; o las redadas policiales y las agresiones racistas en el barrio

Además, han querido recordar en declaraciones a Somos Lavapiés que este enclave tiene otros problemas más urgentes, que no suelen mencionarse en los canales de este tipo de youtubers: la ausencia de espacios verdes; zonas de juego o más recursos para la drogodependencia de la zona; o las redadas policiales y las habituales agresiones racistas en el barrio, dirigidas también hacia sus vecinos. 

Lavapiés al Límite recuerda también que los colectivos que forman parte de la plataforma no solo trabajan desde la reivindicación: a lo largo del verano han desarrollado distintas actividades para dinamizar Lavapiés. “Si alguien quiere presentar Lavapiés como un lugar peligroso, allá ellos. Ojalá su relato sirva, al menos, para que especuladores, racistas y fascistas no encuentren aquí el barrio que están buscando”, reivindican fuentes de la plataforma.

De momento, el relato apocalíptico sobre el barrio no parece echar a los inversores inmobiliarios de Lavapiés. Son abundantes las noticias de bloques enteros de viviendas comprados por fondos, vaciados de sus vecinos para ser sustituidos por turistas o por inquilinos de rentas más altas. Una realidad en Tribulete 7 o Lavapiés 50 que no parece encajar con el relato del “peor barrio de Madrid” trazado por Willyrex o Zazza.

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