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Lavapiés 50: el caso que explica cómo el Plan Reside de Almeida transforma en pisos turísticos 19 viviendas de alquiler

Bloque de viviendas situado en el número 50 de la calle Lavapiés, en Madrid.

Guillermo Hormigo

Madrid —
1 de agosto de 2026 23:12 h

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“El plan de negocio recoge una compra para la tramitación y cambio de uso. Lo que haremos es adquirir el activo y acto seguido solicitaremos la licencia para convertirlo en turístico a través del Plan Reside”. Con esta claridad expone el fondo inmobiliario Urbanitae sus objetivos en un piso de Lavapiés, en el centro de Madrid, del que los vecinos se han ido marchando en los últimos meses. Pero la sentencia no solo esclarece el propósito de la empresa privada, sino que ilustra la herramienta en favor de la turistificación y en contra de los residentes permanentes en la que se ha convertido una de las principales iniciativas del Gobierno de José Luis Martínez-Almeida en materia de vivienda.

“La operación consiste en adquirir un edificio residencial prácticamente reformado en el barrio de Lavapiés, compuesto por 19 apartamentos y un local comercial, para su explotación como alojamiento turístico bajo el marco del Plan Reside del Ayuntamiento de Madrid y su posterior venta a un inversor institucional o patrimonialista”, recalcan desde la web de Urbanitae. En ella también se aloja el vídeo donde Luis Maura, director asociado de esta compañía del sector inmobiliario, presenta el “proyecto de plusvalía” en el número 50 de la calle de Lavapiés. Lo anuncian justamente con el nombre de Lavapiés 50, reclamo atractivo y fácil de memorizar.

El portal cita específicamente la utilidad del Plan Reside a la hora de vaciar este bloque: “Es el marco regulatorio del Ayuntamiento de Madrid que permite la conversión de determinados inmuebles residenciales a uso de apartamento turístico durante un plazo máximo de 15 años, siempre que cumplan los requisitos técnicos y urbanísticos aplicables. En este proyecto, la obtención de la licencia turística es una pieza clave de la estrategia de valor añadido. La conversión del activo bajo el Plan Reside permite ampliar el universo de compradores potenciales en la desinversión, especialmente entre inversores institucionales y patrimonialistas interesados en activos operativos con ingresos recurrentes”.

El equipo de Almeida ha repetido incesantemente que el Plan Reside “protege el uso de la vivienda habitual y ubica los pisos turísticos fuera de edificios residenciales”. “Persigue tres objetivos: acabar con la pérdida de población del centro de la ciudad y ampliar la oferta residencial, ordenar la oferta turística y mejorar la convivencia entre vecinos y visitantes”, sostenía el Consistorio tras su presentación en 2024.

Posteriormente, cuando en agosto de 2025 la Comunidad de Madrid aprobó la modificación del Plan General de Ordenación Urbana que facilitaba su implantación, desde Cibeles insistieron en que “blinda el uso de la vivienda habitual y lleva los pisos turísticos fuera de los edificios residenciales para la protección y mejora del uso residencial en Madrid”. Fondos como Urbanitae, por contra, lo citan como un motor para reducir la oferta de alojamientos tradicionales.

El Plan Reside, de “acabar con la pérdida de población del centro” a herramienta de los fondos

Esta operación inmobiliaria en un barrio igual de céntrico que de popular, de la que ya informó el portal xLavapiés, está desalojando a los residentes de un edificio de cuatro plantas. Cuenta con 19 viviendas y un local comercial donde actualmente se ubica una tienda de alimentación. Sin embargo, como traslada a Somos Lavapiés una de las personas que vive en el bloque durante una conversación junto al propio portal, ya apenas quedan “tres o cuatro pisos con gente dentro”.

El Plan Reside separa a turistas de residentes, ya que prohíbe los Airbnb dispersos en el corazón de Madrid y a cambio ofrece dedicar edificios enteros a los apartamentos turísticos, con ciertas condiciones. Fuera de la almendra central que circunscribe la M-30 (no es este caso), pueden habilitarse en bajos, sótanos o primeras plantas. A priori parece más restrictivo que el Plan Especial de Hospedaje aprobado durante el mandato de Manuela Carmena, al que sustituye desde que entró en vigor en septiembre de 2025, ya que permite viviendas turísticas en menos lugares. No obstante, ha abierto la puerta a una posibilidad que no existía: convertir edificios residenciales enteros en pisos turísticos, lo que puede suceder en el 73% de bloques de la almendra central de Madrid, según un estudio que publicó el PSOE.

Ante la posibilidad de que fondos buitres adquieran bloques enteros para dedicarlos al turismo, los socialistas lo han calificado de “Plan Especula” y Más Madrid llama “Plan Expulsa” al cambio normativo. En la formación que lidera Rita Maestre alertan de que hasta 315.000 pisos podrían convertirse legalmente en turísticos en Madrid, frente a los 15.000 existentes cuando la nueva legislación entró en vigor. El partido ha solicitado de manera incesante su derogación por “acelerar la especulación inmobiliaria”.

Hacia un edificio fantasma

Lo que está ocurriendo en Lavapiés 50 refuerza las enormes críticas de la oposición. “Sé que me tendré que ir en cuanto me venza el contrato el año que viene”, lamenta el residente que conversa con este medio, y que en 2027 cumplirá cinco años en el inmueble. Dice que los vecinos están al tanto del proceso de compra, aunque en su caso no ha habido ninguna comunicación específica: “Que no van a renovar es una suposición, pero tiene toda la pinta. El edificio se ha ido quedando vacío y han precintado las puertas de los pisos de los que se marcha la gente”. Cuenta que algunos inquilinos llegaron a acuerdos con la propiedad para marcharse antes incluso de que vencieran sus alquileres.

Sé que me tendré que ir en cuanto me venza el contrato el año que viene. El edificio se ha ido quedando vacío y han precintado las puertas de los pisos de los que se marcha la gente

Este testimonio también cuestiona otro de los puntales del Plan Reside: la ejecución de importantes reformas en edificios degradados para mejorarlos a nivel estructural o estético. El propio Luis Maura hablaba ya de una “inversión reducida, pues acaba de realizar una reforma”. “Para adaptar el activo al Plan Reside llevaremos a cabo obras menores”, apostilla en el clip. La persona que atiende a este periódico habla, en cambio, de una “reforma de chapa y pintura para ponerle mejor cara”, en referencia a la que ejecutó el anterior dueño. Esa que según Urbanitae fue una rehabilitación de calado y ahora no hace necesarias grandes intervenciones.

“El edificio se ha ido pasando de un fondo a otro”, lamenta. Por eso no tardaron en percatarse de la llegada de un nuevo comprador hace unos meses: “Venían los trajeados”, dice. Fue el primer aviso de que sus estancias en el corazón de Lavapiés estaban a punto de terminar... salvo que encuentren alguna alternativa en un barrio enormemente tensionado en lo que tiene que ver con el precio de la vivienda y con la acción de grandes fondos inmobiliarios.

Un plan de negocio a medida frente a la única vecina que puede resistir

La situación, eso sí, es diferente en uno de esos “tres o cuatro pisos” donde todavía queda algo de vida. En él, los nuevos propietarios no podrán comenzar a actual en cuanto finalice el contrato dentro de uno o dos años. “Ahí una señora arriba que tiene un alquiler de renta antigua”. Esto es, un arrendamiento firmado antes del 9 de mayo de 1985, fecha de entrada en vigor del conocido como decreto Boyer. Este tipo de contratos son indefinidos hasta la defunción del titular o de la primera persona en la que lo subrogó, al amparo de la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1964. A tenor literal del Plan Reside y siguiendo su ambición por limitar los pisos turísticos a edificios dedicados íntegramente a esta actividad, esta será una importante traba para que se cumplan los planes de Urbanitae (la alternativa sería llegar a un acuerdo económico o de realojo con la arrendataria). Sin embargo, no lo mencionan en su web ni en el vídeo subido a YouTube.

Pintada en defensa de la identidad de Lavapiés y contra la expulsión de los vecinos en el local comercial del bajo del bloque afectado por esta operación inmobiliaria.

En estos contenidos sí detallan el respaldo a la compra y explotación del inmueble, que no se ejecutará únicamente a través de Urbanitae: “El socio promotor es Jamison Group, firma inmobiliaria fundada en 2008 y respaldada por más de 25 años de experiencia en desarrollo y gestión de activos en Europa, Latinoamérica, África y la región del Golfo. La compañía está liderada por Mariano Martí, cofundador y experto en gestión de activos y derecho inmobiliario; Bertrand Guillot, managing partner con más de 30 años de experiencia en banca de inversión internacional y private equity; y Victoria Dowling, project director con amplia trayectoria en desarrollo urbano en Madrid y Buenos Aires”. Mencionan que Jemison Gropu gestiona “una cartera de 23 apartamentos en barrios céntricos de Madrid, como Las Letras y Salamanca”.

También pronostican el retorno económico que la inversión inmobiliaria dejará en sus arcas: “Primero, los inversores de Urbanitae recuperan su capital y obtienen un retorno preferente del 14% anual; después, Jamison Group recibe un catch-up equivalente al 14% sobre su aportación; y, finalmente, los excedentes restantes se distribuyen al 50% entre Urbanitae e inversores, por un lado, y Jamison Group, por otro”.

Este periódico ha tratado de contactar a Urbanitae para conocer los pormenores de la operación, sin recibir respuesta hasta el momento. Tampoco la ha habido desde el área de Urbanismo del Ayuntamiento, liderada por Borja Carabante, al trasladarles algunas cuestiones sobre las implicaciones prácticas del Plan Reside en casos como este y si consideran que desvirtúa su concepción original o se corresponde con ella.

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