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Una hora en la zona de lujo de la Fórmula 1 en Madrid: masajes y gin tonics con jamón junto a vistas privilegiadas

Vista a la curva de La Monumental desde La Azotea, una de las zonas VIPs en el circuito de Fórmula 1 de Madrid.

Guillermo Hormigo

Madrid —
14 de septiembre de 2026 22:09 h

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Fernando Alonso y Carlos Sainz no tuvieron su mejor tarde en la clasificación del Gran Premio de España de Fórmula 1 en Madrid, disputada el pasado 12 de septiembre. Ambos quedaron fuera en la Q1, la primera fase de la jornada que decidía los puestos de salida en la parrilla de cara a la carrera del domingo (en la que Saiz terminó decimoséptimo y el asturiano abandonó). Unos metros por encima del asfalto, en una de las zonas de lujo de Madring (donde estas áreas VIP cuentan con 20.000 plazas y se sitúan entre las más pobladas del Mundial), el decepcionante devenir de los pilotos españoles no perturbó la comodidad ni la tranquilidad de estos privilegiados espectadores. “Alonso fuera y Sainz fuera”, comentaba uno de ellos con una copa en la mano. Sus compañeros de mesa casi ni reaccionaron.

La Azotea, nombre con el que los promotores patrocinan este espacio de hospitality, es un mirador con vistas a La Monumental, la curva más pronunciada y desafiante del trazado. Su parte baja cuenta con hamacas a la sombra, eso que tanta falta se echaba en otras zonas de público (donde el calor causó la mayoría de las 45 actuaciones de Emergencias durante el fin de semana), en una especie de chill out. En el piso superior se encuentra un restaurante donde disfrutar de suculentos menús con el ruido de los monoplazas como banda sonora. Por último, la planta situada más arriba es la joya de la corona: barra libre, servicio de catering, un cortador de jamón ibérico, sofás que te agarran y no te sueltan o hasta servicios de masaje en una estructura al aire libre con una visión privilegiada de las carreras.

La atención quiropráctica es sin duda uno de los aspectos más llamativos del entorno. El servicio está incluido en el precio que quienes disfrutan de estas entradas especiales han abonado. La cifra asciende a 4.200 euros para los tres días, más de cuatro veces el precio de la localidad media en grada. Mientras que estas últimas sí se acabaron terminando, las VIP (que más que entradas son acreditaciones) no se agotaron. Apostar a lo grande por el modelo hospitality, reservando para él en torno al 16% de la capacidad total del recinto, ha sido uno de los puntales de lanza de Ifema. De hecho, el presidente de su Consejo Ejecutivo y máximo responsable del consorcio público-privado, José Vicente de los Mozos, disfrutó de la qually desde La Azotea.

La cortesía del privilegio

Acceder a estos espacios no es fácil. Hay un control específico en su entrada que sigue al del propio circuito. Una persona de la organización recuerda a la prensa desplazada para sacar fotografías durante la clasificación que “son clientes VIP, lo ideal es molestarles lo menos posible”. Luego apostillan que se trata más de una advertencia que de un aviso desconfiado: “Lo decimos sobre todo por ellos, a veces se ponen muy tiquismiquis y les molesta cualquier cosa”. Una vez allí, no hay problema alguno. “Tranquilo. Es tu trabajo”, responde un joven con camisa de cuello alto cuando un fotógrafo se entromete entre dos espectadores asomados a la barandilla para captar una gran instantánea. La cortesía del privilegio y la despreocupación.

Una clienta recibe un masaje durante la clasificación del Gran Premio de Fórmula 1 en Madrid en La Azotea, zona vip junto a la curva La Monumental del circuito.

Solo las altas temperaturas —se alcanzaron 33 grados a la sombra durante el fin de semana— inquietan a estos bon vivants. De hecho, el golpe de calor que sufre una joven provoca un pequeño susto al inicio de la clasificación. Finalmente, sus allegados y el personal de la organización la colocan en un asiento bajo los toldos que dan sombra a parte de La Azotea. Tras tomar un poco de agua, dice estar bien y vuelve a disfrutar de los pequeños placeres.

Entre el zumbido persistente de los monoplazas, la temperatura asfixiante protagoniza la mayoría de conversaciones casuales. “A mí nunca me ha sabido tan bien un gin tonic como hoy con el calor que hace”, comenta un espectador mientras toma una copa de la bandeja de una trabajadora y deposita la que tenía vacía. También se suceden intercambios de opinión sobre el Real Madrid (su ciudad deportiva se vislumbra desde uno de los costados de la estructura) y charlas sobre inversiones económicas ventajosas repletas de anglicismos.

En la zona chill out, donde los menos fanáticos de la competición se tumban cómodamente bebida en mano para conversar bajo las sombrillas, dos hombres conversan sobre las zonas a las que su entrada les permite o no acceder. “Hombre, hemos pagado no sé cuantos miles de euros”, dice uno de ellos.

Parte de 'chill out' de la zona VIP del circuito Madring junto a La Monumental.

Match Hospitality, promotor de este tipo de servicios de lujo en el circuito a cambio de un contrato de 400 millones de euros durante diez años, ha lanzado unas 20.000 plazas VIP en el conjunto del circuito de entre los 120.000 espectadores en el conjunto de Madring. La mayoría de ellas incluyen “experiencias” gourmet y diferentes servicios asociados. La Azotea no es la más cara: la zona Club 91, en la zona de salida, va en cabeza con cantidades que superan los 6.000 euros. Esta zona incluía un menú con aportaciones de seis cocineros con estrella Michelín e invitación para una fiesta posterior a la competición.

El precio de La Azotea es similar al de algunos palcos VIP cercanos a los boxers o la línea de meta, otra de las áreas más demandadas por los seguidores gracias a su panorámica de un momento tan decisivo. En esos casos se añade además la cercanía al pit lane y el paddock, donde se concentran las escuderías y los pilotos, así como personalidades de la talla de Plácido Domingo, Rafa Nadal, David Beckham o el propio rey Felipe VI junto a la princesa Leonor y la infanta Sofía. Podium Stam o Traction Club son los nombres con los que se han comercializado.

Un modelo de palcos en crecimiento

El plan de Ifema es ampliar estas áreas privilegiadas en los diez años de contrato que quedan para el Gran Premio, según el acuerdo alcanzado con la Federación Internacional de Automovilismo (FIA). Las 120.000 localidades de este 2026 aumentarían a 140.000 el próximo año y una parte de ese incremento se sustentará en los palcos. Un modelo similar al promovido por el Real Madrid en el Santiago Bernabéu o el Atlético en el Metropolitano.

Mientras, los compradores de las entradas más humildes (en torno a 300 euros) han visto cómo el prometido césped de la pelouse ha acabado siendo un “secarral” sin hierba. Y todavía más allá, ya fuera del recinto, los vecinos convocaron una manifestación contra los efectos del proyecto en cuanto a ruido, contaminación, movilidad o encarecimiento del precio de la vivienda. “Sacrificarnos un poquito”, animaron desde el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso a residentes de los distritos de Hortaleza y Barajas. Para que algunos reciban masajes cervicales, otros deben hacer pequeñas o grandes cesiones.

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