Yurdana Burgoa (Last Tour): “El BBK Live no es un macrofestival porque cuidamos muchísimo la experiencia”
El mes que viene se cumplirán 20 años desde aquel julio de 2006 en el que se estrenó Bilbao Live -el patrocinio de BBK reflejado en el nombre del evento no llegaría hasta un año después- con Ben Harper, Guns N’Roses y Placebo como cabezas de cartel. Dos décadas después, la nueva directora general de Last Tour, promotora que organiza este y otros festivales como el recién finalizado Azkena Rock, Yurdana Burgoa, valora que en la actualidad los festivales viven un buen momento. Eso sí, prefiere alejar el prefijo “macro” a la hora de definir el BBK Live. “Yo no definiría el BBK Live como macrofestival porque cuidamos muchísimo la experiencia. Tenemos una afluencia de 100.000 personas en los tres días, pero el festival tiene un horario muy amplio. La gente sube y baja de Kobetamendi y va disfruntado de la experiencia. No es un macrofestival en el que estamos todos apiñados”, reconoce.
Burgoa, además de su trabajo en Last Tour, cuenta con amplia experiencia en gestión de instituciones públicas y privadas, y durante ocho años y medio fue jefa de gabinete y coordinación del Departamento de Economía y Hacienda, en el Gobierno vasco. También ha sido consejera de la Agencia Vasca de Internacionalización Basque Trade&Investment, en la Asamblea General del Basque Research and Technology Alliance y miembro del Consejo Asesor de Colectividades Vascas en el exterior. Puede que por ello, su modelo gestión, según asegura, no tolera la precarización laboral y respeta los derechos de los trabajadores. “Yo sé que siempre hay voces y críticas también, como en todas las industrias, que siempre van a decir cosas en contra de Last Tour, pero como directora general puedo dar fe de que las contrataciones que hacemos están absolutamente en norma y en forma y controlando horarios y salarios, y cuidamos mucho que nuestros proveedores también lo hagan. Si un proveedor falla en estas cuestiones no vamos a volver a trabajar con él. A la gente hay que pagarle por el trabajo que desarrolla y la gente tiene que trabajar unas horas al día y si trabajamos más horas, yo incluida, esto se tiene que reconocer. Al final las personas trabajadoras son las que hacen funcionar una empresa y esta es mi forma de gestionar”, sentencia Burgoa en una entrevista en la que valora, entre otras cuestiones, las críticas a las subvenciones directas como la del grupo ETS para sus conciertos en Madrid y Barcelona, la oferta del fondo Kohlberg Kravis Roberts (KKR), gestor de una promotora de viviendas en territorios ocupados en Palestina para adquirir el BBK Live o la decisión de hacer residencias en lugar de giras, de artistas como Bad Bunny o Shakira.
¿Cuál es la clave del éxito para lograr las 20 ediciones del BBK LIVE?
Realmente la clave del éxito para que un evento cultural coja la dimensión que tiene el Bilbao BBK Live es atreverse primero a soñarlo. Hay que saber ver que un producto así va a funcionar en un territorio o en una ciudad, y luego ser muy coherente y muy ambicioso en calidad artística y en el cuidado de la experiencia. Este festival al final es el único festival que se desarrolla en una montaña y eso le da un plus muy importante para la gente que viene porque al final la experiencia no es solo la música, sino vivir la música en el entorno que es Kobetamendi. Entonces diría que la clave, por un lado, tiene la parte curatorial, artística y, por otro lado, trabajar y hacer que la experiencia sea única.
En esos 20 años, al igual que en la mayoría de festivales, la participación de grupos o artistas masculinos que han sido cabezas de cartel ha sido predominante. ¿Es el equilibrio de género un reto para los festivales que organizan?
El equilibrio de género es un reto para la sociedad, porque en esta industria pasa exactamente lo mismo que en todas las industrias y que en todos los sectores económicos. Y eso sí que es un mensaje que para mí es importante. Al final yo soy mujer, soy la directora general de Last Tour y para mí el equilibrio de género es un reto en todos los sectores económicos de esta sociedad. Nosotros este año nos hemos integrado en un programa con Más Músicas, una organización que promueve el talento de las mujeres en la música. Lo que hemos hecho ha sido poner a disposición de esa organización nuestros festivales. Entonces vamos a tener artistas femeninas en festival Pirineos Sur, en Azkena Rock y en el Bilbao BBK Live a través de esa asociación. Nosotros siempre intentamos cuidar el equilibrio de género, pero sí que es verdad, que es difícil en esta industria y en todas.
¿Hay algún artista que les hubiera gustado que fuera al BBK Live y que se haya quedado en el tintero?
Hay varios, pero seguimos intentándolo, así que no te puedo decir quiénes son. Pero eso pasa todos los años. Nosotros el booking, digamos la contratación de artistas la empezamos a trabajar año vista. De hecho ya llevamos trabajando varios meses en la contratación artística del festival del año que viene. Entonces, bueno, siempre tienes los nombres a los que aspiras al principio y luego eso tiene que cuadrar con que esos artistas giren ese año, quieran hacer giras de festivales o prefieran solo realizar conciertos. Tienes un mapa de deseos y luego empiezas a llamar y ese mapa va aterrizando hasta que tienes la foto finish de lo que está disponible y cuadra con el estilo musical de cada festival.
A lo largo de estos años, concretamente en el año 2019 y algunos posteriores, ha habido denuncias sobre la precariedad de los trabajadores del BBK Live. ¿Cómo han solventado esa situación?
Me alegra que me hagas esa pregunta porque cada año cuando se acerca el festival empezamos a ver carteles en contra de Last Tour y no tiendo a entrar en esas cuestiones porque todas las contrataciones que hacemos están hechas bajo el Convenio de Hostelería de Bizkaia, que es el mejor convenio que hay en el Estado. Nosotros no tenemos ninguna incidencia propia y es verdad que en 2019 hubo esa incidencia que nosotros como empresa denunciamos porque lo que ocurrió es que una de las empresas proveedoras infringió derechos laborales. Nosotros somos una empresa certificada B Corp. ¿Eso qué quiere decir? Que el compromiso con los derechos laborales en cuanto a horas, en cuanto a salario, en cuanto a pagar en tiempos y en formas, lo llevamos a rajatabla, no puede ser de otra manera. Entonces sí que me gustaría defender nuestro modelo de contratación. Yo sé que siempre hay voces y críticas también, como en todas las industrias, que siempre van a decir cosas en contra de Last Tour, pero como directora general puedo dar fe de que las contrataciones que hacemos están absolutamente en norma y en forma y controlando horarios y salarios, y cuidamos mucho que nuestros proveedores también lo hagan. Si un proveedor falla en estas cuestiones no vamos a volver a trabajar con él. A la gente hay que pagarle por el trabajo que desarrolla y la gente tiene que trabajar unas horas al día y si trabajamos más horas, yo incluida, esto se tiene que reconocer. Al final las personas trabajadoras son las que hacen funcionar una empresa y esta es mi forma de gestionar.
¿Cómo viven las críticas de parte de la sociedad hacia los macroconciertos y grandes festivales?
Siempre que me hacen esta pregunta digo que para gustos están los colores. Siempre hay críticas contra los macrofestivales, pero también hay gente a la que les encantan. Yo no definiría el BBK Live como macrofestival porque cuidamos muchísimo la experiencia. Tenemos una afluencia de 100.000 personas en los tres días, pero el festival tiene un horario muy amplio. La gente sube y baja de Kobetamendi y va disfrutando de la experiencia, no es un macrofestival en el que estamos todos apiñados. Sí que es verdad que los grandes eventos como el BBK Live tienen que tener cuidado y conciencia con el entorno en el que están trabajando y nosotros en eso ponemos mucho mimo, estamos en contacto con los vecinos, les hacemos aportaciones para sus fiestas patronales y para las fiestas del barrio y les ofrecemos trabajo durante el día del festival. Tratamos en la medida de lo posible que el transporte y la logística hacia el festival funcione bien y no se sientan abrumados por tanta afluencia de gente. El tema medioambiental también lo cuidamos mucho, tratamos que la energía sea renovable, cuidamos el reciclaje y también, en cuanto al ámbito social, tenemos el Espacio Balore en todos nuestros festivales donde puede acudir cualquier persona si ocurre algo o necesita información sobre inclusión, violencia de género, agresiones sexistas o cualquier tipo de agresión. Ahí se activa un protocolo para que esa persona o esas personas sean atendidas.
Si vendes puedes perder la esencia. Nosotros somos la mayor promotora musical independiente del Estado español. Eso quiere decir que las decisiones se toman en casa
El año pasado salió a la luz que el fondo Kohlberg Kravis Roberts (KKR), gestor de una promotora de viviendas en territorios ocupados en Palestina, compró la empresa Superstruct Entertainment, que organiza hasta 80 festivales por medio mundo, muchos de ellos en España (Sónar, FIB, Viña Rock...). El por aquel entonces CEO de Last Tour confesó que hubo ofertas para adquirirla por parte del fondo, pero fueron rechazadas. ¿Qué ocurrió?
BBK Live ha tenido muchas novias. A día de hoy nos siguen tentando fondos alemanes, de Reino Unido y otros países. Simplemente es convicción. Alfonso Santiago, que es el fundador y el presidente de Last Tour, decidió echar raices en Bilbao y él tiene muy claro que esta es su empresa y que va a seguir siendo parte del accionariado. Él es el mayor accionista y luego tiene pequeños accionistas que también son del País Vasco y de España y va a ser así por principios. Si vendes puedes perder la esencia. Nosotros somos la mayor promotora musical independiente del Estado español. Eso quiere decir que las decisiones se toman en casa y eso refleja un poco nuestra forma de entender el mundo y la cultura. Respetando unos principios y una forma de hacer somos capaces de tener la flexibilidad, la agilidad y la libertad de decidir lo que nosotros creemos.
Este domingo ha finalizado el Azkena Rock en Vitoria con 24 ediciones a sus espaldas. ¿Qué valoración realiza?
Es nuestro festival más veterano, yo lo definiría como la celebración del rock que reune a unas 50.000 personas cada año. Tiene una comunidad absolutamente fiel que cada año viene y es un encuentro intergeneracional con un ambiente precioso de gente a la que realmente le apasiona el rock. El año que viene cumplimos 25 años y vamos a hacer una edición que vamos a tratar con extremo mimo, al igual que estamos haciendo con la 20 edición del Bilbao BBK Live este año.
Cuando se anuncia una subvención directa a un hecho, evento o empresa concreta es porque una institución considera que esa actividad es única. Y yo creo que llenar Madrid o Barcelona con un concierto en euskera es algo histórico
Expertos comentan que la década dorada de los festivales fue desde el 2010 hasta el 2019, por el equilibrio perfecto entre grandes nombres internacionales, apoyo al talento local, y precios aún accesibles. ¿Considera que es cierto?
Yo diría que a día de hoy los festivales están funcionando y la música en vivo está funcionando. Nosotros notamos que después de la pandemia la gente tiene la necesidad de disfrutar y de pasarlo bien. La era post pandemia ha marcado mucho en los ratios de consumo de música en vivo y es una industria que está creciendo mucho impulsada también por el consumo musical en redes sociales y plataformas. La música latina, por ejemplo, está siendo un gran detonante de esa afición y de esas ganas de escuchar música, disfrutar de los eventos y pasarlo bien.
Cada vez hay más quejas por parte de artistas locales por la financiación pública de macroconciertos. Decenas de artistas han firmado un manifiesto para exigir mayor transparencia y equidad en el reparto de ayudas públicas, a raíz de la aportación a ETS. ¿Cómo ve esta situación?
No he leído el manifiesto, pero considero que la apuesta de las instituciones vascas y también de las instituciones estatales con el ámbito cultural es fuerte. En Euskadi se está apostando por la cultura porque somos un país que tenemos muchísima tradición cultural y ahí existe esa sensibilidad respecto a la aportación a un grupo concreto, que no es el primer grupo que se apoya ni será el último. Yo creo que entran en juego otras vertientes, como la proyección de nuestra lengua a nivel internacional o a nivel estatal, la puesta en valor de nuestra cultura y de nuestra tradición, de una lengua que está, que es única y que es minoritaria y que creo que nos posiciona también como país. Aparte del ámbito cultural han entrado otras variables que el Gobierno vasco habrá decidido que merece la pena apostar por ellas. Y cuando otros artistas piden transparencia yo creo que esa transparencia en las subvenciones tanto del Departamento de Cultura como en otros departamentos siempre ha estado. Sé cómo funcionan esas subvenciones y cómo se anuncia una subvención directa a un hecho, evento o empresa concreta y eso ocurre cuando una institución considera que esa actividad es única. Yo creo que llenar Madrid o Barcelona con un concierto en euskera es algo histórico.
¿Cómo están viviendo los artistas con los que trabaja Last Tour esa fiebre por el 'sold out'? ¿Hay presión?
Al final para ellos hacer un 'sold out', vender todas las entradas, es un éxito, un reconocimiento a su trabajo y también a nuestro esfuerzo como promotora. Yo soy feliz cada vez que un artista consigue eso porque les ves la cara y ves cómo disfrutan. Hay un trabajo tremendo de preparación para estos shows, muchas preocupaciones, , esfuerzos, trasnoches, incluso llegar a dejar un poco de lado a la familia...Como a cualquier persona trabajadora, cuando le sale algo bien es una enorme satisfacción. Para los artistas ocurre lo mismo.
Antes hablaba de la música latina, a raíz de Bad Bunny, Shakira y otros artistas, se está priorizando cada vez más la 'residencia' en lugar de las giras. ¿Los artistas de Last Tour se lo están planteando? ¿La razón de hacerlo es que es más económico para el artista?
En Last Tour no tenemos artistas de ese nivel ni que estén planteándose hacer residencias, pero quienes lo están haciendo lo hacen porque evidentemente es más cómodo para el artista estar varios días en una ciudad y en un único recinto haciendo sus shows. También es más económico porque hacer un único montaje es más barato que hacer cinco en diferentes ciudades. Ellos valoran además que el espectáculo que pueden dar puede ser de más calidad y puedes tener una mayor capacidad de inversión en los shows y en los espectáculos. Ya es cuestión del artista y de si prefiere hacer giras por distintas ciudades y acercarse a la gente o no. Todo hay que respetarlo.