Azkena a los pies de Mike Ness

Vitoria —
21 de junio de 2026 12:52 h

0

El sábado 20 de junio se presentaba con una tarde más calurosa que la del día anterior y en el ambiente se respiraba una mezcla de ilusión –ante la variada oferta músical que se venía– y cierta nostalgia, sobre todos entre quienes llevaban en el festival desde el jueves o incluso el miércoles; muchos de ellos, público extranjero que suele llegar en la víspera. La buena temperatura ayudó a construir ese ambiente veraniego perfecto para el concierto de Social Distortion.

“He ido infierno y he regresado”, canta Mikel Ness en la canción ‘Still Alive’ de ‘Hard Times and Nursery Thymes’, disco publicado en 2010 que se percibe como una obra crepuscular por la carga íntima de sus letras y las experiencias personales que condesa. La vida de Mike Ness bien podría formar parte del guion de una película sobre alguien que tocó fondo y logró reinventarse. Hoy se encuentra en una fase más madura, capaz de mirar al pasado sin vergüenza ni dolor.

En la primera mitad de los años ochenta, entre el primer y el segundo disco, Mike Ness deambulaba entre el alcohol y la heroína por la zona de Fullerton, dentro del condado de Orange (Orange Country, California). Fueron años oscuros en los que llegó incluso a pasar por la cárcel por su historial de robos, drogas y problemas con la ley. Como muchos de su generación, estuvo al borde de ser engullido por la espiral, pero su historia acabó tomando un rumbo distinto.

Decidió darse una segunda oportunidad y dejar las drogas. Apostó por la rehabilitación y centró su energía en una nueva etapa de Social Distortion. Desde entonces, no han parado.

Reencuentro con los clásicos atemporales

A las 21:40 en punto, el grupo entró sin preámbulos con ‘Born to Kill’, canción que da título a su último álbum, publicado este mismo año tras 15 años sin material de estudio. El nuevo trabajo supone una evolución natural de ‘Hard Times And Nursery Rhymes’, manteniendo un sonido fresco y moderno, pero fiel a la actitud punk que siempre ha definido a Ness.

Tras ese inicio vertiginoso llegó ‘Untitled’, un medio tiempo clásico punk rock con aroma californiano que la banda ha mantenido desde sus comienzos. También hubo espacio para presentar el nuevo material, como ‘Tonight’, que sonó en esta primera parte del concierto. La respuesta del público fue inmediata y entusiasta. El ambiente del Azkena volvió a brillar con su habitual carácter festivo, pero en esta ocasión con un matiz especial: la gente se abrazaba, bailaba y reía, generando una atmósfera de hermandad difícil de igualar.

Siguiendo esa energía inicial, ‘Sometimes I Do’’ –aplaudida por todos con entusiasmo– aportó más conexión con el público gracias a su ritmo directo y contagioso. Al terminar, Ness se acercó al borde del escenario y preguntó: “¿Cómo estáis?”, antes de continuar con otra pieza del nuevo disco, el garagero ‘No Way Out’.

Sin apenas pausa, llegó un breve guiño a su álbum debut del año 1983, ‘Mommy’s Little Monster’, con ‘The Creeps’ y la canción que da título al disco, recuperando aquella primera etapa en la que Social Distortion emergía de la explosiva escena punk de los suburbios del condado de Orange, uno de los focos que ayudaron a definir el punk rock estadounidense de finales de los setenta.

Resulta llamativo cómo Ness no rehuye aquellos oscuros pasajes de su vida, sino que los integra con naturalidad en su relato artístico. También los inicios de la banda, marcados por una crudeza casi autodestructiva, forman parte de ese imaginario sin filtros.

Si algo diferencia Social Distortion de de otras bandas de su época –e incluso del rock en general– es su autenticidad y su capacidad para mezclar el punk rock con el heartland rock y el country rock, dotando a su música de un aire más melancólico y contemplativo, con claras influencias de artistas como Johnny Cash, Tom Petty o Bruce Springsteen. El ejemplo perfecto llegó con la siguiente canción que interpretó, ‘Far Side of Nowhere’, una pieza luminosa y contenida de ‘Hard Times and Nursery Rhymes’.

Seguían cayendo temas del nuevo trabajo. ‘The Way Things Were’ introdujo esa mirada nostálgica hacia el pasado y la pérdida, tan recurrente en su discografía. ‘Partners in Crime’, por su parte, mostró el lado más callejero de los Social más clásicos. Entre el público, un asistente comentaba: “Qué buenas canciones tiene este hombre”. Y es precisamente ahí donde Ness demuestra su talento: en construir conciertos que funcionan como un recorrido emocional entre pasado y presente.

‘Ball and Chain’ fue otro de los momentos más celebrados de la noche, uno de los grandes himnos de la banda y una de sus primeras rendiciones y confesiones emocionales de Ness en su segunda etapa. Sin descanso, al puro estilo Ramones, ‘Through These Eyes’, del querido ‘White Light, White Heat, White Trash’ volvió a combinar el punk, madurez y reflexión sobre el paso del tiempo, como solo él sabe hacerlo.

La historia de nuestras vidas

El momento más alto de la noche llegó con ‘Story of my life’. Fue entonces cuando la gente se entregó en cuerpo y alma al músico de Massachusetts. Esta canción no es solo una pieza musical, sino una memoria personal de un relato universal sobre el paso del tiempo, las decisiones impulsivas y las vidas que se escapan sin apenas darse cuenta. Fue, sin duda, la canción más coreada de la noche, convertida en un especie de espejo emocional colectivo.

Entrado ya en la recta final, ‘Don’t Keep Me Hanging Out’ y ‘Reach For the Sky’ aportaron un tono más luminoso, marcado por el optimismo y la resiliencia tan presentes en su repertorio. ‘Dear Lover’ devolvió el sonido más setentero y garagero, antes de cerrar el concierto con la misma actitud punk con la que había comenzado: ‘Don’t Drag Me Down’.

Mike Less ha dicho en más de una ocasión que ha vivido dos vidas, separadas por el momento en el que decidió dejar sus malos hábitos y centrarse por completo en la música. Y el concierto en el Azkena Rock Festival es una prueba más de ello: más allá de la biografía, Social Distortion sigue en plena forma, ofreciendo discos sólidos como ‘Born to Kill’ y directos tan consistentes como el del Azkena.

Como decía uno de los asistentes al salir: “Los Social Distortion son muy queridos en el Azkena; ya tocaron en 2022 y volver a verles cuatro años después es un lujo. Ojalá poder reencontrarnos de nuevo con Mike en alguna próxima edición”.