Un memorando oculto revela el plan de la Marina británica para convertir barcos en armas químicas durante la Guerra de 1812

Thomas Cochrane defendió que su ausencia cambió la guerra

Héctor Farrés

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Una condena por fraude bursátil impidió que Thomas Cochrane cruzara el Atlántico al mando del HMS Tonnant, cuando su proyecto de ataque con gases podía pasar de los despachos a la guerra. El oficial de la Royal Navy había sido designado capitán de bandera de su tío, el vicealmirante Alexander Cochrane, jefe naval británico en Norteamérica, y debía preparar personalmente un arma cuyo funcionamiento dominaba.

El memorando de 23 páginas que ha revelado ese episodio fue localizado por Peter Moore, historiador y biógrafo de Cochrane, en los National Records of Scotland. El documento, titulado Statement of Claims, fue redactado en 1844 por el secretario del marino y contiene añadidos manuscritos atribuidos al comandante.

Thomas Cochrane ideó un arma tras observar unas minas sicilianas

La idea había surgido en Sicilia en 1811, cuando Cochrane observó los gases nocivos generados por las minas de azufre y pensó que podían atravesar defensas costeras. Su propuesta consistía en cargar barcos con azufre y materiales inflamables para enviarlos hacia una flota o una posición litoral, donde serían incendiados con el propósito de debilitar o expulsar a sus defensores. Moore, que dedicó tres años a estudiar al oficial, explicó que “algo hizo clic en la cabeza de Cochrane y comprendió que aquel gas podía utilizarse como arma de guerra”.

Cochrane presentó el método en 1812 ante un comité secreto formado por altos responsables militares y miembros de la familia real, entre ellos el duque de York y el príncipe regente, que después sería Jorge IV. Los integrantes consideraron que el ataque podía resultar muy difícil de frenar, aunque temieron que otras potencias lo aplicaran contra las colonias británicas. El propio oficial dejó escrita su obediencia tras ser llamado a Carlton House: “Obedecí”.

La guerra contra Estados Unidos acercó el proyecto a una aplicación real, porque Alexander Cochrane pensaba recurrir a él cuando las circunstancias fueran favorables. El memorando no identifica un objetivo definitivo y menciona Nueva York junto a Baltimore, mientras que otros indicios han llevado a considerar Nueva Orleans. Ninguna orden conservada confirma que una de esas ciudades hubiera sido seleccionada.

La condena dictada en Londres impidió que Thomas Cochrane viajara con la flota

El plan quedó paralizado en 1814, cuando Cochrane fue condenado por un fraude en la Bolsa de Londres relacionado con el falso anuncio de la muerte de Napoleón, que provocó una subida de las acciones. La sentencia lo apartó del Parlamento y del servicio naval en Norteamérica, por lo que nunca llegó a incorporarse a la flota. Gran Bretaña incendió después Washington y la Casa Blanca, aunque sufrió una derrota en Nueva Orleans antes del final de la guerra, a comienzos de 1815.

Cochrane atribuyó a aquella condena el fracaso de su estrategia y defendió que el desenlace habría cambiado si hubiera conservado el mando. En su memorando escribió: “Estoy plenamente convencido de que, si mis planes no hubieran sido frustrados de forma tan cruel e injusta por una acusación falsa, el resultado de la última guerra americana habría sido muy diferente”. Después ayudó a organizar las armadas revolucionarias de Chile y Brasil, recibió el indulto en 1832 y murió en 1860 con rango de almirante.

Los precedentes obligan a matizar el alcance del hallazgo

La consideración del proyecto como primer ataque químico de la historia exige matices, porque existen precedentes anteriores al siglo XIX. Simon James, arqueólogo y autor de un estudio publicado en el American Journal of Archaeology, documentó que tropas persas sasánidas quemaron azufre y betún hacia el año 256 en un túnel de asedio de Dura-Europos, en la actual Siria, para incapacitar a soldados romanos. La propuesta de Cochrane habría sido uno de los primeros ataques navales modernos con gas a gran escala.

La Organisation for the Prohibition of Chemical Weapons sitúa el inicio de la guerra química masiva moderna en el ataque alemán con cloro cerca de Ypres, el 22 de abril de 1915, más de un siglo después del proyecto británico.

El hallazgo llegará a las librerías con A Dangerous Game: Thomas Cochrane’s Life on the Edge, la biografía de 640 páginas que Chatto & Windus publicará el 3 de septiembre de 2026 y que estudiará sus carreras naval y política, además de la influencia que ejerció sobre el Jack Aubrey creado por Patrick O’Brian.

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