Cuatro represaliados extremeños más, identificados 80 años después en la prisión franquista de Orduña
El Instituto vasco para la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, Gogora, ha identificado genéticamente los restos de cinco personas que fueron detenidas una vez terminada la Guerra Civil y murieron en 1941 en la prisión franquista de Orduña (Bizkaia). Cuatro de ellas eran originarias de la provincia de Badajoz y la quinta, de Albacete.
Los restos identificados corresponden a Francisco Barquero Tejado, de Quintana de la Serena; Juan Carreras Calzado y Francisco Navarro Márquez, de Hornachos; Antonio Corbacho Merino, de Alange, y Francisco Ávila Martínez, de Ontur (Albacete).
Con estas cinco identificaciones son ya 36 las personas identificadas de las 93 cuyos restos fueron recuperados en el cementerio de Orduña. Todas ellas fueron víctimas de la Prisión Central de la localidad vizcaína entre 1939 y 1941.
La familia de Francisco Barquero Tejado recibirá sus restos este próximo fin de semana de manos de la consejera de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco, María Jesús San José, y del director de Gogora, Alberto Alonso.
Las labores de exhumación en el cementerio concluyeron en 2024. Desde entonces, el Instituto vasco de la Memoria trabaja en la identificación genética de los restos y en su entrega a las familias.
Para realizar estas identificaciones es necesario disponer de muestras de ADN de familiares que permitan cotejarlas con los restos recuperados.
Un centenar de extremeños entre los fallecidos
La documentación conservada y las identificaciones realizadas hasta ahora muestran un patrón común entre las víctimas de la Prisión Central de Orduña. En la mayoría de los casos fueron detenidas después de terminar la guerra, trasladadas lejos de sus lugares de origen y acabaron muriendo en el penal debido a las condiciones de las cárceles franquistas.
En la prisión de Orduña consta que murieron al menos 225 personas, todas ellas varones y trasladadas desde otras comunidades autónomas. Más de la mitad, 127, eran extremeños.
A ellos se suman 41 presos procedentes de Castilla-La Mancha —34 de Ciudad Real, cuatro de Toledo y tres de Albacete—, 22 trasladados desde la prisión de Málaga, siete de Tarragona y otros 28 procedentes de distintas provincias españolas.
Gogora mantiene en su página web información dirigida a las familias que crean que algún familiar pudo morir en la Prisión Central de Orduña y explica el procedimiento para aportar muestras de ADN y participar en el proceso de identificación.