PP y Vox ya han comenzado la negociación para la gobernabilidad de Extremadura, donde las relaciones entre ambos partidos nunca ha sido buena. De hecho, el presidente de Vox, Santiago Abascal, ha lanzado este martes desde Calamocha (Teruel) un mensaje directo a la candidata del PP, María Guardiola, condicionando cualquier apoyo a un respeto de su programa electoral y acusándola de mantener una “actitud insolente” hacia su partido.
El líder del partido ultra ha insistido en que la negociación no es una cuestión de sillas, sino de cumplimiento programático, pero ha pedido “garantías” de que las medidas pactadas se llevarán adelante. En este sentido, Abascal ha asegurado que la actitud de Vox “siempre ha sido la mejor” en contraste con la “actitud insolente de Guardiola”. “Si la señora Guardiola está ahora en disposición de respetar parte de nuestro programa, habrá acuerdo”, ha afirmado.
“Nuestra voluntad siempre es la de pactar y cambiar las políticas”, ha subrayado Abascal, que ha recordado que el PP celebró un congreso nacional donde se acordó evitar la entrada de Vox en los gobiernos, una postura que consideran superada por la realidad parlamentaria. “Vale, entramos en los gobiernos. Si queréis gobernamos juntos, pero para un cambio de políticas y un cambio de rumbo”, ha insistido.
La presidenta en funciones de la Junta avanzó la semana pasada que ofrecerá a Vox, que ha pasado de cinco a 11 diputados tras el adelanto electoral del pasado 21 de diciembre, entrar en su Gobierno. La extrema derecha ha aceptado la invitación y ya ha adelantado su interés por controlar las consejerías de Agricultura, Industria y Educación, aunque desde Vox se ha insistido en que antes deberán negociar las medidas ideológicas que ya han puesto sobre la mesa en otras comunidades y que pasan por poner fin a los programas de igualdad y contra la violencia machista, eliminar las ayudas a la patronal y sindicatos, y derogar la ley LGTBI, que fue aprobada por el Gobierno de José Antonio Monago.