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Antón Reixa: “Nunca me he identificado con mis coetáneos, sí con los jóvenes y la poesía actual”

Daniel Salgado

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A Antón Reixa pertenecen algunos de los versos más célebres de la historia reciente de Galicia. “Arde Galicia / con lume forestal” o “fai un sol de carallo”, sin ir más lejos. Pero no los contenían poemas, sino canciones de Os Resentidos. La frontera no resulta fácil de establecer, dice. Ni falta que hace. También dice, sin embargo, que son poemas lo que el autor, músico, cineasta y escritor, considera el núcleo de su obra multidisciplinar. “He sido muy fiel a la escritura poética. Es raro el día en que no escribo un verso, no tomo notas”, asegura Reixa a elDiario.es. Enciclopedia Perplexidade (Faktoría K, 2024, en gallego, hay traducción al castellano en la misma editorial) se titula la antología que recorre casi 50 años de trabajo sobre la poesía, canciones aparte, vanguardista y popular, sarcástico y asombrado, político y en guerra permanente contra los pelmas, le gusta señalar.

“Es un espacio en blanco y un vértigo al que te tienes que enfrentar”, responde a la pregunta de qué demonios sea un poema. En su caso, ha resuelto ese enfrentamiento abriendo compuertas: por las páginas de sus libros circulan inuits, ambulancias, reggaeton, Donald Trump, Dylan Thomas, turbinas, Vigo, Leningrado, vacas, autopistas, Lucrecio, Michigan USA, esqueletos, Basho, Arsenio Iglesias, carburadores, cualquier elemento que alguna vez alguien entendiese indigno de comparecer en un poema. “Durante los 80, los años más intensos de Rompente [grupo poético que compartía con Alberto Avendaño y Manolo M. Romón y practicaba algo así como un dadaísmo politizado], sufrimos una especie de malditismo. No me identificaba nada, nunca me he identificado, con mis coetáneos”, recuerda divertido, “ahora me sucede lo contrario con los jóvenes. Me identifico con la poesía actual y me siento reconfortado. De alguna manera, es como si el paso del tiempo nos diese la razón”. Le sucede igual con la música: “Me interesa más Grande Amore que Golpes Bajos”.

“Un albañil leía a lucrecio a la hora del bocadillo / el mismo lucrecio lo convenció de que debía tomar el bocadillo / aún más / el mismo lucrecio lo ha convencido de que debía emplear la hora del bocadillo / en conquistar la hora del bocadillo”, escribe en un poema originalmente publicado en Ringo Rango (Xerais, 1992). La Enciclopedia Perplexidade es responsabilidad de otro poeta, Xabier Cordal, encargado de la selección, ordenación y traducción al castellano de los textos. También se ha ocupado del prólogo. “El Antón Reixa más característico es un sujeto perplejo que transita escenas de una sociedad en descomposición, habla en frase sincopada y posee capacidad radiográfica para observar diálogos y territorios”, explica Cordal. Otro ejemplo: “Sentir crecer la hierba / John Cage / El estruendo al derrumbarse los glaciares / Las motosierras y los carros de bueyes en los valles / del antiguo reino suevo de Galicia / Las ambulancias / Los coches de policía / Los bomberos en las bandas sonoras de cine”. Hay textos extraídos de 14 libros, el más antiguo Crebade as liras (junto al Grupo Rompente, 1976), el más reciente 2ª man (Chan da Pólvora, 2023).

“Mi obsesión ha sido y es que el poema siempre debe explicar la totalidad de la expresión de la vida”, dice, “este es un desafío a veces muy duro, pero lo sigo creyendo así”. La poesía de Reixa (Vigo, 1957) no admite límites, ni temáticos ni genéricos. No existen la lírica o la épica, ni la dramaturgia ni la narrativa, existen el caos y el desorden y el ruido y el poeta que acepta ese teatro de operaciones: “cretino que vienes al mundo / sabes el reglamento de la NBA / twist, twist, tómbola / pero no sabes la vida / de buenaventura durruti / de enrique líster”. La política atraviesa el amor y viceversa, a menudo con un rictus irónico pero nunca liquidacionista, siempre mediante un uso imprevisible, explosivo, de la imagen. “La renuncia a la decoración de interiores emparejada con el desclasamiento del lenguaje es Reixa”, añade Cordal en la introducción del libro. “Sigo caminado / Entro en la TV local decidido a cambiar el protagonismo / de la historia”, escribe Reixa, “Hablo con un redactor y le digo quién soy y qué soy: / El barbero de Sadam Husein”.

Poesía postraumática

La poesía de Antón Reixa es exterior al propio ombligo. También cuando se interna en las consecuencias de un accidente automovilístico –a ello dedicó Michigan, acaso Michigan (Xerais, 2018): “Importante el trigo. / Castilla sin trigo, sin horizonte cereal, sería como una Galicia con gallineros, pero sin gallinas dentro. Gallineros pero con tigres dentro”. Fue entonces cuando la vida del artista cambió. Pasó varias semanas en coma inducido y la rehabilitación fue lenta. Él, que siempre había sido poeta –As ladillas do travesti (1979) o Historia do rock & roll (1985) entre sus obras emblemáticas– pero que observaba con distancia las urgencias por publicar, tenía ahora otro parecer. “Llevo una vida más tranquila, sin la presión de ser empresario del audiovisual”, relata, “y me preocupa más publicar”. Michigan..., el monólogo teatral Melancoholemia: vida de mamarracho (Faktoría K, 2020), Outlet (Chan da Pólvora, 2020) y 2º man son sus títulos postraumáticos.

Hace unos meses decidió que era el momento de echar la vista atrás y de ahí surgió esta antología. “A lo mejor suena narcisista”, dice riendo, “pero al ver de golpe mi trabajo de todos estos años, ha mejorado mi concepción sobre él. Y me ha llamado la atención sobre todo su coherencia”. Enciclopedia Perplexidade permite comprobarlo, aunque no por orden cronológico: Cordal ha preferido una disposición orgánica de los textos que, explica Reixa, atiende a sus ritmos internos. Las canciones, públicas en ocho elepés que van del manifiesto post punk inudustrialista Vigo capital Lisboa (1984) a Organización Nautilus (2021) –con la banda reformada después de un par de décadas de silencio–, han quedado fuera. Solo algunos versos cobran doble vida y aparecen a la vez en poemas y en canciones. “Estas son más esclavas de la medida. En ellas trato de ser más simple, más directo, más prístino. En los poemas me puedo permitir incluso resultar hermético”, indica.

“Un gallego que como todos los gallegos tiene doble personalidad / Pero utiliza casi siempre la misma / (Y esa, como casi todas, es otra historia)”, dice en un poema de 2011. Una de las personalidades de Antón Reixa, la de poeta, quedó a menudo oscurecida por las otras personalidades del propio Antón Reixa. No siente rencor. “Me siento bien tratado. Mi trabajo musical o audiovisual fue de alguna manera una estrategia para conseguir ingresos, porque enseguida me di cuenta de que era difícil ser poeta profesional”, afirma, “estas circunstancias también hicieron posible mantener la independencia, no depender de premios literarios ni de ningún profesionalismo”. Demarcó su propio territorio, donde la letanía punk colisionaba con las vanguardias de inicios del siglo XX, las imprecaciones beat y la poesía política, Beckett y la lucha de liberación de Palestina. Xabier Cordal cita en su prólogo a Celso Emilio Ferreiro y da con la etiqueta más ajustada: surrealismo social. “he visto TV toda la noche y al despertar desayuné cereales: / aún así no era americano / hay palabras condenadas al silencio / pero sé bien por palestino que el silencio está escrito en braille”, se confiesa en (tiempo).