El festival que celebra las músicas diversas: el Maré trae a Santiago de Compostela 36 artistas de 16 países en 12 lenguas
Sería algo así como una geopolítica alternativa de las músicas populares. Alternativa al pop rock del medio de la carretera o a los sonidos urbanos más convencionales. Algo así. Porque, de cualquier modo, al Festival Maré no lo caracterizan los estilos, argumenta su director, Vítor Belho, sino su filosofía: “Nos movemos en el marco de los derechos culturales, la diversidad, la accesibilidad, los proyectos emergentes, el equilibrio de género, las lenguas minorizadas y, en definitiva, de promover la libertad de elección”. Treinta y seis artistas de 16 países en 12 lenguas estarán en Santiago de Compostela en la séptima edición del Maré. Será del miércoles 23 de septiembre al domingo 27 en nueve escenarios repartidos por la ciudad.
Hace ya cuatro décadas, la crítica más perezosa habló de músicas del mundo. Como si el rock anglosajón fuera de otro planeta. La etiqueta, justamente sometida a crítica, sirvió sin embargo para agrupar el despertar discográfico -las músicas, obviamente, ya existían- de países africanos o asiáticos. Y para siquiera matizar la hegemonía anglosajona en los sonidos populares. A esa tradición se adscribe Maré. “Seleccionamos artistas importantes en su contexto y su territorio”, señala Belho, “nuestra selección tiene que ver con la tipología de espacios en los que van a actuar y en atender a diferentes géneros, estéticas e idiomas”. Y siempre con un mapa a mano, añade, para buscar sonidos: la Lusofonía, territorios con lenguas minorizadas, zonas en conflicto o crisis -Cuba o Kurdistán en esta ocasión.
Funk rock callejero del Congo, dance folk sirio, vanguardia enraizada gallega, canción indie folk portuguesa o post folk escocés, de (casi) todo hay en escenarios singulares, “de alto valor patrimonial”: Igrexa da Universiade, el histórico Teatro Principal, los clubs (Riquela, Capitol o Crechas), la recuperada Casa das Máquinas o la Praza de Mazarelos. “Es un programa amplio”, asegura Belho, “nos gusta decir que Maré es un festival instrumental. No porque sea de música instrumental, sino porque es un instrumento para determinados objetivos”. Los derechos culturales que mencionaba al principio, puntualiza. “Hay otros festivales que buscan la máxima rentabilidad económica, sin coherencia artística, enfocados al mainstream. No nos parece mal, pero no es nuestro caso”, se extiende, “nosotros complementamos el panorama, buscamos relacionarnos con la ciudad y atender a la población local y a cualquiera que en ese momento se encuentre en Santiago”.
He aquí algunos de los conciertos de este Maré 2026:
Aterciopelados
Nacieron en Bogotá hace 36 años y son una institución de rock alternativo colombiano y, por extensión, latino. Su disco El Dorado (1995) es un clásico de la historia reciente de la música americana y en él presentaron la cumbia, el vals, el bolero y otros ritmos del folclore de su país a las guitarras eléctricas. Su concierto en la Sala Capitol de Santiago el miércoles 23 de septiembre celebrará además los 30 años de otro de sus trabajos de referencia, La pipa de la paz, producido por el mítico guitarrista Phil Manzanera (Roxy Music).
Omar Souleyman
Fue un sello exquisito, estadounidense pero atento al mundo, el que atrajo los focos occidentales sobre el sirio Omar Souleyman: Sublime Frequencies, de los hermanos Bishop. El recopilatorio Highway to Hassake (2006) recogía algunos registros de los cientos de bodas en las que el músico, ahora de 60 años, había actuado. Su carrera despegó y su dabke electrónico -una versión acelerada a base de teclados de un ritmo folk popular en las comunidades árabes de Oriente Próximo- llegó incluso a un disco de remezclas de Björk. Estará en la Capitol el viernes 25 de septiembre.
Faia
El suyo es uno de los acercamientos más destemidos y vanguardistas a la tradición músical gallega. Si su primer disco, el radical Ao cabo Lerín (2018), era casi una grabación de campo de su propia voz, en Alvela (2025) explora los claroscuros de la maternidad en un contexto sonoro que la relaciona con la Nico de Deserthore o el folk desabrido y modernista de los irlandeses Lankum. Torch songs para recién nacidos. Su concierto será en la Igrexa da Universidade el sábado 26 de septiembre.
Jupiter & Okwess
Su líder, Jupiter Bokondji, inventó incluso una etiqueta para la trepidante música de su banda: bofenia rock. El objetivo del grupo, Jupiter & Okwess, era desafiar la hegemonía de la exuberante rumba del Congo, su país. Eléctrico, funk, callejero, acelerado, de alguna manera una mutación casi rockera de sus paisanos Konono nº1, su sonido enseguida llamó la atención de los prescriptores de la prensa musical. En su disco de 2017, Kin Sonic, colaboran Warren Ellis o Damon Albarn. El último, Ekoya, lo prudice Camilo Lara, del Instituto Mexicano del Sonido. Tocan el sábado 26 en la Praza de Mazarelos.
Shooglenifty
Cuando a principios de los 90 introdujeron los beats electrónicos en la escena folk escocesa, echaron abajo no pocos tabús. Rupturistas e innovadores, los consideró entonces la crítica. Llegaron a acuñar su propia etiqueta estilística, acid croft, con la que aún se identifican. Pasaron los años, incorporaron matices alt rock a su propuesta y giraron por medio mundo, Galicia incluida. Al Maré de Santiago de Compostela llegan con nuevo disco, todavía inédito, bajo el brazo. Actuán en Mazarelos el sábado 26.
Alejandro Vargas & Gino Sitson
La insondable música cubana es uno de los centros de atención de esta edición de Maré, un festival -explica su director Vítor Belho- que siempre indaga en los sonidos de territorios en conflicto o crisis, en este caso sometido al asedio estadounidense. Habrá un encuentro de intérpretes cubanos en la diáspora gallega el sábado 26 en la sala Capitol, Cuba canta en Maré. Y al día siguiente en la Igrexa da Universidade, el pianista de jazz e improvisación Alejandro Vargas, afincado en Compostela, ofrecerá su misa negra O bosque negro junto al vocalista camerunés Gino Sitson. “Una improvisación selvática a través del jazz”, lo define la organización.