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Los temporales del arranque del año provocan la muerte masiva de marisco en las rías gallegas

Beatriz Muñoz

Santiago de Compostela —
28 de febrero de 2026 23:52 h

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Las acumulaciones de conchas de bivalvos que aparecían en las playas con los movimientos de las mareas ya lo hacían prever, pero ha sido el respiro que están dando los temporales en los últimos días en Galicia el que ha permitido comprobar que las muertes de marisco en las rías gallegas han sido masivas. La causa inmediata es el cambio en el medio provocado por la ingente cantidad de agua dulce llegada a las rías: la bajada de la salinidad mata a estos animales marinos. Pero para la fotografía completa hay que tener en cuenta otros factores que se arrastran en los últimos años. La mortalidad se nota en las zonas de marisqueo de berberecho, almeja o navaja a pie ubicadas alrededor de las desembocaduras de los ríos y también en las bateas, esas plataformas de madera situadas dentro de las rías en las que los productores se están encontrando estos días los mejillones muertos a profundidades de dos metros.

La bióloga Liliana Solís, que se ocupa de la asistencia técnica para la Confraría de Noia (A Coruña), señala que “todo el mundo sabe lo que está pasando” y es que ha llegado una gran cantidad de agua dulce a los bancos marisqueros. La salinidad se ha acercado a cero durante semanas e incluso las especies que resisten mejor han sucumbido. Los primeros muestreos que ha hecho con la mejora del tiempo de los últimos días muestran una mortalidad del 89% en el berberecho, del 66% en la almeja japónica, del 96% en la almeja babosa -“dos vivas entre unas cincuenta”- y del 31% en la almeja fina en los bancos en los que ella trabaja, en la ría de Muros e Noia.

Ricardo Herbón, presidente de la Organización de Productores do Mexillón de Galicia (Opmega), cuenta que los bateeiros empezaron a salir con los barcos cuando el tiempo lo permitió para comprobar que, bajo las estructuras de madera, habían muerto buena parte de los mejillones. Están todavía en el proceso de calcular cuántas son las pérdidas económicas en una campaña en la que ya habían tenido que afrontar un cierre por la presencia de toxina. Pese a todo, si no hubiese sido por esta cantidad de agua dulce que alcanzó el interior de las rías, asegura que esperaban una temporada buena para los trabajadores que viven de las alrededor de 2.000 bateas que hay en la ría de Arousa.

El hallazgo de marisco muerto se repite en otros puntos y quienes trabajan directamente en los bancos marisqueros o en las bateas señalan que esta va a ser una campaña pésima -la Consellería do Mar teme que sea peor que la de 2023, cuando se registró un gran bajón productivo-, pero el problema se ve acrecentado por lo que ocurre desde hace años en las rías gallegas. La Plataforma en Defensa da Ría de Arousa (PDRA) habla de una crisis no resuelta en la que impactan la contaminación, la presión de proyectos industriales y la falta de alimento, que asocia a que se reducen los afloramientos -un fenómeno que implica que, con los vientos del nordés (noreste), el agua superficial de las rías se ve desplazada hacia fuera y aflora la que está debajo, más fría y cargada de nutrientes-. En Arousa, una de las principales zonas de cría en todo el mundo, la PDRA calcula que las pérdidas económicas alcanzan los 59 millones de euros en los últimos cinco años.

Liliana Solís expone que se está dando una situación “bastante anómala” que ha visto ya más de una vez en los últimos años: hay marisco, pero buena parte no crece, se queda por debajo de la talla comercial. Relata que en agosto del año pasado vieron en los muestreos que había mucha cría, pero que no había crecido con respecto a mayo. Pasó ya en 2023 y lo relaciona con la falta de fitoplancton, su alimento. La bióloga considera que sería necesario investigar más en profundidad los motivos, que relaciona con los afloramientos, pero sobre los que señala que pueden estar operando mecanismos más complejos.

Explica que, en agosto de 2025, desde un enfoque productivo y económico, el estado se podía considerar bueno por la cantidad de ejemplares, pero no por el tamaño. Después de la campaña de Navidad, cuenta, la previsión era retomar la actividad extractiva el 2 de marzo. Lo que se ha hecho, en cambio, es pedir un cierre por causa mayor ante la evidencia de que la mayor parte de los bivalvos han muerto por el agua dulce que han traído los sucesivos temporales de enero y febrero.

Un sector en crisis en los últimos años

La experta resalta que en el estero del Tambre, en el que trabaja, los bancos son especialmente sensibles a los cambios en el agua que trae el río. La perspectiva ahora es que la Xunta apruebe alguna prestación social para paliar la falta de ingresos de quienes viven de mariscar. Por los tiempos que necesitan los diferentes tipos de almejas y los berberechos, dice que en los últimos años algunas poblaciones no son capaces de remontar de un episodio negativo a otro. Es el caso de la almeja babosa, muy valorada, pero que está en regresión en toda Galicia. Esta y la fina están “en estado crítico” en la ría de Muros e Noia, enfatiza. Desde 2023 está habiendo una producción “muy por debajo” de ningún otro periodo en los 20 años que esta bióloga lleva analizando la zona.

En la desembocadura del Tambre están habituados a los efectos de la llegada de agua dulce en grandes cantidades: a los temporales se suma una presa río arriba, gestionada por Naturgy, sobre la que las quejas de los mariscadores son recurrentes. Denuncian que las compuertas se abren sin tener en cuenta el impacto ni en las mariscadoras ni en los bancos productores río abajo. Solís critica que el embalse no tiene declaración de impacto ambiental, un trámite que ya habría obligado a considerar lo que pasa en la desembocadura cuando se dejan salir grandes cantidades de agua.

La PDRA, que presentó hace unas semanas sus cálculos de las pérdidas económicas en el marisqueo en la ría de Arousa, apunta a la inacción de la Xunta, pese a que los problemas son conocidos. Ilustra la crisis del sector con los datos del desplome de la producción registrados por la propia Consellería do Mar. Compara la producción del bienio 2024-2025 con la media de los cuatro lustros anteriores, desde 2004, para indicar que la almeja babosa cayó un 91%; la fina, un 93%; la rubia, un 68%; y la japónica -la más abundante-, un 27%. En el berberecho el descenso es del 92%.

La plataforma considera que el Gobierno gallego no solo no toma medidas para reducir las presiones y la contaminación de las aguas, sino que apuesta por iniciativas que van en sentido opuesto: verter los lodos del dragado del Lérez en el entorno de Sálvora, la reactivación de la mina de Touro - O Pino o el proyecto de macrocelulosa de Altri en Palas de Rei, cuyo archivo se acaba de anunciar. “Es urgente un plan de regeneración de los bancos marisqueros y un plan de saneamiento integral de la ría y de los ríos, ambos con una fuerte dotación económica”, reclama. De lo contrario, avisa, el Gobierno gallego estará “facilitando las condiciones para que no sea viable el marisqueo”.

La conselleira do Mar, Marta Villaverde, se ha limitado en los últimos días a manifestar que es necesario tener los datos de los muestreos para conocer cuánto marisco ha muerto en los bancos y decidir qué medidas tomar. En cuanto al impacto de los desembalses, en una comparecencia reciente señaló que se rigen por un plan de explotación que no depende del departamento que ella dirige.