La Xunta mantuvo sin autorrescatadores durante días a brigadistas que luchan contra los incendios
El autorrescatador es un dispositivo de emergencia que permite respirar cuando en el entorno no hay suficiente oxígeno o cuando están presentes gases tóxicos. Los brigadistas que luchan contra los incendios en Galicia lo tienen como el último recurso en caso de que una situación se complique. Pero estos profesionales tuvieron que pasar este año varios días sin estos equipos porque casi todos los que compró la Xunta tuvieron que ser sustituidos por un defecto. Y, en ese periodo entre que un trabajador notificaba el problema y le entregaban material nuevo, tenía que acudir a su puesto sin que tuviese disponible un autorrescatador.
La diputada socialista Carmen Rodríguez Dacosta denunció la situación en el Parlamento de Galicia, en el que presentó una serie de preguntas sobre lo ocurrido. Le contestó el director xeral de Defensa do Monte, Manuel Francisco Gutiérrez, que admitió que, de los 2.820 autorreguladores adquiridos han tenido que ser sustituidos 2.639. Aseguró que no hay ningún brigadista que no cuente con este material en la actualidad y señaló que los reemplazos se fueron haciendo progresivamente y que no estuvieron a la vez más de 2.600 trabajadores sin este dispositivo. También afirmó que el defecto no implicaba que el aparato no estuviese operativo. La Consellería do Medio Rural agrega que los cambios se hicieron en época de bajo riesgo. La diputada, sin embargo, aseguró que varios brigadistas le comunicaron que recibieron los nuevos autorrescatadores hace pocos días.
Un brigadista de la zona de Ourense relata a esta redacción que, en su caso, fueron dos los cambios de autorrescatador que tuvo que pedir desde que le entregaron el primero, el año pasado. Confirma que, como señala Medio Rural, el problema estaba en la bolsa exterior, que se hinchaba. El aparato se basa en una reacción química en la que se genera oxígeno y aparentemente, se desencadenaba pese a estar cerrado y bien almacenado, expone este trabajador, que indica que a él le entregaron el material nuevo en cuestión de tres días y hace meses, antes de la campaña de máximo riesgo, que empieza en julio en Galicia. Eso sí, en esos días entre que se llevaron el autorrescatador defectuoso y le dieron el nuevo tuvo que ir a trabajar sin él. Esos días no tuvo que salir a ningún incendio, pero fue porque “coincidió así”. Si hubiese tenido que ir a apagar llamas, tendría que haber salido sin este complemento.
Manuel Francisco defendió que hay que distinguir entre los equipos de protección individual (EPI) destinados a los trabajos de extinción (el traje ignífugo, el casco, las botas, los guantes, las gafas, las máscaras antihumo o el protector del cuello) y sus complementos, entre los que incluyó el autorrescatador. Según su versión, el fabricante aseguró que los dispositivos seguían operativos, pese al fallo en la bolsa. Pero se hizo la sustitución igualmente y la empresa sustituyó las bolsas antiguas por otras con una válvula para impedir la entrada de impurezas y que permiten que, si se generan candidades pequeñas de oxígeno en el interior, puedan salir.
Las sustituciones se fueron haciendo, según el director xeral, a medida que cada trabajador fue comunicando que su equipo tenía un defecto. El brigadista de la zona de Ourense que contó su experiencia a esta redacción expuso que en su brigada se cambiaron todos los autorrescatadores defectuosos a la vez y explicó que se les había pedido que comprobaran su estado.
Rodríguez Dacosta replicó que la respuesta de la Xunta implica que “fallaron los autorrescatadores” y que eso “da para reflexionar”. Y pidió explicaciones por la llegada de algunos de ellos en septiembre. “No me responda que los autorrescatadores están entregados y diga cuándo debía disponer de ellos el personal, que decía que al principio de la campaña tenían que tener los EPI. Pues no era cierto”, recriminó. La diputada añadió que las quejas de los brigadistas por el material van más allá de estos dispositivos y que protestan por la escasez, por ejemplo, de camisetas interiores o por no disponer de mochilas para poder llevar consigo todo el material que, si llevan sujeto al cinturón, resulta “inaguantable”.