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La batalla por Almallutx, el enclave de la última resistencia musulmana en Mallorca

El Yacimiento de Almallutx, ubicado en Mallorca.

Esther Ballesteros

Mallorca —
11 de octubre de 2026 21:11 h

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Enclavada en el corazón de la Serra de Tramuntana, entre las paredes escarpadas que rodean el embalse del Gorg Blau y las cumbres más agrestes de Mallorca, Almallutx es mucho más que una finca rústica: es uno de los grandes enclaves arqueológicos de la isla, el escenario de la última resistencia musulmana frente a la conquista de Jaume I y un paisaje que todavía hoy guarda bajo tierra las huellas de quienes hace casi ocho siglos buscaron refugio en estas montañas.

Sin embargo, el futuro de este paraje de extraordinario valor histórico y natural se encuentra en el aire: el Consell de Mallorca pugna por adquirir la finca, cuya venta salió a subasta judicial el pasado mes de septiembre por 1,82 millones de euros. El procedimiento ha quedado suspendido por errores administrativos, pero la institución insular ha presentado una oferta de 772.504 euros para adquirir los terrenos y ponerlos a disposición de la ciudadanía.

La compra de Almallutx se ha convertido en una operación compleja, marcada por las diferencias entre los titulares de la propiedad, las exigencias de la valoración técnica y el interés de la Administración en preservar un espacio de especial relevancia patrimonial. Como explica a elDiario.es el conseller insular de Presidencia, Antonio Fuster, la finca forma parte de una herencia cuyos beneficiarios no lograron ponerse de acuerdo, por lo que el asunto acabó en un procedimiento judicial para repartir los bienes.

Un enclave decisivo para entender la Mallorca islámica

El interés público por Almallutx va mucho más allá de la adquisición de suelo rústico. El enclave está asociado a uno de los últimos focos de resistencia musulmana tras la conquista de Mallorca por las tropas de Jaume I, iniciada en 1229. Después de la caída de Madina Mayurqa, parte de la población musulmana se refugió en las montañas de la Serra de Tramuntana, donde mantuvo la resistencia durante años. Los restos arqueológicos conservados en la zona permiten estudiar aquella comunidad y una etapa decisiva de la historia de la isla.

Excavaciones en el yacimiento de Almallutx.

Almallutx alberga vestigios de distintas épocas, incluidos restos talayóticos e islámicos, y es considerado uno de los yacimientos más importantes vinculados a la fase final de la presencia musulmana en Mallorca. Los trabajos de investigación desarrollados durante los últimos quince años por los arqueólogos Jaume Deyà y Pablo Galera, junto con el investigador Plàcid Pérez, han contribuido a documentar el asentamiento. La bajada del nivel del embalse durante la sequía de 2011 dejó al descubierto estructuras que permanecen habitualmente bajo el agua y permitió observar la extensión y la relevancia de los restos.

La bajada del nivel del embalse durante la sequía de 2011 dejó al descubierto estructuras que permanecen habitualmente bajo el agua y permitió observar la extensión y la relevancia de los restos

El interés científico de Almallutx ha trascendido, incluso, el ámbito insular: el Museo Arqueológico Nacional incluyó el yacimiento en un ciclo de conferencias sobre investigaciones arqueológicas en España y programó una sesión titulada Almallutx. Último asentamiento musulmán en Mallorca, a cargo de los arqueólogos Jaume Deyà, del Museu de Sóller-Casal de Cultura, y Pablo Galera, del proyecto Almallutx. La conferencia formaba parte de un ciclo concebido para dar visibilidad a investigaciones arqueológicas relevantes y sensibilizar sobre la necesidad de conservar el patrimonio.

El yacimiento volvió a cobrar actualidad el pasado mes de enero tras el hallazgo de varios cuerpos humanos de más de siete siglos de antigüedad que, según las primeras hipótesis, pertenecerían a cinco de los más de 15.000 musulmanes —civiles y combatientes— que se reorganizaron en la Serra tras la conquista cristiana del siglo XIII, lo que reabrió el interés por la historia de quienes buscaron refugio en estas montañas. La exposición periódica de los restos arqueológicos a causa de las variaciones del nivel del agua plantea, además, desafíos para su conservación y estudio.

A la derecha, uno de los cuerpos encontrados en el yacimiento de Almallutx.

Deyà explicó entonces que el descubrimiento debe entenderse en el contexto de aquella huida masiva hacia la Serra. La investigación arqueológica apunta a que los refugiados no se limitaron a esconderse: aprovecharon la orografía, controlaron pasos naturales y reutilizaron asentamientos y estructuras defensivas para prolongar la resistencia. La importancia del lugar es todavía mayor porque, según las investigaciones, el yacimiento puede aportar información sobre una etapa de la conquista de Mallorca de la que todavía quedan numerosas incógnitas. La erosión del embalse, sin embargo, amenaza directamente algunos de los restos que permanecen bajo tierra.

Este año se han hallado varios cuerpos humanos de más de siete siglos de antigüedad que, según las primeras hipótesis, pertenecerían a cinco de los más de 15.000 musulmanes que se reorganizaron en la Serra de Tramuntana tras la conquista cristiana del siglo XIII

La excepcional conservación del yacimiento se explica por su destrucción repentina y su abandono abrupto, que congelaron en el tiempo la vida cotidiana de la comunidad musulmana. Las destrucciones por incendios, los ajuares domésticos hallados en posición original y la ausencia de fases posteriores de ocupación apuntan a un final violento ligado directamente a los episodios de resistencia documentados entre 1230 y 1232. Para Deyà y Galera, Almallutx no solo confirma los relatos de las fuentes medievales, sino que aporta una dimensión material clave: la de un asentamiento que funcionó como núcleo articulador del refugio musulmán en la Serra antes de su colapso definitivo.

Más allá de sus restos arqueológicos, la finca conserva elementos vinculados a la ocupación tradicional de la montaña, como caminos, muros de piedra, bancales y otras estructuras etnológicas, además de edificaciones cuyo estado de conservación es deficiente. El entorno forma parte de un paisaje de gran valor ambiental en la Serra de Tramuntana.

El embalse del Gorg Blau y el Valle de Almallutx.

La compra de la finca

Ahora, la batalla pasa por su compra. La subasta judicial se articuló en seis lotes que podían adjudicarse por separado. Para el correspondiente a Almallutx, el anuncio fijaba un valor de subasta de 1.823.632,80 euros y un depósito de 91.181,64 euros para participar. El documento advertía, además, de que la situación posesoria de la finca no constaba y de que no era visitable. También recogía una particularidad sobre su explotación: figuraba como arrendada verbalmente. Asimismo, al estar catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC), la finca permanecía sujeta a los derechos de tanteo y retracto previstos en el artículo 32 de la Ley 12/1998 de Patrimonio Histórico de las Illes Balears. El procedimiento, finalmente, quedó finalmente suspendido por errores administrativos.

La paralización, sin embargo, no ha frenado la iniciativa de la Administración supramunicipal, que ha remitido a los propietarios una oferta formal de 772.504,09 euros calculada a partir de un informe pericial encargado para determinar el valor del suelo y las construcciones. “Una institución pública necesita un peritaje oficial de un perito acreditado”, asevera Fuster, quien insiste en que la Administración debe actuar conforme a criterios técnicos y a los procedimientos que establece la ley.

Embalse del Gorg Blau, bajo el cual se encuentra el yacimiento de Almallutx, último asentamiento musulmán en la isla.

El informe de valoración del Consell incluye las distintas porciones que integran la finca: el Puig de ses Vinyes, el Sementer del Bosc de s'Alzina Grossa, el Bosc des Coll dels Coloms, una parte del Sementer des Vermell de s'Ou y otras dos pequeñas parcelas. Entre ellas, el Bosc des Coll dels Coloms es la pieza con mayor valoración, con 432.995 euros de los 436.354 en que se cifra el valor del suelo. Las construcciones, por su parte, están valoradas en 336.149,87 euros. Entre ellas se encuentran las antiguas casas de possessió de Almallutx, cuyo estado de conservación es deficiente y que han sufrido ya derrumbes parciales. El peritaje toma como referencia el estado de las propiedades en mayo de 2026 y calcula su valor considerándolas libres de cargas, ocupantes y arrendatarios.

El Consell no negocia como un particular

Fuster rechaza que la cantidad ofrecida pueda calificarse de arbitraria o de insuficiente sin atender a los criterios utilizados para calcularla. No en vano, explica que la valoración ha requerido un trabajo específico sobre una finca cuya documentación histórica no permitía delimitar con precisión todas las porciones. “Hemos tenido que hacer un levantamiento cartográfico”, afirma. A ello se han sumado los informes sobre el valor arqueológico, ambiental y etnológico del enclave.

Vistas del Gorg Blau desde uno de los senderos de Almallutx.

El responsable insular defiende que la Administración no puede fijar el precio de compra de la misma manera que un comprador privado. “No somos un particular que negocia una finca”, recalca: la operación está sujeta a los requisitos de la contratación y la adquisición pública, así como a la obligación de justificar el gasto con informes técnicos.

El conseller matiza que, por el momento, el Consell no dispone de una respuesta oficial del conjunto de los propietarios. Según explica, la institución ha remitido el informe de valoración y la oferta formal, pero los titulares deben ponerse de acuerdo antes de comunicar una posición común. La herencia cuenta con numerosos interesados y el conseller advierte de que podrían llegar respuestas diferentes. La normativa permite al Consell formular una oferta directa por una finca que cuenta con figuras de protección, con independencia de la tramitación de la subasta. La institución espera ahora que los propietarios valoren la propuesta y comuniquen si están dispuestos a aceptarla.

Los titulares de la herencia, que son varios, deben ponerse de acuerdo antes de comunicar una posición común sobre la oferta de casi 800.000 euros del Consell Insular

Ponerlo a disposición de todos los mallorquines

Para el Consell, la adquisición permitiría abordar la protección del conjunto desde una perspectiva pública, facilitar futuras investigaciones y garantizar que el enclave pueda ser conocido y disfrutado por la ciudadanía. La intención es que un espacio de estas características no quede sujeto únicamente a los intereses privados de sus propietarios, sino que pueda contar con una estrategia de conservación a largo plazo. Fuster insiste en que el objetivo de la institución es adquirir “un bien como este y ponerlo a disposición de todos los mallorquines” de acuerdo con los criterios técnicos establecidos. La prioridad, recalca, es proteger su patrimonio y garantizar el futuro de los yacimientos arqueológicos.

La operación continúa abierta, pero su desenlace depende ahora de la respuesta de los titulares y de los siguientes pasos que permita el procedimiento administrativo. La subasta judicial permanece suspendida y el Consell mantiene su oferta de 772.504 euros a la espera de que el conjunto de la propiedad se pronuncie. Si los propietarios no aceptan la propuesta, no existe por ahora una decisión anunciada sobre una eventual mejora de la oferta ni sobre una alternativa concreta de adquisición. Fuster señala que, llegado ese escenario, serán los departamentos competentes del Consell los que deberán estudiar las distintas posibilidades y decidir cómo proceder dentro de los cauces legales.

Camí d'Almallutx.

El precedente de Sa Fàbrica Nova

Fuster cita como precedente la compra de Sa Fàbrica Nova de Sóller, un conjunto industrial textil que el Consell incorporó a su patrimonio en diciembre de 2025 por dos millones de euros tras alcanzar un acuerdo con sus propietarios. “Había un interlocutor, se pactó un precio y afortunadamente ya es un bien de interés cultural, industrial, propiedad del Consell, que es lo que pretendíamos”, recuerda. La operación permitió evitar la pérdida de un inmueble que llevaba años deteriorándose y cuya conservación estaba en riesgo.

Instalada en 1921 por la sociedad Rullán y Mayol, sa Fàbrica Nova ocupó el espacio donde había funcionado desde 1907 la central térmica de la Eléctrica Sollerense. La fábrica concentraba distintas fases de la producción textil, desde el tratamiento del algodón hasta el hilado, el tejido y el acabado de las piezas. Llegó a contar con 32 telares y una plantilla de 40 personas, entre ellas 29 mujeres. Tras pasar a manos de otras sociedades textiles, cerró definitivamente en 1971, en el contexto de un plan estatal de reestructuración que incentivó la destrucción de telares. Más de medio siglo después, la compra pública busca preservar tanto el edificio como la maquinaria y convertir el espacio en el futuro Museu del Tèxtil de Mallorca, dedicado a recuperar y divulgar la historia de esta industria en la isla.

Imagen actual de la histórica Fàbrica Nova de Sóller, construida en 1921 y hoy elemento patrimonial de primer orden.

El conseller admite que la compra de Almallutx resulta más compleja por la falta de acuerdo entre los herederos y por la necesidad de determinar su valor mediante informes técnicos. Sin embargo, confía en que la finca pase finalmente a manos públicas para preservar su valor histórico, arqueológico y etnológico.

En febrero de 2025, el Consell de Mallorca anunció que ejercería su derecho de tanteo para adquirir Almallutx y garantizar la conservación de este enclave histórico. La vicepresidenta primera y consellera de Cultura y Patrimonio, Antònia Roca, defendió que la finca debía permanecer en manos públicas para preservar su patrimonio y facilitar el acceso de la ciudadanía. La intención se trasladó también a las cuentas insulares. El Consell incorporó una partida de 1,5 millones de euros en los presupuestos de 2025 para la adquisición de Almallutx, dentro de la política de compra de fincas y espacios emblemáticos de Mallorca impulsada por la institución.

El anuncio llegó después de que distintas formaciones políticas reclamaran una intervención pública para evitar que el enclave quedara en manos privadas. Més per Mallorca propuso que el Govern, el Consell y el Ayuntamiento de Escorca colaborasen en la compra y destacó el valor de los dos principales yacimientos de la finca: uno talayótico y otro islámico. Sin embargo, la adquisición no llegó a materializarse. En la actualidad, entre la valoración técnica, la disputa hereditaria y una subasta suspendida, el futuro de uno de los enclaves más singulares de la historia de Mallorca continúa pendiente de una negociación que todavía no ha recibido una respuesta definitiva.

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