Nuevo enfrentamiento entre el polémico conductor de un coche de caballos de Palma y una turista: “Habrá violencia”

Nicolás Ribas

7 de septiembre de 2026 17:26 h

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Manuel Vargas, presidente de la Asociación de Caleseros de Palma, ha vuelto a protagonizar un nuevo enfrentamiento con una turista. “Vamos a tener violencia, hombre. Vais a tener violencia, pero violencia”, comenta a unos activistas en un vídeo que ha vuelto a incendiar las redes sociales. En las imágenes, Vargas, que en ese momento se encuentra subido a una galera sin pasajeros, discute con varias personas que están grabando la escena y les acusa de acudir para “buscar problemas”.

“¿A qué venís? ¿A más [buscar] problemas? ¿Llamo a más gente? ¿Llamo a mis amigos?”, pregunta el presidente de los caleseros, que llega a pedir a uno de sus compañeros que “llame a sus amigos”. Poco después se baja de la galera y se dirige hacia las personas con las que está discutiendo. “¿Queréis problemas?”, pregunta. “No”, responde uno de ellos. El vídeo muestra cómo el enfrentamiento continúa subiendo de tono, con acusaciones mutuas de haberse tocado. Vargas da varias palmadas en el brazo a la persona que está grabando y, posteriormente, golpea el móvil.

“Vas a saber lo que somos los gitanitos, tío”, le espeta. La otra persona insiste en que está en la calle y que tiene derecho a grabar. “Yo veo que sí, que venís aquí con problemas, con esta borracha, alcohólica, drogada”, dice Vargas. “Yo puedo grabar si quiero, eh. Es mi derecho”, dice en castellano, por detrás, la persona que está grabando. “¿A ti qué te pasa?”, le dice Vargas, dirigiéndose a él. “¿Me vas a tocar a mí?”, le pregunta. “Vamos a llamar a nuestras familias de Son Banya” y “que se traigan a las mujeres”, dice entonces Vargas, quien también empieza a grabar para “coger la cara” de los activistas.

Vas a saber lo que somos los gitanitos. Vamos a llamar a nuestras familias de Son Banya', comenta el calesero, haciendo referencia a sus familiares, que supuestamente viven en un poblado chabolista

Es el segundo incidente que protagoniza Manuel Vargas, que hace dos semanas insultó a una turista alemana –la llamó neonazi– y la roció de agua después de que ésta le pidiera si podía dar de beber al equino. A raíz de aquel episodio, el Ayuntamiento de Palma abrió un expediente informativo para esclarecer lo ocurrido y determinar si corresponde adoptar alguna medida. En este nuevo caso, el Consistorio asegura que todavía no dispone de información sobre lo sucedido.

Protesta animalista

El nuevo episodio vuelve a situar en el centro de la polémica la relación entre los conductores de las galeras y las organizaciones animalistas, en un contexto de creciente presión sobre el servicio por las condiciones de los caballos, especialmente durante los meses de calor.

Este sábado, Progreso en Verde y Satya Animal se concentraron frente a la Catedral de Palma para reclamar la reconversión de las calesas de caballos en vehículos eléctricos y exigir una “sanción ejemplar” para Manuel Vargas, incluida la retirada de su licencia por el incidente con la turista alemana.

La asociación animalista Satya Animal cree que el nuevo enfrentamiento se produjo después de la concentración del sábado, en la que estuvo la turista inglesa que protagoniza el vídeo con Manuel Vargas. La organización lamenta que continúen produciéndose escenas de intimidación, aunque también piden reducir el nivel de tensión y conflicto con los caleseros.

elDiario.es ha intentado contactar con la turista inglesa a través de redes sociales, sin éxito. Por su parte, Venancio Vargas, presidente de la Asociación de Caleseros, considera que el incidente se produjo porque hay grupos que intentan boicotear el trabajo de los caleseros para evitar que tengan clientes y afirma que el vídeo es anterior a este sábado. Aporta, además, otro vídeo de este sábado en el que aparece una activista quejándose de que no les ponen agua a los caballos y que son “unos maltratadores”.

“Esto se está poniendo muy peligroso”

Progreso en Verde y Satya Animal anunciaron que las protestas se iban a prolongar durante todo el mes de septiembre con el fin de reclamar al Ayuntamiento de Palma que establezca un calendario “claro” para poner fin a este servicio. “Vergüenza de ciudad, explotación animal” y “Palma no quiere calesas de caballos” son algunas de las consignas que se han podido escuchar por parte de los manifestantes, que también llevaban carteles para reivindicar que los animales “no son un medio de transporte ni una atracción turística”. Satya Animal exigió, además, garantizar el futuro de los caballos.

“Esto se está poniendo muy peligroso”, lamenta Guillermo Amengual, presidente de Progreso en Verde, preguntado por un enfrentamiento sobre el cual no tiene información. Sobre el anterior, afirmó que temía que el Ayuntamiento califique la actitud de Vargas como una infracción leve, lo que supondría una sanción de entre 300 y 600 euros. A su juicio, su comportamiento fue “muy grave” y debería estudiarse incluso la retirada definitiva de la licencia.

Kike Gimeno, portavoz de Satya Animal, coincidió en que la condición de Vargas como presidente de la Asociación de Caleseros agravaba lo ocurrido. “Si una persona se muestra así de violenta con otras personas que simplemente le piden de forma educada que dé agua a su caballo, ¿cómo debe tratar a los animales? No nos queremos imaginar cómo tratará a sus propios caballos”, sostuvo.

El episodio sirvió así para volver a colocar en primer plano una cuestión que trasciende el enfrentamiento concreto entre Vargas y los turistas: las condiciones en las que trabajan los caballos de las galeras de Palma. Las altas temperaturas de este verano, las denuncias sobre el estado de algunos animales y la aplicación de las restricciones durante los episodios de calor han alimentado una tensión que, según los animalistas, se repite prácticamente a diario.

Los equinos, además, pasarán su revisión veterinaria anual los días 14, 15, 16 y 17 de septiembre, cuando la temporada turística está ya llegando a su final. El año pasado las inspecciones se realizaron antes, de manera que este año los caballos no han sido revisados por los veterinarios durante los meses más duros del verano.

Gimeno critica especialmente que se haya eliminado la suspensión del servicio con alerta amarilla. “Han quitado la suspensión del servicio con alerta amarilla, contando con que ha sido un año tremendo de calor donde hemos vivido de forma permanente bajo esa alerta y los animales han estado trabajando sin que nadie se preocupe por ellos ni aplique las limitaciones que tenían”, afirma.

Desde Progreso en Verde consideran que este contexto explica también el aumento de los enfrentamientos entre ciudadanos y caleseros. Amengual asegura que cada vez son más habituales las recriminaciones de turistas y residentes cuando observan caballos que, según su valoración, presentan signos de cansancio o trabajan en condiciones inadecuadas. “Siempre hay alguien que les dice: oye, esto no puede ser, hace calor, el caballo no está bien”, explica.

El propio dirigente animalista reconoce que una situación así, repetida durante toda la temporada, puede acabar generando tensión. “Llega un momento que quizá puedas perder los papeles”, admite. Pero insiste en que esa presión no justifica las reacciones que se han producido.

En paralelo, el conflicto ha ido modificando la posición del propio sector respecto al futuro de las calesas. Durante años, los caleseros se opusieron a la sustitución de los caballos por vehículos eléctricos. Ahora, sin embargo, el cambio de modelo parece posible, aunque no se vaya a producir de golpe.

Mayo de 2027: ¿primeras calesas eléctricas?

El Ayuntamiento de Palma dio en mayo un primer paso administrativo para iniciar la sustitución progresiva de las actuales calesas. La modificación del Plan Normativo Municipal de 2026 permitirá reformar el reglamento del servicio de transporte urbano de viajeros con vehículos de tracción animal con conductor. El Consistorio vinculó entonces la decisión a un acuerdo alcanzado en marzo con el sector y aseguró que cerca del 90% de las 28 licencias vigentes respaldaban la transformación.

Los propios caleseros admiten ahora que el cambio es necesario. Venancio Vargas asegura que la asociación tiene “casi terminado” un prototipo de vehículo eléctrico y que está previsto visitar uno en Valencia el próximo mes o trasladarlo a Mallorca para que pueda ser visto. Las reuniones con el Ayuntamiento, explica, han quedado temporalmente pospuestas a raíz del incidente protagonizado por Manuel Vargas con la turista alemana.

La principal dificultad, sostiene el sector, es económica. Los titulares de las licencias afirman que no pueden afrontar de golpe el coste de sustituir sus vehículos, por lo que plantean una transición progresiva. “A lo mejor cambiaremos 10 o 15 el primer año y después se irá cambiando paulatinamente”, señala Vargas. El ritmo dependerá, añade, de las temporadas y de la posibilidad de obtener ayudas públicas. “Si conseguimos que alguien nos apoye económicamente de una forma u otra, el cambio se hará mucho antes y mucho más rápido”, reconoce.

Los animalistas, sin embargo, quieren que el proceso vaya más allá. Reclaman que la modificación normativa elimine definitivamente la posibilidad de utilizar animales para el servicio y que no se limite a establecer una sustitución progresiva. “El compromiso del Ayuntamiento debería dar un paso más. Ya que se entra en el proceso de cambio a eléctricas, se debería extinguir definitivamente la posibilidad de que haya calesas con animales”, sostiene Gimeno.

La administración prevé que las primeras calesas eléctricas puedan circular por Palma en mayo de 2027. Una fecha que los animalistas consideran demasiado lejana y que Amengual ve además con escepticismo. El presidente de Progreso en Verde apunta que la llegada de los nuevos vehículos coincidiría con las elecciones locales y autonómicas y considera que el calendario puede estar condicionado por ese escenario.

El modelo de Alcúdia como objetivo

Los animalistas ponen como referencia el modelo de Alcúdia, donde las calesas eléctricas ya funcionan. También Sant Llorenç des Cardassar ha optado por vehículos de este tipo para el servicio en Sa Coma y S'Illot. A juicio de Amengual, Palma podría avanzar con mayor rapidez si adapta su normativa tomando esos modelos como referencia.

La transición, en cualquier caso, no está cerrada. El sector defiende que debe ser progresiva y con apoyo económico, mientras que las organizaciones animalistas reclaman que el Ayuntamiento acelere los trámites y garantice que la sustitución se haga cuanto antes. En medio quedan unas licencias “vitalicias y hereditarias” que los caleseros consideran su medio de vida y unos animales cuyas malas condiciones han vuelto a convertirse en el principal argumento de quienes reclaman el cambio.

La concentración de este sábado ha vuelto a demostrar que el conflicto sigue lejos de resolverse. Progreso en Verde y Satya Animal preparan nuevas movilizaciones y denuncias. En octubre prevén celebrar otra manifestación, que esperan que sea “muy importante”. También mantienen abierta la vía de la Fiscalía y la recogida de firmas. Mientras tanto, el Ayuntamiento deberá resolver el expediente abierto a Manuel Vargas y determinar qué ocurrió en el primer enfrentamiento con la turista alemana. El nuevo vídeo añade ahora otro episodio a una relación cada vez más tensa entre quienes quieren acabar con las galeras de caballos y quienes han convertido esta industria en su medio de vida.