La ofensiva contra los taxis 'pirata' cambia el mapa del fraude en Ibiza: “Se han trasladado a playas y discotecas”

Foco

Hace apenas un año, el aeropuerto de Eivissa era uno de los principales escenarios de actuación de los taxis 'pirata'. En la actualidad, tras una intensa campaña de inspecciones que ha acabado con 162 vehículos inmovilizados y convertidos en chatarra, la apertura de más de 630 expedientes sancionadores y una recaudación récord de 710.752 euros durante 2025 -según datos del Consell Insular-, la presión sobre el transporte ilegal ha reducido drásticamente su presencia en el aeródromo, aunque los taxistas alertan de que el problema se ha trasladado a playas y zonas de ocio.

Cuando el PP llegó al gobierno de la institución insular en 2019, se fijó entre sus objetivos prioritarios la lucha contra el intrusismo, centrándose principalmente en el transporte y alquiler turístico ilegal. Para ello se formó un departamento de nueva creación, dotado de un cuerpo de inspectores, que trabaja coordinadamente con las policías locales y la Guardia Civil.

Este esfuerzo ha permitido reducir la oferta ilegal en el aeropuerto de la isla, que era uno de los principales puntos de operaciones de los transportistas ‘pirata’. Los datos más actualizados de julio de 2026 muestran que se han abierto otros 636 expedientes sancionadores, mientras que el número de taxis clandestinos inmovilizados se ha reducido hasta los 18, lo que supone un descenso del 89% respecto al conjunto de 2025.

“El año pasado hicimos un trabajo muy intenso. Abrimos más de 600 expedientes e inmovilizamos más de un centenar de taxis ‘pirata’. Muchos de estos vehículos han acabado convertidos en chatarra. Ahora los datos demuestran que este esfuerzo está dando sus frutos y que cada vez hay menos vehículos que se atreven a operar al margen de la ley”, afirma Mariano Juan, conseller insular de Movilidad, Infraestructuras y Lucha contra el Intrusismo.

Diferentes asociados de taxi reconocen y agradecen los esfuerzos dirigidos a liquidar el transporte ilegal, aunque lamentan que debido a la profesionalización de estas redes siguen teniendo presencia en puntos cercanos a las playas y zonas de ocio, como las discotecas. “Coincido en que están mucho menos en el aeropuerto y que van mucho más a playas y discotecas”, explica a elDiario.es un taxista titular de una licencia en Sant Josep de sa Talaia. Es uno de los municipios con más movimiento de taxis ilegales debido a que dentro de este término municipal hay varios puntos turísticos claves: el aeropuerto, la zona de ocio de Platja d’en Bossa –con varios hoteles y discotecas famosas– y las playas del Parque Natural de ses Salines.

El ‘modus operandi’

“El sector –ilegal– se ha profesionalizado”. Están en las redes sociales y en plataformas de internet y, pese a toda la lucha que se está llevando a cabo –y se está haciendo muy bien–, pedimos es que no se detenga“, explica a este diario Toni Roig, presidente de FITIE (Federació Insular del Taxi de l'Illa d'Eivissa i Formentera).

El modus operandi de los taxistas ‘pirata’ –que en ocasiones se ha organizado en torno a redes mafiosas– se efectúa en los puntos de origen o destino de los turistas, que suelen ser fundamentalmente el aeropuerto, los puertos, hoteles, discotecas, y otros lugares destinados al ocio. Bajo la apariencia de operar como una empresa privada de transporte de viajeros, en realidad se está llevando a cabo una actividad fraudulenta de traslado de turistas. Vehículos que no cuentan con una licencia o autorización administrativa realizan ilegalmente este servicio a cambio de una contraprestación económica. En ocasiones se organizan en torno a plataformas de internet o aplicaciones móviles como Whatsapp o Telegram.

La responsabilidad por las irregularidades cometidas recae, en los casos de las redes de transporte clandestinas, en la persona que materialmente lleve a cabo la actividad en nombre propio o la organice; quienes colaboren en la realización de dicha actividad sin ser personal asalariado y en los comercializadores o intermediarios que ofrezcan servicios sin licencia o título habilitante, incluyendo el ofrecimiento a través de páginas web o aplicaciones de mensajería instantánea, como afirma el artículo 76.1.b) de la Ley 4/2014, de 20 de junio, de transportes terrestres y movilidad sostenible de las Illes Balears. El transporte ilegal está tipificado en el artículo 94.1 de la normativa. Estas infracciones, además, se sancionan con multas de entre 15.000 y 25.000 euros, según el artículo 97.1 de la normativa.

“Que se incremente, en la medida de lo posible, todo el trabajo que se está realizando sobre este asunto”, insiste, por estos motivos, Roig, el portavoz de una de las patronales del taxi, respecto a la inspección y el control. Al mismo tiempo, agradece el esfuerzo que están realizando las administraciones insulares, así como los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para que el transporte ilegal pase a ser una práctica residual.

Más inspección y recursos

El departamento de Transportes del Consell Insular ha implementado en los últimos años un plan de inspección que ha supuesto una ofensiva contra las redes clandestinas de los taxis ‘piratas’. Este plan se elabora en colaboración con la Policía Local de los cinco ayuntamientos –Eivissa, Santa Eulària des Riu, Sant Josep de sa Talaia, Sant Antoni de Portmany, Sant Joan de Labritja–; la Guardia Civil y los responsables del departamento de lucha contra el intrusismo, así como los funcionarios encargados de las operaciones.

Para ello, tanto los inspectores como los agentes de inspección de transportes del Consell Insular ejercen un control constante sobre las carreteras y vías públicas. Estos controles se suelen realizar en coordinación con los diferentes cuerpos y fuerzas de seguridad con competencias en materia de transportes. Se realizan con mayor frecuencia en carreteras y lugares de gran afluencia, de forma aleatoria, y en cualquier momento del día.

Tanto el conseller insular de Movilidad, Infraestructuras y Lucha contra el Intrusismo, Mariano Juan, como el director insular de Transportes, Roberto Algaba, hacen un balance positivo del trabajo realizado. En una visita a las instalaciones de Ca na Negreta, donde se custodian los vehículos inmovilizados por transporte ilegal antes de ser convertidos en chatarra, Juan ha destacado que los datos de este año “confirman que el trabajo que se está haciendo da resultados”.

Asimismo, ha añadido que “no hay mejor inmovilización que la que no se tiene que producir porque hemos conseguido disuadir a los taxis pirata antes de que cometan la infracción”. “Este es el mejor indicador de que el plan de inspección funciona”, concluye el conseller, que ha recordado que el plan de inspección continuará activo durante toda la temporada turística “con el objetivo de seguir combatiendo el intrusismo y garantizar un transporte seguro, legal y de calidad en la isla”.

Playas y discotecas

Pese a todo, los taxistas advierten que el transporte ilegal no ha desaparecido. “El intrusismo y la competencia desleal, por desgracia, siguen existiendo y siguen siendo perfectamente visibles”, afirma Roig, presidente de FITIE. Mientras que se ha reducido bastante en el aeropuerto, se ha desplazado más hacia otros núcleos turísticos de la isla, como las playas y las discotecas.

“Se ha reducido bastante en el aeropuerto, pero hay un trabajo pendiente en las discotecas y las playas”, asegura Lolo Ruiz, portavoz de Élite Corsaris. Ruiz reconoce que el trabajo institucional realizado en el aeropuerto durante el día ha dado resultados, pero que ahora queda pendiente actuar en otros puntos de la isla. Especialmente, en las zonas de discotecas y playas, donde parte de la actividad ilegal se ha desplazado.

Así, Ruiz insiste en que hay que seguir manteniendo esta presión durante varios años más para desincentivar a quienes siguen dedicándose al transporte ilegal y que acaben buscando una actividad legal. Por otro lado, considera que sigue habiendo conflictos con los taxis ‘pirata’ hacia la madrugada, cuando apenas queda servicio de autobuses, y las únicas alternativas para salir del aeropuerto son los taxis, las VTC y los servicios regulados de transporte discrecional de viajeros.

En este sentido, propone implantar autobuses nocturnos desde el aeropuerto –no solo los discobuses destinados a las zonas de ocio– para reducir las largas colas que sigue habiendo en los alrededores del aeródromo y que permita que los turistas tengan otras opciones de desplazamiento para llegar a sus destinos. En ocasiones, estas esperas son las oportunidades que aprovechan las redes del transporte ilegal para cobrar viajes de forma fraudulenta.

Después de la implementación del nuevo contrato del servicio público, que ha renovado toda la flota de autobuses y ha incorporado más y mejores frecuencias, existen cinco líneas de autobuses con salida del aeropuerto hacia distintos puntos de la isla.

El primero hace la ruta –en ambas direcciones– entre el aeródromo y Sant Antoni de Portmany, pasando por Sant Josep de sa Talaia. En horario de verano sale uno cada media hora, siendo el último a la una y media de la madrugada. El segundo hace la ruta hacia Eivissa pasando por Sant Jordi y el puerto. En horario de verano sale cada media hora, siendo el último con salida a las doce y media de la noche.

El tercero, al puerto de Eivissa, en horario de verano sale cada media hora, siendo el último a las doce menos cuarto de la noche. El cuarto hace la ruta hacia la playa de Cala Nova pasando por Santa Eulària des Riu. En horario de verano sale cada hora, siendo el último a las doce de la noche. El quinto hace la ruta hacia el barrio de Ses Figueretes –municipio de Eivissa–, pasando por la zona de ocio y turística Platja d’en Bossa. Este autobús solo hace servicio en verano, cada media hora, siendo el último a las doce y diez de la noche. En domingos y festivos hay rutas que tienen menos frecuencias.

Además de solicitar más frecuencias de autobuses durante la madrugada desde el aeropuerto, Ruiz lamenta que “cuando los inspectores se marchan, [los piratas] vuelven”. Según el portavoz de Élite Corsaris, las redes clandestinas están muy pendientes de los movimientos de las autoridades y, en cuanto ven que ya no hay inspección o presencia policial, especialmente por la noche, regresan al aeropuerto. Al haberse reducido mucho el negocio que hacían allí, están esperando cualquier oportunidad para volver a captar clientes.