“En el magnesio y la valeriana la evidencia es inconsistente”: qué dice la ciencia de los ‘nootrópicos’ para dormir

La doctora asegura que los beneficios suelen ser modestos.

Paloma Martínez Varela

30 de septiembre de 2026 09:55 h

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En la sociedad de la productividad constante y la multitarea, la industria del bienestar comercializa bajo el concepto de “nootrópico” gran variedad de productos con la promesa de aumentar la concentración, la memoria o la relajación. Entre estos estimulantes se encuentra además un abanico de sustancias que abarca desde las más conocidas como la cafeína o la melatonina, hasta el ginko y ashwagandha. ¿Avala la ciencia lo que su marketing promete?

“Los nootrópicos, también llamados potenciadores cognitivos, son sustancias empleadas con la intención de mejorar la memoria, la atención, el aprendizaje, funciones ejecutivas o el estado de alerta. Pero no constituyen una categoría farmacológica homogénea ni existe una definición comercial rigurosa”, explica la doctora Gloria Lugo Rodríguez, miembro del comité gestor del área de nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), que asegura que bajo esa etiqueta “pueden incluirse suplementos y sustancias como la cafeína, el ginkgo, el ginseng y la ashwagandha, entre otros”.

Una de las principales distorsiones en torno a estas sustancias está en la brecha que existe entre su terminología comercial y la científica, señala la experta: “El término nootrópico se utiliza en el mercado de una forma mucho más amplia que en la literatura científica”. Así, bajo el mismo nombre se incluyen compuestos diseñados para finalidades diferentes, como aumentar la alerta diurna, reducir el estrés o favorecer el descanso.

En ese abanico es necesario discernir con rigor entre los distintos principios activos y su desigual respaldo científico.

La melatonina

“Hay que diferenciar claramente estimulantes, como la cafeína, que pueden provocar insomnio o, por ejemplo, la melatonina, que puede mejorar algunos parámetros del sueño, especialmente cuando existe una alteración del ritmo circadiano o determinados tipos de insomnio”, apunta Lugo, que añade que sus beneficios suelen ser modestos y dependen del momento exacto de su administración.

El magnesio y la valeriana

“En el magnesio y valeriana la evidencia es inconsistente y en algunos estudios mejoran la percepción subjetiva del sueño, sin que se demuestre una mejoría mediante parámetros objetivos”, afirma la doctora. 

“La principal precaución que se debe tener es no confundir natural o nootrópico con seguro. Los riesgos dependen enormemente de la sustancia, dosis, duración, así como la presencia de enfermedades previas y combinaciones utilizadas”, advierte Lugo, que destaca que el consumo incontrolado de este tipo de productos puede acarrear implicaciones directas para la salud.

“Existe riesgo de presentar un aumento de frecuencia cardiaca y presión arterial así como palpitaciones y se podría presentar un mayor riesgo de arritmias en personas vulnerables”, añade la especialista, que insta a abordar estos productos con cautela. Según la doctora, también “existe riesgo de irritabilidad y ansiedad, así como agitación; y no debemos olvidarnos de mencionar las posibles interacciones farmacológicas que puedan existir con otras medicaciones sedantes o estimulantes”.

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