Por qué Andy Burnham puede llevar al Reino Unido de vuelta a la UE
Andy Burnham había hablado ya durante una hora en el congreso del Partido Laborista en Liverpool cuando pronunció la frase que tal vez pase a la historia como el comienzo del tortuoso camino del Reino Unido de vuelta a la Unión Europea: “El Brexit no nos ha dado el control”.
El primer ministro británico aludía así al mensaje de la campaña a favor de la salida del Reino Unido de la UE en el referéndum de 2016: “Take back control” (recupera el control). En unas pocas frases, apenas tres minutos hacia el final del discurso de este martes, Burnham citó las pérdidas para la economía, las políticas migratorias y la influencia política: “El Brexit ha hecho más daño que bien”, dijo. A continuación, con pocos detalles y una formulación cauta, anunció que para “restablecer un nivel más alto de crecimiento y prosperidad para el Reino Unido” presentará ante el país “distintas opciones para la relación a largo plazo” con los “socios europeos”. Entonces no dijo cuáles, sólo que defendería que la que tuviera más consenso.
Al día siguiente, en una entrevista en el matinal de radio de la BBC, más explícito, hizo la lista de las opciones: que el Reino Unido se quede como está, que se una solo a la unión aduanera, que se reincorpore al mercado único, o que vuelva de manera “plena” a la UE. También recordó que no es un secreto que él, como alcalde de Manchester, defendió hace solo unos meses la vuelta a la UE.
De momento, Burnham sólo se ha comprometido a estudiar opciones y a presentar argumentos en las próximas semanas, alrededor de la cumbre de la UE y el Reino Unido, prevista para el 20 de noviembre en Bruselas. Para empezar, el Gobierno británico ya ha consultado a centros de estudios y encuestadoras para examinar al detalle el estado de la opinión pública.
Si la conclusión es que el Reino Unido debe reintegrarse en la UE, Burnham dijo en una entrevista con la televisión ITV que es “posible” que incluya la promesa de otro referéndum en el programa del Partido Laborista para las próximas elecciones, previstas para 2029.
Desde que tomó posesión como nuevo primer ministro del Reino Unido en julio, Burnham apenas había mencionado la UE o el Brexit en sus discursos, solo de pasada y sin ningún compromiso o plan concreto. Casi parecía desinteresado. De hecho, la cumbre con la UE, prevista en principio para mayo y que se fue retrasando por la crisis política en el Reino Unido, seguía sin fecha hasta esta semana.
Ahora, pese a los pocos detalles y el incierto camino por delante, sus palabras son las más claras de alguien en la cúspide del poder en el Reino Unido. Su discurso puede suponer un antes y un después.
Un punto de inflexión
“Se podría decir que esto es un punto de inflexión en la historia del Brexit, ya que por primera vez un Gobierno británico está diciendo, ‘este fue un error fundamental que debemos abordar’,” explica a elDiario.es Joël Reland, investigador principal de la red académica UK in a Changing Europe y autor del recién publicado informe sobre cómo va la relación entre la UE y el Reino Unido.
El anterior primer ministro laborista, Keir Starmer, también recordaba el daño del Brexit, pero su principal línea de acción era ajustar el acuerdo existente y ayudar a algunos sectores. Unas semanas antes de anunciar su dimisión, Starmer intentó dar un paso más hacia la UE, pero nunca fue tan claro como Burnham.
Las palabras del actual primer ministro, según Reland, son significativas por dos razones: el hecho de que haya mostrado interés frente a lo poco que había hablado de Europa y las sospechas que estaba levantando de que no era su foco; y la declaración explícita de que no quiere mantener las “líneas rojas” que se impuso Starmer antes de las elecciones generales de 2024, es decir, no volver a la UE ni al mercado único ni a la unión aduanera. Ahora todas estas opciones están de nuevo sobre la mesa.
Romper el tabú
Desde la salida oficial del Reino Unido de la UE, en 2020, y la entrada en vigor del nuevo acuerdo de cooperación y comercio, en 2021, el Brexit se había convertido en un asunto tabú para los políticos de los dos principales partidos, el Partido Conservador y el Partido Laborista, absorbidos por las negociaciones de salida y las peleas internas. Eso explica en parte la timidez de Starmer que, antes de ser primer ministro, había defendido con vigor la permanencia en la UE e incluso un segundo referéndum sobre los términos de la ruptura.
El tabú siguió pese a que la abrumadora mayoría de la población cree que el Brexit fue un error y una pluralidad de votantes está a favor de reintegrarse en la Unión Europea, como llevan mostrando las encuestas de manera consistente desde hace años.
Burnham es un dios en el Partido Laborista en este momento. Todos lo adoran. Piensan que es un genio político que tiene el toque popular, pero también una visión de hacia dónde llevar al país. Puede presentar argumentos contundentes de una manera que Starmer nunca pudo. Si Burnham quiere hacer algo radical y presentar una propuesta audaz que normalmente los líderes laboristas temerían y enfrentarse a los partidarios del Brexit en este debate, ahora es el momento
El 59% de los británicos está a favor de que el Reino Unido vuelva a la UE como miembro pleno, y esto incluye a un 27% de los que votaron a favor de marcharse, según la encuesta de YouGov recién publicada. El 32% está en contra de volver a la UE, es decir 20 puntos menos de los que votaron a favor de marcharse en 2016.
Dentro del laborismo, las voces a favor de la vuelta a la UE se han multiplicado: la defienden políticos tan dispares como el exprimer ministro Tony Blair y el alcalde de Londres, Sadiq Khan.
“Diez años después del referéndum, el futuro radiante que prometían los partidarios del Brexit ha resultado ser una ficción absoluta”, escribía esta semana Khan en un artículo en The Guardian. “La cruda realidad es que dejar la UE fue el mayor acto de autolesión económico y geopolítico en la historia de nuestro país. Reincorporarse es el único camino viable para la prosperidad y la seguridad a largo plazo. Cualquier cosa que se quede corta no logrará reparar el grave daño causado”.
¿Por qué ahora?
Así, después de años de titubeos, el Partido Laborista cuestiona el Brexit de manera clara y activa. ¿Por qué se ha atrevido ahora Burnham?
De un lado, señala Reland, los planes ambiciosos del nuevo Gobierno para reformar el sistema de asistencia social, tomar el control de servicios públicos y descentralizar el poder requieren mucho dinero: “Una forma de generar ingresos es hacer crecer la economía, y tener una relación mejor con la UE ayuda”, explica. Las estimaciones de pérdidas para la economía británica por el Brexit se sitúan entre un cuatro y un ocho por ciento del PIB.
La segunda razón que explica el mensaje ahora de Burnham es que está en su momento de máximo poder político: “Es prácticamente un dios en el Partido Laborista en este momento. Todos lo adoran. Piensan que es un genio político que tiene el toque popular, pero también una visión de hacia dónde llevar al país”, dice Reland. “Puede presentar argumentos contundentes de una manera que Starmer nunca pudo. Si Burnham quiere hacer algo radical y presentar una propuesta audaz que normalmente los líderes laboristas temerían y enfrentarse a los partidarios del Brexit en este debate, ahora es el momento”.
Burnham, que es el líder político más popular en el Reino Unido, también mirará a los números de cómo puede recuperar votantes perdidos a izquierda y derecha. UK in a Changing Europe hizo una encuesta en mayo de este año en la que preguntaba por la intención de voto para el Partido Laborista según las políticas sobre la UE: la opción más popular era reincorporarse, más que cualquier otra alternativa a medio camino.
Abordar este debate, que es muy divisivo y que polarizó al país más allá de las habituales etiquetas de partido, requiere un gran nivel de apoyo interno y un mensaje positivo que Burnham intenta presentar.
Una de las razones de la derrota de la opción de permanecer en la UE que el mismo Burnham identifica en su libro fue una campaña negativa, fría y que alertaba de los males económicos que se avecinaban –reales–, pero no era suficientemente emotiva. La campaña de “recuperar el control”, en cambio, parecía transmitir un mensaje positivo. “Si Burnham quiere defender la idea de acercarse a la UE, necesita ser muy positivo y entusiasta para ganarse al público”, dice Reland.
Farage: “Gracias, Andy”
El Brexit es tan impopular que los habituales cantos sobre la “traición” de la voluntad popular en los tabloides y hasta en la ultraderecha de Nigel Farage han estado más comedidos que de costumbre, al menos de momento. Después de todo, hasta el 51% de los votantes de Farage quieren una relación más cercana con la UE, según una encuesta recién publicada por Politico.
Aun así, Farage aseguró que la causa del Brexit le puede ayudar. El líder de Reform está cayendo en las encuestas, es uno de los políticos que despierta más antipatía del país y está siendo investigado por las donaciones de multimillonarios de criptomonedas de fuera del Reino Unido. Este jueves dijo que el primer ministro había cometido “un error” al reabrir el debate y a la vez que le venía muy bien a su partido: “Puede que me haya dado el mayor espaldarazo que he tenido nunca en mi carrera. Gracias, Andy, si me estás viendo”, dijo Farage en rueda de prensa.
¿Y ahora qué?
Como dice Burnham, hay diferentes opciones, pero tal y como funciona ahora la UE, las nuevas reglas más proteccionistas en camino y el mundo turbulento de 2026 reducen su margen de maniobra.
“Si la economía es su principal preocupación, entonces al menos necesita la reincorporación al mercado único porque ahí es donde se concentra la mayor parte del daño económico”, explica Reland. “Pero el problema que veo con unirse al mercado único sin reincorporarse a la UE, es decir, convertirse básicamente en Noruega, es que el Reino Unido se convertiría en un receptor de reglas”.
En ese escenario, el Reino Unido debería seguir la regulación de la UE, pero no tendría ni voz ni voto, lo que en la práctica supondría tener menos control que en el escenario actual aunque tenga beneficios económicos. De hecho, una pluralidad de partidarios del Brexit prefiere que el Reino Unido se reincorpore plenamente a que se convierta en algo como Noruega o Suiza. Reincorporarse supone tener la capacidad de influir en las decisiones que toma la UE.
“Cuando realmente analizas esas opciones, la elección es entre quedarnos más o menos donde estamos o reincorporarnos por completo, porque creo que es difícil convencer con argumentos a favor de una posición intermedia”, dice Reland.
El coste de estar fuera
Entretanto, los costes de estar fuera de la UE no hacen más que aumentar y lo seguirán haciendo con la política “Hecho en Europa”, que busca priorizar los productos fabricados en la UE para defenderse de China y que preocupa mucho a Burnham.
“Si se mira lo que se avecina en la UE, los costes de no ser miembro no harán más que aumentar. Y esa es otra cosa que podría empujar a Burnham a concluir que la reincorporación es la mejor opción”, explica el experto y autor de la última edición del informe periódico sobre el estado de las relaciones entre la UE y el Reino Unido de UK in a Changing Europe. El repaso legislativo de los últimos meses muestra que la UE está acelerando en nueva regulación, por lo que la divergencia regulatoria con el Reino Unido aumenta y así las fricciones para cualquier relación.
La Comisión Europea está asumiendo competencias sobre asuntos que antes no controlaba, como la estrategia industrial e incluso la política de defensa. Cada vez hay más políticas que se deciden dentro de la UE, con lo que el coste no ser miembro aumenta en áreas cruciales.
La cumbre
Ya están creciendo las expectativas sobre la cumbre de noviembre, que también será un recordatorio del tiempo que llevan las negociaciones con la UE. Los ajustes en los que trabajó el equipo de Starmer durante dos años todavía no están cerrados, pero se esperan anuncios sobre un sistema de movilidad juvenil con menos barreras para estudiar y trabajar y la reducción de controles para productos agrícolas.
Si se mira lo que se avecina en la UE, los costes de no ser miembro no harán más que aumentar. Y esa es otra cosa que podría empujar a Burnham a concluir que la reincorporación es la mejor opción
La lección es que desde fuera las negociaciones son largas, tediosas y no tan fructíferas. Para hacer algo notable, la relación con la UE tiene que ir a través de los canales habituales.
Más allá de los ajustes pendientes, la cumbre con el Reino Unido estará enfocada al futuro. Lo que digan Burnham y los líderes de las instituciones de la UE marcará la agenda para los próximos años. La claridad sobre qué quiere el Reino Unido sería bienvenida en Bruselas después de años de vaivenes.
El modelo de Canadá y la nueva fórmula que se debatirá de una “membresía asociada” pueden servir de referencia para el Reino Unido. La UE tiene prevista una cumbre con Canadá a finales de octubre que los británicos observarán con atención.
Cómo volver
Si el Reino Unido quisiera reincorporarse a la UE, hay un mecanismo formal para hacerlo: cumplir con los criterios de adhesión de Copenhague –adoptados en 1993 y que incluyen el respeto de las libertades, una economía abierta y la capacidad de adoptar la legislación comunitaria–y pasar por un proceso que la UE tiene ya muy masticado.
Las primeras preguntas desde el lado de la UE serán si hay claridad y el máximo consenso en el Reino Unido. Andy Burnham es ahora el favorito para ganar las próximas elecciones generales, cuando podrían empezar las negociaciones más en serio. Pero, ¿y qué pasaría si en las siguientes elecciones gana el Partido Conservador o Reform? ¿Estarían dispuestos a paralizar o revertir el proceso?
La reacción de la Comisión Europea, la institución que gestiona los detalles de las negociaciones de adhesión, ha sido de momento cauta.
“Depende del Reino Unido cómo quiere gestionar y desarrollar su relación con la UE. Una vez que tomen decisiones al respecto, estaremos contentos de comentarlas”, dijo un portavoz de la Comisión Europea esta semana al ser preguntado por la opción de que el Reino Unido, por ejemplo, pudiera ser un miembro asociado.
La otra cuestión son los cambios de liderazgo en los gobiernos europeos y el rumbo que puede tomar la UE.
Esta semana el presidente francés, Emmanuel Macron, y el presidente español, Pedro Sánchez, recibieron con buenas palabras y aparente entusiasmo la idea de una vuelta a la UE. “Welcome back”, dijo Macron, en inglés, durante la rueda conjunta en Madrid. Pero el francés está en sus últimos meses de mandato y puede haber una presidencia de la euroescéptica líder de ultraderecha Marine Le Pen en su país. Sánchez está agotando la actual legislatura y, después de las próximas elecciones, un partido euroescéptico puede llegar al Gobierno.