Farage ganó al Conde Caracubo, pero el líder de la extrema derecha británica sigue en apuros
La madrugada de las elecciones en Clacton, en el este de Inglaterra, Nigel Farage no acudió al anuncio de los resultados para su escaño como hacen habitualmente los candidatos en el Reino Unido, incluido el primer ministro. Según The Guardian, era la primera vez que un diputado victorioso no asistía a la proclamación de su victoria desde 1981, cuando Bobby Sands, miembro del IRA, fue elegido mientras estaba en la cárcel en huelga de hambre.
Farage puso de excusa una recomendación por seguridad que la policía local desmintió. El líder del partido de extrema derecha Reform se evitó en todo caso la humillación de posar junto a su principal rival, Conde Caracubo. El cómico que se presentaba contra él en una contienda boicoteada por los principales partidos sacó casi 10.000 votos, o el 27% de las papeletas emitidas. El escaño de Farage estaba en disputa después de su dimisión en julio: el líder de Reform lo hizo para mostrar el apoyo que tiene en su distrito frente al escándalo por donaciones no declaradas.
Farage ganó las elecciones especiales del 13 de agosto en Clacton con más de 22.000 votos, un millar de votos más que los que consiguió en las elecciones generales de 2024. Fue capaz de movilizar a los suyos en época vacacional, pero el porcentaje de voto logrado en una contienda sin rivales de los grandes partidos muestra sus limitaciones después de dos años de éxito acaparando la atención pública.
Los conservadores, laboristas, liberaldemócratas y verdes decidieron no presentarse en unas elecciones que consideraban una pantomima forzada por Farage por su dimisión tras el anuncio de la investigación de sus cuentas en el Parlamento.
En estas condiciones, Farage logró el 63% de los votos, un resultado que despierta algunas dudas sobre su futuro electoral más allá de un distrito muy conservador.
“Farage no pareció ser capaz de unir a la derecha en Clacton”, explica Luke Tryl, director de la encuestadora More in Common en el Reino Unido. “Según algunas métricas, se puede decir que Clacton es el distrito electoral más a la derecha en el Reino Unido. En 2024, los partidos a la derecha ganaron el 74% del voto entre ellos, más que en ningún escaño en el país. Y, desde 2010, el bloque combinado de la derecha no había bajado del 69% – hasta ahora”.
La investigación parlamentaria
El comisario encargado de velar por los estándares del Parlamento ya ha reabierto la investigación sobre las cuentas de Farage, en particular un “regalo” de cinco millones de libras (unos 5,8 millones de euros) del multimillonario de criptomonedas con sede en Tailandia Christopher Harbone. También están en cuestión las relaciones económicas de Farage con otro millonario condenado y encarcelado por fraude en Estados Unidos, George Cottrell. El escrutinio sobre las donaciones de Farage y, más en general, sobre la financiación de Reform empezó con las revelaciones periodísticas de los periódicos The Guardian y The Sunday Times.
Más allá de la falta de transparencia sobre sus cuentas, las relaciones de Farage con millonarios estrafalarios cuestionan la imagen de “hombre del pueblo” que el político ha vendido durante toda su carrera.
Si las investigaciones avanzan, la comisión parlamentaria encargada de los estándares puede recomendar la suspensión de Farage durante 10 sesiones en el Parlamento. Eso puede provocar un procedimiento que, si logra las firmas necesarias, puede llevar a la convocatoria de otras elecciones especiales en el escaño de Clacton. La mayoría de los británicos cree que Farage está siendo tratado como cualquier otro diputado en contra de sus denuncias sin pruebas de ensañamiento, según una encuesta recién publicada por More in Common.
El voto anti-Reform
“El hecho de que casi 10.000 se movieran para votar por un hombre vestido como un cubo de basura es ciertamente una señal de que el voto anti-Reform está movilizado y comprometido”, explica Tryl. En distritos como Clacton eso no es un problema, pero en zonas más disputadas, el voto táctico contra Reform puede funcionar, como ya ha sucedido este año en las elecciones de Makerfield y Gordon y Denton, en las afueras de Manchester.
El cambio de Keir Starmer por Andy Burnham como primer ministro ha dado un empujón a los laboristas en las encuestas nacionales, aunque Reform sigue por delante del Partido Conservador, según el último sondeo de Ipsos, con datos de agosto. Las elecciones generales no están previstas hasta 2029, aunque el primer ministro tiene autoridad para adelantarlas. El nuevo líder del Gobierno laborista ya está haciendo planes más allá de esta legislatura y uno de sus argumentos para el golpe contra Starmer fue frenar a Reform.
“Burnham sería un candidato más eficaz contra Farage. Dependerá también de cuán dañado esté Farage, que parece cada vez más tocado”, explica a elDiario.es Sam Freedman, experto en políticas públicas británicas y autor del libro Failed State sobre por qué nada funciona en el Reino Unido y cómo arreglarlo. “Enfrentarse a Caracubo es vergonzoso para Farage, pero el mayor problema para él es que las historias sobre sus finanzas no van a parar”.
Más allá de la minoría de fieles, esto le puede impedir llegar al 30% del voto con el que, según el sistema electoral del Reino Unido, podría conseguir una mayoría incluso abundante en el Parlamento. Para lograr una victoria en el Parlamento sustancial, necesita votantes por todo el país, algo que puede ser más difícil a partir de ahora: “El voto del núcleo duro se mantendrá con Reform, pero mucha gente que podría haber pensado que podría darle una oportunidad porque no soporta a todos los demás, ahora pensará que él es igual que los demás y que es corrupto”, dice Freedman.
La gran cuestión es si habrá elecciones generales antes de agotar el plazo máximo de 2029. “Es posible que Burnham prepare su estrategia desde ahora hasta la primavera y, si la gente parece haber respondido positivamente, se lance a por todas antes de que se haga aún más evidente que la situación económica es difícil y que las cosas no mejoran tan rápido”, explica a elDiario.es Tim Bale, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Queen Mary de Londres. “Los demás partidos no están preparados para una contienda y tampoco lo estarán para entonces”.