Tony Blair defiende un plan para que el Reino Unido vuelva a la UE en la próxima década
A pocas horas del arranque del congreso del Partido Laborista, Tony Blair defiende un plan para que el Reino Unido vuelva a la Unión Europea en la próxima década. El exprimer ministro laborista y crítico del Brexit anima a su partido a que sea claro en sus ambiciones en lugar de seguir buscando ajustes para el actual estatus, que ha empobrecido y aislado al país.
“No tiene sentido dar pasitos hacia Europa mientras intentamos calcular hasta dónde está dispuesta la opinión pública británica a llegar. Debemos ser claros en decir que queremos apoyar una relación formal con la Unión Europea”, escribe Blair en la introducción de un análisis de su consultora y centro de estudios, el Tony Blair Institute for Global Change, titulado Más allá de marcharse o quedarse: un camino para volver a una Europa reformada. El argumento de Blair y del documento es que Europa también tiene que aprobar reformas para ser más competitiva y tener más influencia en el mundo.
Blair defiende una Europa que invierta más en tecnología y limite la regulación de las plataformas, una prioridad de su instituto, financiado en gran parte por Larry Ellison, el multimillonario fundador de Oracle, donante de Donald Trump y ahora magnate de medios en Estados Unidos.
El análisis pide mayor inversión en infraestructura digital, integración del mercado eléctrico y más gasto y cooperación en defensa y energía. También sugiere coordinar proyectos europeos a través de la Comunidad Política Europea, hasta ahora un foro de debate donde está el Reino Unido junto a otros países europeos que no pertenecen a la UE y los que sí. Las reformas son, según él, necesarias para que su país vuelva a la organización que rechazó en referéndum en 2016 y de la que se salió oficialmente en 2020.
Como primer ministro, Blair incluso defendía que su país entrara en el euro (lo paró su ministro de Economía entonces, Gordon Brown), y en 2016 hizo campaña en contra del Brexit, pero en esta década también ha expresado dudas sobre la UE. En mayo, en un artículo crítico con la izquierda de su partido, Blair escribió que la vuelta a la Unión Europea no es por sí sola la solución al declive económico de su país. Ahora también subraya que el Reino Unido tiene que arreglar sus propios problemas de falta de competitividad y parálisis económica más allá de su pertenencia o no a la UE.
En todo caso, cree que la próxima década necesita una voz más fuerte de Europa y que el Reino Unido debe ser parte de ese impulso por su bien económico y geoestratégico.
“Adolecemos nuestra exclusión de la capacidad de decidir en nuestro principal mercado –la UE todavía supone casi la mitad del comercio total del Reino Unido– y de los debates políticos de nuestro propio continente que necesariamente nos afectan, nos gusten o no”, escribe Blair.
La vía de Canadá
El exprimer ministro también apunta a que el Reino Unido tiene que mover ficha ahora que la Unión Europea ha mostrado “una nueva flexibilidad” al considerar incluso a Canadá como un posible “miembro asociado”, aunque esta fórmula no esté clara o no sea “adecuada” para un país como el Reino Unido que ya es parte de Europa y, por lo tanto, candidato más natural a una membresía tradicional.
El documento dice que el Reino Unido tiene que empezar a trabajar ya con un horizonte de una década para volver a la Unión Europea, con propuestas también para su reforma. Las prioridades de “velar por los intereses del Reino Unido, fortalecer el poder europeo y apoyar el progreso hacia una membresía renovada” deben guiar los debates. El análisis rechaza las “líneas rojas” que marcó el Partido Laborista con Keir Starmer de no volver al mercado único ni a la UE, y no descarta “nuevos modelos de asociación que puedan surgir mientras la UE desarrolla relaciones más profundas con socios estratégicos”.
Antes de dimitir en junio, Starmer ya llevaba meses con presiones dentro de su partido para un acercamiento más claro y contundente a la UE, y en mayo incluso prometió hacerlo como última baza para intentar salvar su mandato.
Las líneas rojas
La cuestión de las “líneas rojas” que estaban incluidas en el programa laborista para las elecciones de 2024 volverá al debate en el congreso del partido, que arranca este domingo en Liverpool y que es el primero con Andy Burnham de primer ministro. El nuevo líder laborista no descarta que la vuelta a la Unión Europea esté en su programa para las próximas elecciones generales, que, salvo adelanto electoral, están previstas para 2029.
Pero Burnham, contrario al Brexit y partidario de volver a la UE, no ha dado señales desde su llegada al poder en julio de que vaya a acelerar el acercamiento a la Unión. Ni siquiera hay fecha para la cumbre del Gobierno británico con la UE, que tenía que haberse celebrado en primavera, pero se fue retrasando por la crisis política en el Reino Unido que acabó con el mandato de Starmer.
Las encuestas muestran que los británicos están decepcionados con el resultado del Brexit y una mayoría quiere volver a la Unión Europea.
En una encuesta recién publicada, encargada por el grupo europeísta Best of Britain a la encuestadora YouGov, la pertenencia a la UE fue la opción más popular en 628 de las 632 circunscripciones electorales de Gran Bretaña; en las cuatro restantes, la respuesta más frecuente fue “no sabe/no contesta”.