Gadi Eisenkot, el exgeneral que puede desbancar a Netanyahu con más belicismo y una cara amable en las elecciones
El único líder político israelí que puede arrebatar el poder a Benjamín Netanyahu lo hace con más belicismo y cara amable. Gadi Eisenkot (1960, Tiberias) es la figura de la oposición que cuenta con más apoyos de cara a los comicios generales del 27 de octubre, pero no tiene ninguna garantía de que pueda formar una coalición gobernante con los demás partidos del llamado bloque anti-Netanyahu.
Eisenkot tiene una corta trayectoria política: fue elegido por primera vez como diputado en 2022 y fundó Yashar! (recto, en hebreo) en 2025. Sin embargo, la principal carta de presentación de este teniente general retirado de 66 años es su recorrido en el Ejército, donde sirvió como jefe del Estado Mayor de la Defensa entre 2015 y 2019, periodo en el cual el Ejército reprimió militarmente las movilizaciones de la Gran Marcha del Retorno en la frontera de Gaza, en las que murieron alrededor de 200 palestinos.
Eisenkot fue uno de los principales impulsores de la llamada ‘doctrina Dahiye’, que se basa en responder de manera desproporcionada a cualquier ataque. “Lo que ocurrió en el barrio de Dahiye, en Beirut, en 2006, ocurrirá en cada pueblo desde el que se dispare contra Israel”, dijo. “Emplearemos una fuerza desproporcionada y causaremos allí grandes daños y destrucción. Desde nuestro punto de vista, no se trata de aldeas civiles, sino de bases militares”.
La doctrina toma el nombre de los populosos suburbios del sur de Beirut donde el grupo chií Hizbulá tiene una fuerte presencia. Durante la guerra contra Líbano en 2006, Israel bombardeó de forma masiva e indiscriminada Dahiye. La doctrina se aplicó de nuevo durante el genocidio en Gaza, llevada a sus extremos y con consecuencias devastadoras.
En calidad de ex jefe del Estado Mayor, integró el ‘gabinete de guerra’ que formó el Gobierno de Netanyahu pocos días después de emprender la ofensiva de castigo contra la Franja en respuesta al ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. Si bien abandonó el gabinete en junio de 2024, participó en la toma de decisiones respecto a la guerra en los primeros ocho meses, cuando el Ejecutivo israelí dio luz verde al desplazamiento masivo de la población gazatí y su matanza, además de privarla de los bienes básicos como agua, alimentos y medicinas.
Al cabeza de lista le acompañan otros ex altos mandos militares y de seguridad: el segundo de la lista de Yashar! estuvo al frente del Shin Bet (la agencia de seguridad e Inteligencia interior de Israel) y más abajo hay dos generales y un coronel; también hay algunos exministros. Ilana Shpaizman, profesora titular del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad israelí de Bar-Ilan, señala a elDiario.es que la lista de Yashar! es “muy religiosa y derechista”, aunque el partido se considera de centroderecha y el mismo Eisenkot ha sido tildado de “centrista”. La politóloga dice que es difícil definir la ideología del candidato, pero su lista busca atraer el voto derechista, de partidos como el Likud. Al fin y al cabo, estas elecciones no se disputan entre izquierda y derecha, sino entre Netanyahu y anti-Netanyahu.
La seguridad y la prosperidad de Israel son la misión de mi vida. Estoy determinado a cumplir con esta misión
Durante la campaña electoral también ha tratado de mostrar una cara más amable que Netanyahu: la del padre de familia que, además, perdió a uno de sus cinco hijos en Gaza, donde estaba desplegado en diciembre de 2023. También dos de sus sobrinos murieron en combate en la brutal guerra israelí contra la Franja (en la que han fallecido casi 500 uniformados israelíes y más de 74.000 palestinos desde 2023).
“La seguridad y la prosperidad de Israel son la misión de mi vida. Estoy determinado a cumplir con esta misión”, afirma Eisenkot en la página web de su campaña. La biografía oficial del candidato destaca sus más de 40 años de servicio en las FDI, desde 1978 como soldado hasta llegar a ser jefe del Estado Mayor en 2015. El militarismo marca su programa electoral, así como ha marcado su vida profesional y personal.
Oposición a los dos Estados
No se pueden esperar de Eisenkot políticas diferentes a las de Netanyahu, al menos en los ámbitos de defensa y seguridad y respecto a los palestinos. Se opone a un Estado palestino independiente, pero tampoco quiere seguir los pasos del actual Gobierno hacia la anexión de iure de los territorios ocupados. Recientemente, dijo que sería “un desastre para el Estado de Israel” anexionar Cisjordania, con más de 3 millones de palestinos, y Gaza, con otros dos millones. “No los quiero”, afirmó.
En un acto electoral junto a la Franja de Gaza, a mediados de octubre, prometió que acabará con Hamás en un plazo de 18 meses desde su toma de posesión, ya sea con la aplicación del plan de Donald Trump para desarmar al grupo islamista o con una operación militar. Eisenkot pone a las FDI en el centro de su programa electoral.
Una de las promesas principales del candidato es el establecimiento de una comisión de investigación oficial sobre el gran ataque de Hamás del 7 de octubre contra el sur de Israel, en el que fueron asesinadas más de 1.200 personas y otras 251 fueron secuestradas. Es probablemente la mayor diferencia con Netanyahu, quien se ha resistido desde el primer momento a una comisión que investigue en qué fallaron el Gobierno y todas las agencias de seguridad del Estado para que pudiera producirse la irrupción de los milicianos palestinos desde la vigilada Franja y la masacre de cientos de ciudadanos israelíes en las localidades próximas. Según fuentes cercanas a Eisenkot, citadas por el medio estadounidense Axios, el principal objetivo del candidato es sustituir al hombre que considera responsable de no haber evitado el ataque del 7 de octubre.
El hecho de que sus hijos participaran en la posterior guerra contra Gaza, mientras que los hijos de Netanyahu no lo hicieron, le acerca a la mayoría de los votantes, que han sido llamados a filas ellos mismos o sus familiares y amigos en al menos una ocasión desde 2023 —no solo en el frente gazatí, sino en Líbano y en Siria y en las campañas de bombardeos contra Irán y Yemen—.
Otro punto destacado de su programa, que le diferencia de Netanyahu, es aprobar una ley para que todos los ciudadanos tengan que servir en las FDI o en otros cuerpos del Estado, incluidos los judíos ultraortodoxos, cuya exención del servicio militar obligatorio ha sido una de las cuestiones más polémicas de la legislatura que termina y le ha causado más de un quebradero de cabeza a Bibi —quien ha gobernado con el apoyo de dos partidos ultraortodoxos—. Poner fin a los privilegios de los que ha gozado tradicionalmente la comunidad haredí y compartir el “esfuerzo bélico” es algo que apoyan muchos ciudadanos, según las encuestas, así como los partidos de la oposición que Eisenkot busca agrupar en una coalición que marque el “camino recto” para Israel, según reza su lema de campaña.
Cercano y poco carismático
Hay algunos aspectos personales de Eisenkot que le diferencian de Netanyahu y que han atraído a una parte del electorado que rechaza el desempeño de Bibi y las actitudes del primer ministro y su esposa. Sin ir más lejos, está acusado de fraude y abuso de confianza por aceptar casi 300.000 dólares en regalos, incluidos champán y puros.
Frente a eso, Eisenkot se presenta como un candidato honesto y cercano. “Se le percibe como una persona común, lo cual representa un cambio significativo y positivo a los ojos de muchos que ven a Netanyahu como alguien arrogante y distante del público”, dice Shpaizman, profesora titular del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad israelí de Bar-Ilan. Agrega que la personalidad de Eisenkot está jugando a su favor en la campaña electoral. Sin embargo, señala que no ha adoptado una postura clara respecto a muchos asuntos, por lo que es difícil saber qué hará si llega al gobierno.
El exgeneral procede de una familia humilde, que emigró a Israel desde Marruecos, por tanto, es un judío mizrají (oriental), mientras que la alta política israelí ha estado dominada a lo largo de las décadas por los judíos de origen europeo. Nació en Tiberias, en el norte de Israel, y vivió en Eilat, en el extremo sur, por lo que conoce las circunstancias de la periferia del país, cuya población dice estar marginada y olvidada, por estar lejos de los centros urbanos de Tel Aviv y Jerusalén. Uno de los puntos de su programa electoral es precisamente el desarrollo de la periferia. Pese a todo, Eisenkot está familiarizado con las dinámicas del poder porque ha estado al frente de una de las instituciones más importantes de Israel y también conoce muy bien a su rival, Netanyahu, que fue primer ministro cuando él lideraba el Ejército.