“Hezbolá no está aquí”: así vivieron los vecinos de Beirut la matanza de Israel en un ataque de 10 minutos
Israel tardó solo 10 minutos en llevar a cabo una de las peores matanzas en Líbano desde el fin de la guerra civil del país en 1990.
Omar Rakha oyó los aviones de combate, pero no sintió las explosiones. Solo cuando se despertó boca abajo en la calle, sangrando, comprendió lo que había pasado: dos bombas israelíes habían destruido el edificio contiguo al suyo, en el barrio de Barbour, en el centro de Beirut. Entonces corrió entre los escombros en llamas para buscar a su hermana, gritando.
Shaden Fakih, un entrenador de calistenia de 24 años, también corrió hacia el lugar de la explosión. Su amigo Mahmoud estaba dentro del edificio bombardeado. No pudo entrar; el bloque de varios pisos se había convertido en un montón de escombros en llamas. Fakih comenzó a sacar a los vecinos de los edificios situados frente al lugar de la explosión, y tuvo que llevar en brazos a una anciana que no podía caminar. No había rastro de Mahmoud y el barrio —que antes se consideraba a salvo de las bombas israelíes— ahora parecía una zona de guerra.
Hospitales desbordados
El doctor Ghassan Abu-Sittah estaba en la sala de urgencias cuando empezaron a llegar los heridos. Entre ellos, niños rescatados de entre los escombros. Muchos llegaron solos, sin padres, y se desconocía su identidad. “El más pequeño tenía 11 meses. Tuve que operarlo solo para aliviarle un poco la presión en la cabeza”, explica Abu-Sittah, que trabaja como cirujano en la Facultad de Medicina de la Universidad Americana de Beirut (AUBMC).
La avalancha de heridos se produjo después de que Israel bombardease más de 100 objetivos en todo Líbano durante esos 10 minutos del miércoles. Según las autoridades, en la ofensiva murieron más de 300 personas y más de 1.100 resultaron heridas. El número de víctimas mortales, que se esperaba que aumentara a medida que se encontraran más cadáveres, fue superior al de la explosión del puerto de Beirut de 2020, que fue una de las mayores explosiones no nucleares de la historia de la humanidad.
Bombas de 450 kilos
El ejército israelí afirmó que había atacado “centros de mando y control” de Hezbolá en la campaña de bombardeos, a la que denominó “Operación Oscuridad Eterna”. Sin embargo, los vecinos y las autoridades libanesas sostienen que los ataques, en los que se utilizaron bombas de 450 kilos en zonas residenciales densamente pobladas de Beirut, causaron principalmente víctimas civiles. En un comunicado, el primer ministro de Líbano, Nawaf Salam, acusó a Israel de atacar “barrios residenciales densamente poblados” y de matar a personas civiles desarmadas, lo que supone una violación del derecho internacional.
Según Abu-Sittah, la mayoría de las personas resultaron heridas en un periodo de tiempo muy breve, lo cual fue “intencionado para saturar el sistema sanitario”, y comparó las secuelas con los incidentes con víctimas masivas que presenció mientras trabajaba en Gaza.
Según el doctor Firass Abiad, cirujano y exministro de Sanidad de Líbano, el hospital recibió a unos 70 heridos de golpe, muchos de ellos en estado crítico. Tuvieron que atender a heridos con lesiones por aplastamiento, muchas personas mayores, una mujer a la que tuvieron que amputarle ambas piernas. Abiad hace el balance de esa jornada con un cansancio que se percibe en la voz: “Hasta hace un rato, he atendido a un anciano de 90 años. Ha fallecido a causa de sus heridas… No hemos podido hacer nada (para salvarlo)”, señala Abiad: “Se trata de civiles a quienes, sin previo aviso, han visto como su edificio de viviendas era arrasado. Así que pueden imaginarse la gravedad de las lesiones que estamos atendiendo”.
“Sólo restos humanos”
Los equipos de primera intervención en Barbour trabajaron para encontrar a personas atrapadas bajo los escombros. Los bomberos rociaron con agua los restos humeantes del edificio, mientras carretillas elevadoras levantaban coches destrozados para despejar la carretera para las ambulancias. Un miembro del personal de emergencias presente en el lugar explicó que aún no habían encontrado supervivientes, sólo restos humanos.
Un hombre llamaba por FaceTime a su hijo para mostrarle un coche destrozado. “¿Dijiste que era un Volkswagen?”, preguntó, mirando con impotencia a la multitud que lo rodeaba mientras inspeccionaba el coche. La insignia se había desprendido del parachoques y el metal retorcido hacía que el coche fuera irreconocible.
Rakha observaba cómo trabajaban las autoridades de la protección civil. “No pensé que algo así pudiera pasar aquí. No ocurrió nada parecido en la última guerra [y] por eso todos los refugiados vinieron aquí para estar más seguros”, decía Rakha, propietario de un supermercado de 38 años, con la cabeza vendada y manchada de sangre.
Un barrio variado
Barbour, al igual que muchas de las zonas de Beirut que Israel bombardeó el miércoles, es un barrio variado donde Hezbolá cuenta con escaso apoyo. Como más de 1,1 millones de personas se han visto desplazadas por los bombardeos israelíes durante el último mes, las escuelas de Barbour abrieron sus puertas para acoger a las familias que huían.
Hasta ahora, el barrio se consideraba fuera del alcance de la ofensiva israelí en Líbano. Sin embargo, el miércoles el ejército israelí sugirió que esas zonas se habían convertido ahora en objetivos, alegando que habían sido infiltradas por combatientes de Hezbolá. Ese mismo día, el portavoz en lengua árabe de Israel, Avichay Adraee, dijo: “Recientemente, las Fuerzas de Defensa de Israel han observado que el grupo terrorista Hezbolá está abandonando los bastiones chiítas de los suburbios y se reposiciona hacia el norte de Beirut y las zonas mixtas de la ciudad”. Prometió que Israel “seguiría persiguiendo” a los combatientes de Hezbolá dondequiera que se encontraran.
Más de 1.800 muertos
Las declaraciones del ejército israelí y los bombardeos han acabado con la esperanza de que el alto el fuego con Irán pueda también detener la guerra en Líbano. La guerra, que comenzó después de que Hezbolá lanzara cohetes contra Israel el 2 de marzo, lo que provocó una campaña de bombardeos israelí y la invasión de Líbano, ha dejado más de 1.800 muertos y 6.000 heridos en Líbano.
Los residentes de Barbour han rechazado la explicación de Israel sobre sus ataques y afirman que los bombardeos están empujando incluso a los críticos a tener simpatía hacia Hezbolá. Según Fakih, la situación es “absurda”: “Hezbolá no está aquí, a los israelíes simplemente les gusta bombardear a la población, no se trata de Hezbolá”.
“Dejad de bombardearnos. Si queréis acabar con Hezbolá, adelante, pero no matéis a civiles, porque estáis generando ira en nosotros contra Israel y tendremos que actuar como Hezbolá solo para defender nuestro país. Yo no quiero tener que hacer algo así, solo quiero vivir en paz”, decía dirigiéndose a Israel.
Al caer la noche, los vecinos empezaban a hacer balance de un día vertiginoso y cruento. En los grupos de WhatsApp circulaban fotos de bebés cubiertos de polvo sacados de bajo los escombros, mientras la gente buscaba a sus familiares.
En el grupo también se compartía una autofoto de una pareja de ancianos sonrientes, Mohammed y Khatoun Karshat, preguntando desesperadamente si alguien los había visto después de que desaparecieran en uno de los ataques. Sus cuerpos fueron hallados bajo los escombros a última hora de la noche. Tras encontrar los cuerpos de la pareja, los vecinos siguieron compartiendo su foto, ahora como homenaje.
Fakih se quedó junto al lugar del impacto en Barbour mientras los equipos de rescate trabajaban. Habían pasado horas y no había tenido noticias de su amigo Mahmoud; sus llamadas saltaban al buzón de voz. “Ha sido el peor día desde que empezó la guerra”, decía Fakih: “Y lo que más me entristece es que mi bonito Líbano, nuestro hermoso Líbano, pronto quedará reducido a escombros”.
Traducción de Emma Reverter