Un Irán envalentonado busca mantener el control del estrecho de Ormuz frente a los ataques y las amenazas de Trump
Después de que millones de personas se echaran a las calles de Teherán en los pasados días para el funeral de Estado del líder supremo iraní, Ali Jamenei, asesinado en los primeros bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel al comienzo de la guerra ilegal del 28 de febrero, un régimen envalentonado ha dejado claro que no va a renunciar fácilmente al control del estrecho de Ormuz, clave en las negociaciones y el memorando de entendimiento sellado con Washington hace tres semanas.
Irán atacó supuestamente varios barcos que navegaban en aguas del estratégico estrecho, cuando aún no habían concluido los actos fúnebres por Jamenei, cuyo féretro fue llevado de Teherán a la ciudad sagrada de Qom el martes, antes de dirigirse a Irak –donde ha sido despedido este miércoles por la comunidad chií del país vecino–. Qatar y Arabia Saudí responsabilizaron a Irán de los ataques contra sus embarcaciones, un tanque de gas natural catarí y otro de petróleo.
La respuesta de EEUU no se hizo esperar y, en la noche del martes, anunció que había lanzado “una serie de potentes ataques contra Irán con el fin de imponerle graves consecuencias por haber atacado buques mercantes tripulados por civiles inocentes en una vía navegable internacional”.
Irán confirmó posteriormente que al menos nueve militares fallecieron en los ataques estadounidenses contra el sur del país, en las ciudades de Bushehr, Bandar Mahshahr y Bandar Abás, según EFE. Un funcionario estadounidense reveló a Reuters que los ataques tuvieron como objetivo los sistemas de defensa aérea iraníes, los sistemas de vigilancia costera, los misiles tierra-aire, los misiles de crucero antibuque y las plataformas de lanzamiento de drones.
Una vez más, el conflicto se disputa en torno al estrecho de Ormuz, con Teherán dispuesto a enfrentarse a la ira de Donald Trump para mantener el control operativo de este destacado paso marítimo, por el que transita el 20% del crudo a nivel mundial. Aunque el Gobierno iraní no confirmó haber atacado los buques catarí y saudí, el portavoz del Ministerio de Exteriores advirtió el martes de que las embarcaciones comerciales que utilicen “rutas no coordinadas” con Irán corren riesgos.
Desde abril, la Guardia Revolucionaria iraní pidió a los barcos que crucen el estrecho a través de una ruta que consideró “segura”, navegando entre la isla de Ormuz y la de Larak cuando entren al golfo Pérsico y al sur de la isla de Larak cuando salgan. Esta ruta hace que los barcos estén más próximos a las costas iraníes y puedan ser monitoreados e, incluso, atacados; además deben pedir autorización a la Guardia Revolucionaria para transitar por Ormuz. Algunos lo hacen apagando sus radares y navegando por aguas territoriales de Omán, el país que se encuentra al otro lado del estrecho, pero se arriesgan a ser atacados por los guardianes de la Revolución.
Ormuz, en el centro del conflicto
Según Ellie Geranmayeh, vicedirectora del programa de Oriente Medio del think tank Consejo Europeo sobre las Relaciones Exteriores (ECFR), “Irán no quiere ceder su influencia sobre el estrecho —su arma de disrupción masiva— antes de que se alcance un acuerdo más amplio sobre la ayuda económica estadounidense. Por ello, ha rechazado expresamente la reciente ruta sur, respaldada por EEUU, a través de aguas omaníes, que evitaba las aguas controladas por Irán”.
La experta agrega en unos comentarios por escrito que para Trump, los ataques del martes por la noche contra Irán “no fueron solo una represalia, sino también un intento de disuadir futuros ataques iraníes en el estrecho” y considera que “la reapertura del estrecho está en el centro del memorando de entendimiento”. El presidente estadounidense ha puesto en duda este miércoles ese acuerdo de principios alcanzado el 18 de junio.
Desde Ankara, donde se celebra la cumbre de la OTAN, ha afirmado que el memorando de entendimiento con Teherán “se ha acabado”. “No quiero negociar con ellos, porque son basura. Son gente enferma, dirigida por gente enferma, mala, violenta”, ha dicho a los periodistas. Sin embargo, Trump ha generado confusión al afirmar que las negociaciones para la implementación del memorando podrían continuar. Las conversaciones indirectas a través de los mediadores cataríes y paquistaníes se pausaron la semana pasada por los funerales de Jamenei y estaba previsto que se reanudaran una vez el difunto líder sea enterrado este jueves. Los dos países se dieron 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo desde la firma del memorando.
Trump ha explicado el miércoles que había concedido un respiro a Irán para los funerales de Jamenei: “Les dijimos que hicieran el funeral y, en lugar de eso, empiezan a lanzar cohetes contra buques. Así que les dimos duro anoche, muy duro”. También ha adelantado que por la noche volvería a asestar “un duro golpe” a Irán y el Ejército de EEUU ha anunciado poco antes de la medianoche en Irán (22.00 horas en España) que estaba lanzando nuevos ataques para “degradar aún más la capacidad [de Irán] de amenazar la libertad de navegación por el estrecho de Ormuz”.
El republicano ha llegado a amenazar el miércoles con reimponer el bloqueo naval militar en el estrecho de Ormuz y con destruir puentes y plantas desalinizadoras, y ha vuelto a decir que las fuerzas estadounidenses “podrían tomar” la isla de Jarg, donde se sitúa la principal terminal petrolera de Irán y que fue bombardeada a mediados de marzo, en el momento álgido de la ofensiva estadounidense-israelí.
Además de las amenazas de Trump desde Turquía, su Administración revocó el martes la licencia general del 21 de junio pasado que autorizaba la venta de petróleo iraní, un gesto de buena voluntad hacia Teherán tras la firma del memorando de entendimiento pocos días antes. Tras esa decisión y los últimos bombardeos, el Ministerio de Exteriores de Irán acusó a EEUU de cometer una “flagrante violación” del documento –incluidos los continuos bombardeos de Israel contra Líbano, donde al menos cuatro personas murieron esta semana por el ataque de un dron israelí en el sur del país–. “La responsabilidad de las peligrosas consecuencias de esta escalada recae en el renegado régimen estadounidense”, advirtió en un comunicado.
Ataques en el golfo Pérsico
Irán respondió a los bombardeos de EEUU con decenas de ataques contra bases estadounidenses en países del golfo Pérsico durante la noche del martes al miércoles. Según medios iraníes, la represalia se dirigió contra la base de la Quinta Flota estadounidense en Bahréin y la base aérea Ali Al Salem en Kuwait. El Gobierno de Kuwait condenó la “repetición de las agresiones criminales de Irán”, ya que el pequeño emirato ha sido blanco de ataques desde el comienzo de la guerra contra Irán, que ha respondido contra sus vecinos y aliados de EEUU.
Sina Toossi, analista sénior del Centro para la Política Internacional (organización que aboga por una política exterior estadounidense más justa y pacífica), cree que Irán puede ejercer presión sobre EEUU mediante sus “capacidades militares” e “infligir un coste militar real” al Ejército estadounidense en Oriente Medio, aunque esta influencia es limitada, tal y como detalla en su cuenta de X. El experto considera que “la principal herramienta de presión de Irán” es “el control de los puntos estratégicos de la región para el suministro de energía, sobre todo el estrecho de Ormuz”. “Teherán está decidido a no renunciar a esta influencia, sino a maximizarla mediante un mayor control operativo sobre el estrecho”, agrega Toossi.
El experto concluye que “Teherán parece apostar principalmente por Ormuz. Se trata de una herramienta de presión tangible y ejecutable que vincula la prosperidad de Irán y el precio de coaccionar al país directamente con la prosperidad y la estabilidad del golfo Pérsico y la economía global”.
Este miércoles, Irán ha amenazado con cerrar de nuevo el estrecho de Ormuz, una forma de presión a la que recurrió durante las semanas que duró la ofensiva estadounidense-israelí y posteriormente en varias ocasiones. Según ha declarado una fuente de seguridad a Press TV, Irán está “listo para luchar por el control de Ormuz” y que “la nueva estrategia de Irán es: tras cualquier ataque, el estrecho quedará totalmente cerrado”. “Irán también atacará objetivos enemigos en un número al menos el doble de los objetivos alcanzados”, ha agregado la fuente al medio oficial en lengua inglesa.
En declaraciones a la prensa en Ankara al final de la segunda jornada de la cumbre de la OTAN, Trump ha descartado la vuelta a una guerra abierta con Irán y ha asegurado que “todo lo que suceda terminará muy rápidamente... y solo hará que sea más seguro, incluso para el petróleo”. Pero las intenciones del mandatario no son claras y, como siempre, todo dependerá de sus cambios de humor y postura. Mientras el Comando Central del Ejército de Estados Unidos (Centcom) ha afirmado que más de 20 buques de guerra estadounidenses están “patrullando las aguas” de Oriente Medio.