Turingia elige a un líder izquierdista y repone el cordón sanitario a la extrema derecha en Alemania tras la crisis de febrero

El land alemán de Turingia ha elegido este miércoles como nuevo jefe de Gobierno al izquierdista Bodo Ramelow, un mes después del terremoto provocado por la designación para ese puesto de un liberal con los votos de la ultraderecha y la formación conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU).

Ramelow ha sido elegido por mayoría simple en la tercera ronda de votaciones y gobernará en minoría al frente de un tripartito con socialdemócratas y verdes que ya lideró en la anterior legislatura.

El líder de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Björn Höcke, había presentado su candidatura al cargo, que retiró para la tercera vuelta tras no haber obtenido ningún apoyo externo en las anteriores.

La votación de este miércoles sigue a la tormenta política desatada el pasado febrero por la elección del liberal Thomas Kemmerich, con el apoyo de AfD y de CDU de la canciller alemana, Angela Merkel. Con ello se rompió de facto el cordón sanitario que descarta toda cooperación, directa o indirecta, con AfD.

La propia canciller calificó entonces de “imperdonable” lo ocurrido y llamó a revertir la situación. A ese pronunciamiento siguió el anuncio de retirada de su sucesora al frente de CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, y también su renuncia a optar a la cancillería en las generales previstas para 2021. Con ello se ha reabierto la lucha por la sucesión de Merkel, apenas un año después de que AKK –como se denomina a Kramp-Karrenbauer– fuera elegida jefa de la CDU.

Ni con La Izquierda ni con la AfD

Thomas Kemmerich renunció asimismo poco después a ser el jefe del Gobierno regional, mientras que el líder de CDU en Turingia, Mike Mohring, dimitió de su cargo. Para tratar de desbloquear la situación, la delegación regional de la CDU se abrió a “tolerar” la elección de Ramelow. Pero desde la central del partido se ha recordado la resolución aprobada a escala federal de no cooperar ni con La Izquierda ni con AfD.

El rechazo a toda cooperación con AfD se mantiene por el conjunto del espectro parlamentario, tanto a nivel federal como regional. La Izquierda, en cambio, sí forma parte de coaliciones de gobierno en varios Länder, entre ellos el de la ciudad-estado de Berlín.

La central de la CDU rechaza cooperar con la formación izquierdista no solo por diferencias ideológicas, sino también por sus raíces postcomunistas. Una parte del electorado, no solo el conservador, sigue viendo a La Izquierda como un partido heredero del régimen germano-oriental. Aunque Ramelow representa al ala más moderada del partido y es el político más popular del Land, por el buen balance del tripartito que lo gobernó los últimos cuatro años.

La Izquierda fue el partido más votado en las regionales del pasado septiembre, mientras que la AfD quedó en segunda posición, seguida de la CDU, socialdemócratas, verdes y finalmente liberales.

La elección y posterior retirada de Kemmerich dejó a Turingia en una situación de bloqueo, que parecía iba a precipitar nuevos comicios. Los sondeos apuntaban, en ese caso, a un fuerte ascenso de La Izquierda y un voto de castigo a la CDU y los liberales, que quedarían fuera de la cámara.

La tormenta política se mantiene

Con la votación de este miércoles se ha desbloqueado la situación a escala regional. Sin embargo, las consecuencias nacionales de la tormenta persisten, especialmente para la CDU. Para finales de abril se ha convocado un congreso para elegir a su nueva presidencia.

Tres son los aspirantes: Friedrich Merz y Norbert Röttgen, ambos enemigos internos de Merkel, o el primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, afín a la línea de la canciller. El ganador deberá someterse posteriormente a su designación como candidato a la Cancillería, para lo que precisará del consenso de su formación hermana, la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU).

El revuelo por lo ocurrido en Turingia ha tenido efectos también en los sondeos a escala nacional. La CDU/CSU se mantiene como primera fuerza, con los Verdes en segunda posición y seguidos de socialdemócratas, AfD, La Izquierda y liberales. En caso de elecciones anticipadas, un hipotético bloque entre ecologistas, socialdemócratas e izquierdistas tendría la mayoría. La AfD ha roto su tendencia alcista y se sitúa ahora en el 10 %, dos puntos y medio por debajo de sus resultados nacionales de 2017.