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El presidente del Supremo de EEUU permite, por el momento, que Trump siga con las obras del salón de baile

Juan Gabriel García

21 de agosto de 2026 21:09 h

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El presidente del Tribunal Supremo de Estados Unidos, John Roberts, ha autorizado que Donald Trump siga con las obras del Salón de Baile en la Casa Blanca, después de que numerosos tribunales inferiores ordenaran paralizar el proyecto. En un escueto escrito, Roberts ha justificado su decisión como una manera de dar más tiempo al tribunal para que pueda sopesar la petición de emergencia que el presidente estadounidense llevó a su mesa.

La decisión provisional del Supremo llega justo cuando este viernes expiraba el plazo que el tribunal de apelaciones había dado a la administración para que detuviera las obras. El juez había concluido a principios de este mes que la anexión de los 8.000 metros cuadrados que va a ocupar el Salón de Baile requiere la aprobación del Congreso para poder continuar con el proyecto. Se estima que el faraónico edificio cueste unos 400 millones de dólares.

Recientemente, Trump también reveló sus planes de construir un gran “búnker” militar debajo del salón de baile, el cual prevé que esté listo para 2028, el año de las próximas elecciones presidenciales. El magnate no ha tardado mucho en reaccionar a la decisión, la cual ha celebrado en Truth Social: “Estamos agradecidos por la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos. El complejo militar/salón de baile que se está construyendo en los terrenos sagrados de la Casa Blanca, tan vital para la Seguridad Nacional, ¡será el más grande que exista!”.

La idea de construir un búnker militar del salón de baile es recientemente nueva y parece alinearse con la nueva estrategia que ha adoptado la Casa Blanca para defender el capricho del republicano. En un documento presentado ante la Corte Suprema el 14 de agosto, los abogados del Departamento de Justicia se hicieron eco del argumento de Trump de que el proyecto es una necesidad de seguridad, citando los intentos de asesinato contra el presidente y otras amenazas recientes.

“Este caso involucra una orden judicial extraordinaria e ilegal que detendrá la construcción en curso del complejo militar integrado, incluido un espacio de salón de baile totalmente seguro, en el Ala Este de la Casa Blanca, que es de vital importancia para la seguridad nacional”, escribieron los abogados. Antes de la idea del complejo militar, Trump ya decía que era necesario el salón de baile para asegurarse de tener un espacio blindado donde celebrar actos.

El pasado octubre, unilateralmente, Trump demolió buena parte de la sección oriental del ala este de la Casa Blanca. En esta área, donde hasta entonces eran las oficinas de la primera dama y un cine, es donde el magnate quiere erigir su salón de baile, el cual se proyecta como un amplio espacio de estilo versallesco, con arañas doradas colgadas del techo.

Desde el inicio, la destrucción del ala Este ha despertado críticas por parte de la oposición y el propio Fondo Nacional para la Preservación Histórica, ya que la residencia presidencial también es considerada como patrimonio histórico de todos los estadounidenses.