La portada de mañana
Acceder
Sánchez acepta un mando único en Ceuta y acelera las "medidas de choque"
El primer ministro de Canadá se planta y marca a Trump los límites de su chantaje
OPINIÓN | 'El regreso de la violencia visible', por Azahara Palomeque

El primer ministro de Canadá se planta y marca a Trump los límites de su chantaje: “Si te atacan, estás en guerra”

Juan Gabriel García

Nueva York —
24 de agosto de 2026 22:17 h

0

Después de Irán, Canadá podría ser el siguiente en mostrarle a Donald Trump dónde se encuentran los límites de su poder. La guerra comercial de Washington con Ottawa se ha recrudecido este fin de semana después de que el primer ministro canadiense, Mark Carney, abandonara las negociaciones ante las exigencias de última hora estadounidenses. “No estábamos dispuestos a comprometer la soberanía de Canadá”, dijo Carney en un discurso a la nación el sábado.

El primer ministro denunció que se había levantado de la mesa de negociación porque la parte estadounidense había introducido nuevas condiciones que eran “injustas, antieconómicas y ponían en duda la fiabilidad de cualquier acuerdo”. “Cuando te atacan, estás en guerra”, aseguró Carney en un discurso sentido en el que decidía marcar un límite muy claro al presidente estadounidense en su estrategia de convertir en vasallos a sus antiguos aliados.

“La pasada primavera señalé que Estados Unidos intenta debilitarnos para poder dominarnos. Y les prometí que eso nunca, jamás, ocurriría. Estamos cumpliendo ese compromiso. Canadá se está haciendo más fuerte y depende menos de Estados Unidos. Ya ofrecemos más de lo que ellos pueden quitarnos. Y esto es solo el principio” afirmo desafiante el canadiense. Somos nosotros quienes trazamos nuestro camino. Somos nosotros quienes forjamos nuestro propio destino. En Canadá, somos dueños de nuestra casa, de un océano a otro“, añadió en una clara alusión a la Revolución Tranquila de Quebec de la segunda mitad del siglo XX.

En su tónica habitual, la respuesta de Trump fue imponer nuevos aranceles del 50% a Canadá, que se suman al 10% que ya había aplicado el mes pasado a Ottawa bajo la reedición de los antiguos “aranceles universales”. Ante el desafío de Carney, que prometió aranceles de represalia para el 8 de septiembre, el republicano ha anunciado este lunes otra tanda de impuestos del 50% a las importaciones canadienses, la cual entrará en vigor a partir del 1 de enero del 2027 si no se llega a un acuerdo. El lejano horizonte tiene más forma de farol que de amenaza real.

Estados Unidos intenta debilitarnos para poder dominarnos. Y les prometí que eso nunca, jamás, ocurriría. Estamos cumpliendo ese compromiso. Canadá se está haciendo más fuerte y depende menos de Estados Unidos. Ya ofrecemos más de lo que ellos pueden quitarnos. Y esto es solo el principio

Los gravámenes del 50% que ya están en vigor tendrán un impacto por un valor de 20.000 millones de dólares sobre los bienes de uno de los principales socios comerciales de EEUU. La gran mayoría de bienes que exporta Ottawa van al mercado estadounidense (el 72% el año pasado), lo que significa que la vulnerabilidad es mutua: para Canadá porque se trata de su principal comprador, y para Estados Unidos porque sus ciudadanos van a ser los principales perjudicados.

Una de las principales razones por las que actualmente la popularidad de Trump está por los suelos es el encarecimiento del coste de vida. El presidente estadounidense prometió que cuando regresara al Despacho Oval los precios bajarían, pero el carro de la compra no ha hecho más que subir para las familias. Ya sea por la guerra en Irán, con el bloqueo de Ormuz disparando el precio del petróleo, o por la guerra comercial que repercute en los estantes del supermercado.

Canadá es consciente de ello y por eso ha decidido adentrarse en un pulso con Trump que no se suele ver entre otros países de Occidente. Se trata de ver quién es capaz de resistir y soportar más tiempo el daño. Carney ha decidido entrar en el juego justo en un momento en que parece que Washington ya se está topando de bruces con la realidad.

El viernes, tras insistir durante más de un año en que los aranceles no afectaban a los precios del consumidor, el mandatario estadounidense eliminó los gravámenes para las importaciones de carne de vaca. Trump anunció la medida como una acción para paliar el desangre de los bolsillos de los estadounidenses.

Una acción que se produce pocos meses después del revés del Tribunal Supremo contra uno de los pilares de la política económica del magnate, los aranceles universales. La Administración Trump tuvo que buscar otro mecanismo para restaurarlos recientemente bajo la forma de impuestos contra aquellos países que no hagan lo suficiente para combatir el trabajo forzado. Otra medida que ya ha vuelto a ser llevada ante los tribunales.

Este lunes, Carney recordaba a Washington que “existe la posibilidad de un acuerdo mutuamente beneficioso con EEUU”. Pero para que ello ocurra, la Casa Blanca debe abandonar el estilo chantajista: “Canadá volverá a la mesa de negociaciones cuando Estados Unidos vuelva a la mesa de negociación con la actitud adecuada respecto a nuestra industria”.

La defensa de la industria del país va más allá de una simple cuestión comercial. El sábado Carney enmarcó los ataques económicos que Trump está ejerciendo contra el país como parte de una estrategia en su empeño por convertir Canadá en el estado 51 de EEUU. “Las exigencias estadounidenses no son coherentes con la relación entre dos Estados independientes, sino que perseguían uno de los objetivos declarados por Donald Trump: convertir a Canadá en el 51º estado”, expuso el mandatario canadiense.

Desde el principio hemos reconocido que Estados Unidos ha cambiado. No estábamos dispuestos a comprometer nuestra soberanía, la protección de la lengua francesa ni nuestra cultura. A nuestros colegas estadounidenses, queremos dejarlo claro: para mi Gobierno y para Canadá, estos asuntos nunca estuvieron sobre la mesa, a pesar de que Estados Unidos intentó hacerlo hasta el último minuto

Según denunció Carney, a última hora la parte negociadora estadounidense había introducido nuevas condiciones que interferían directamente con la capacidad de Ottawa para negociar con terceros países. Washington buscaba restringir el derecho de Canadá a firmar acuerdos comerciales con otros países, un elemento clave de la estrategia de Carney para reducir la dependencia de su vecino del sur, cada vez menos fiable.

“Desde el principio hemos reconocido que Estados Unidos ha cambiado”, sentenció Carney, que también señaló cómo, incluso, Washington había puesto otras condiciones vinculantes al uso del francés. “No estábamos dispuestos a comprometer nuestra soberanía, la protección de la lengua francesa ni nuestra cultura. A nuestros colegas estadounidenses, queremos dejarlo claro: para mi Gobierno y para Canadá, estos asuntos nunca estuvieron sobre la mesa, a pesar de que Estados Unidos intentó hacerlo hasta el último minuto”, señaló.

Además, EEUU también habría intentado excluir de las reducciones arancelarias los camiones pesados fabricados en Ontario, como los Ford F-350 y F-450, y el GM Silverado. Según Carney, a la larga, esto habría hecho que para los fabricantes de automóviles resultara menos rentable seguir produciendo estos vehículos en Canadá.

Aunque oficialmente la Casa Blanca no ha confirmado ninguna de las afirmaciones de Carney, y tampoco se ha pronunciado sobre la insinuación de que la agresión comercial forme parte de un intento para debilitar el país y anexionárselo, la primera reacción de Trump al desplante fue bastante elocuente: “¡Quiere los beneficios de ser un Estado, ¡sin serlo!”.

Carney parece dispuesto a mantener el pulso y ver dónde están los límites de la guerra comercial de Trump. Un movimiento que siguen de cerca otros países que también han firmado acuerdos bilaterales con EEUU, como la Unión Europea.