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Una noche de pedrisco arrasa 4.000 hectáreas de cultivos en Cinco Villas: “Es como si hubiera pasado un tornado”

María Bosque Senero

24 de agosto de 2026 23:23 h

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“Había árboles arrancados de cuajo, se veían las raíces”. Así cuenta una vecina de Bardenas la situación de sus campos tras la tormenta de pedrisco que atravesó las Cinco Villas durante la madrugada del domingo 23 de agosto, que ha dejado una primera estimación de unas 4.000 hectáreas afectadas en la comarca zaragozana. “Es como si hubiera pasado un tornado con una violencia tremenda”, añaden los vecinos de las localidades afectadas. Ahora, los daños y los estertores de la tormenta son el tema de conversación en los bares y en las panaderías de estos pueblos en los que un importante número de familias viven del sector primario.

Una sola noche ha cambiado el balance de un verano especialmente difícil para el campo aragonés. La cifra de hectáreas afectadas, todavía provisional y pendiente de peritación, adquiere toda su dimensión cuando se compara con los datos que Agroseguro manejaba apenas unos días antes: más de 6.700 hectáreas de cultivos asegurados afectados por episodios tormentosos en el conjunto de Aragón durante la primera mitad de agosto.

Dicho de otra manera: en una sola noche, una comarca ha sufrido el equivalente al 60% de los daños acumulados en toda la comunidad autónoma durante las semanas anteriores del mes de agosto. La superficie que esta única tormenta ha podido dañar en Cinco Villas equivale a casi seis de cada diez hectáreas que Agroseguro había contabilizado como afectadas por episodios tormentosos en todo Aragón durante la primera mitad de agosto. De las 4.000 hectáreas afectadas, la organización agraria UAGA calcula que unas 2.000 han quedado directamente arrasadas y que el 100 % de los cultivos estivales se ha perdido en varias zonas de la comarca. Y la cifra podría aumentar.

Granizo caído en las Cinco Villas

No se trata, no obstante, de comparar dos cifras exactamente homogéneas. Los 6.700 hectáreas de Agroseguro corresponden a cultivos asegurados afectados por episodios tormentosos en Aragón, mientras que las 4.000 hectáreas de Cinco Villas son una primera estimación local de superficie dañada por la tormenta de este fin de semana. La comparación sirve para dimensionar la magnitud del episodio, pero el balance definitivo tendrá que llegar después de las peritaciones.

Biota, la localidad más afectada

El golpe más fuerte se lo ha llevado el entorno del municipio de Biota, donde las primeras estimaciones sitúan en unas 2.000 hectáreas la superficie prácticamente devastada, especialmente en las zonas de regadío. El alcalde de la localidad, Ezequiel Marco, explica que mientras en el núcleo urbano la tormenta dejó principalmente agua, en el monte la situación fue muy diferente. “Todo nuestro monte, sobre todo en la zona de regadío, ha quedado completamente arrasado”, señala. En esas tierras había brócoli, maíz y girasol, entre otros cultivos.

La descripción da una idea de la desigual distribución del episodio: no toda la comarca recibió el mismo golpe. La tormenta descargó con una intensidad extraordinaria sobre determinadas zonas, dejando parcelas prácticamente destruidas mientras otras quedaron mucho menos afectadas. A las 2.000 hectáreas estimadas en Biota se suman otras 2.000 en los montes de Sádaba, El Bayo, Pinsoro y Bardenas, los siguientes municipios más afectados después de Biota según las primeras valoraciones realizadas sobre el terreno.

Nave afectada en Castelserás

Las afecciones no solo se contabilizan en cultivos, también en instalaciones, sobre todo de riego, que han sufrido los impactos del granizo. Entre los afectados está Sergio Sánchez, agricultor de Sádaba, que además de sufrir los daños sobre sus cultivos pudo comprobar la violencia del episodio a través de una infraestructura muy concreta de su explotación. “Tenía unas sondas en los campos que captan las señales de agua, y ayer, después de la tormenta, dejé de recibir señales porque el pedrisco me los había roto todos”, relata.

El testimonio resulta especialmente significativo porque muestra que la intensidad del granizo no se limitó a producir daños superficiales en las plantas. El pedrisco llegó a destrozar dispositivos instalados en las parcelas. Los agricultores describen que los bloques de granizo que precipitó la tormenta llegaron a alcanzar un tamaño similar al de las pelotas de ping-pong.

El almendro, golpeado con la cosecha a las puertas

Entre los cultivos más afectados se encuentran los almendros. La primera estimación apunta a entre 200 y 300 hectáreas de almendra dañadas en distintos puntos de la comarca de Cinco Villas. Los árboles han sufrido una fuerte defoliación y, en las zonas más castigadas, han quedado prácticamente sin hojas. La propia almendra, también ha recibido directamente los impactos del granizo.

El momento en el que se ha vivido este episodio tormentoso agrava el problema, todavía más, ya que buena parte de las almendras se encuentran a escasas fechas de la recolección. La consecuencia inmediata puede ser una pérdida muy elevada de la cosecha de 2026. Sin embargo, la preocupación para los agricultores de este cultivo no se queda aquí porque el efecto de estos daños podría prolongarse más allá de esta campaña. “Una granizada de esta intensidad no solo provoca la caída de almendras, sino también daños físicos en el fruto y pérdidas de calidad”, apuntan los expertos.

Los afectados explican que ahora viene la parte silenciosa que más miedo les da: la evolución del árbol durante las próximas semanas, que será clave para saber si el daño se limita al fruto y al follaje o si también ha afectado a los brotes y a la madera. Si la estructura del árbol ha quedado dañada, la tormenta tendrá consecuencias sobre la capacidad productiva de estas plantaciones de cara a la próxima campaña y siguientes.

Maíz, girasol y hortícolas, entre los cultivos arrasados

En Biota, la localidad que se ha llevado la peor parte de esta brutal tormenta de granizo, el maíz, el girasol y el brócoli se encuentran entre las producciones directamente afectadas. Algunos cultivos se encontraban en fases avanzadas de desarrollo, lo que eleva el impacto económico negativo para los agricultores propietarios de los campos que en algunos casos, tal y como han confesado los afectados, se puede decir que han quedado “arrasados”.

Campos de maíz afectados en la zona de Biota

En el maíz, el grado de pérdida dependerá de si el granizo ha afectado fundamentalmente a las hojas o también ha roto tallos y provocado daños en las mazorcas. En el girasol, el impacto puede alcanzar tanto al tallo como al capítulo y a las semillas. En el caso de las hortícolas, como el brócoli, el margen de recuperación es mucho menor cuando el producto comercial ha recibido directamente el impacto del pedrisco.

Por eso, las 4.000 hectáreas afectadas no equivalen automáticamente a 4.000 hectáreas de cosecha perdida. La superficie es la primera dimensión del problema; la segunda, todavía por determinar, será el porcentaje de daño real de cada parcela.

El golpe llega después de un agosto ya de por sí excepcional

El último balance específico publicado por Agroseguro el 13 de agosto señalaba que los episodios tormentosos habían provocado daños sobre más de 6.700 hectáreas de cultivos asegurados en Aragón. Huesca acumulaba casi 3.940 hectáreas declaradas con siniestro; Teruel superaba las 1.500 y Zaragoza contabilizaba casi 1.270.

En Huesca, los cultivos herbáceos, fundamentalmente maíz y soja, eran los más perjudicados, con casi 3.450 hectáreas siniestradas. En Teruel se habían registrado también daños significativos en frutos secos, cereales de primavera y olivar.

A escala nacional, Agroseguro había contabilizado hasta el 13 de agosto más de 22.300 hectáreas de cultivos asegurados afectadas específicamente por pedrisco. Entre las producciones más dañadas figuraban la uva de vino, el almendro y los cultivos herbáceos extensivos.

En frutos secos, fundamentalmente almendro, se registraban entonces alrededor de 5.800 hectáreas declaradas con siniestro, mientras que los cultivos herbáceos extensivos sumaban unas 5.050 hectáreas, principalmente maíz. La tormenta de la madrugada del 23 de agosto en la comarca de Cinco Villas añade ahora un nuevo episodio de enorme intensidad este verano en la comunidad.

“Un mal día para ser alcalde”: El temporal se ceba con los municipios de Teruel

En la provincia de Teruel también se han registrado daños importantes que han afectado a un total de 900 hectáreas, cifra aproximada que se maneja desde la organización agraria UAGA. En el municipio de Valdealgorfa, la producción ecológica se ha visto gravemente afectada por el episodio de granizo vivido este fin de semana. Los cultivos de nogales y frutales, han tenido importantes daños, aunque han sido las plantaciones de manzano las que se han llevado la peor parte de las consecuencias del temporal.

Árboles caídos en Valdealgorfa

Las tormentas no solo han afectado a los cultivos, también han provocado daños en pinos y cipreses, e instalaciones municipales. En el municipio de Castelserás, el temporal ha provocado graves desperfectos en el pabellón municipal, cuya cubierta fue parcialmente arrancada por el viento y dejó entrar después el agua y el granizo, afectando a su estructura de madera. El alcalde, Santiago Anglés, hacía esta declaración a La Comarca tras la tormenta: “Ha sido un mal día para ser alcalde”. Anglés explica que la tormenta le sorprendió cuando regresaba al municipio con su familia y que tuvieron que refugiarse en una pequeña granja; incluso su vehículo sufrió daños por el granizo. Parte de la cubierta del pabellón salió despedida hasta las inmediaciones del colegio y la guardería, lo que obligó a acordonar la zona.

En Alcañiz, el alcalde, Miguel Ángel Esteban, apunta que el casco urbano ha quedado relativamente a salvo, aunque sí se han registrado afecciones en las zonas agrícolas, especialmente en dirección a Castelserás y en el entorno de Valdealgorfa. En esta última localidad, la alcaldesa, Reyes Gimeno, cuenta como la intensa lluvia provocó acumulaciones de agua en terrazas y otras zonas exteriores de viviendas, mientras los daños en las explotaciones agrícolas todavía estaban pendientes de valoración.

Un balance que todavía no está cerrado

La fotografía actual de los daños en la comarca de Cinco Villas es provisional. A falta de conocer los resultados de las peritaciones, en los almendros también habrá que comprobar durante las próximas semanas si la defoliación va acompañada de daños en brotes y madera. En el resto de cultivos será necesario determinar cuánto producto puede salvarse y cuánto ha quedado definitivamente inutilizado.

Árbol caído en Valdealgorfa

Algo que preocupa y mucho a las organizaciones agrarias son las afecciones a los forrajes, un cultivo que no cuenta de manera habitual con seguro agrario, lo que hace que las pérdidas sean “especialmente difíciles de cubrir” para los agricultores afectados. Además, se encontraban en plena fase de crecimiento y “los daños sufridos comprometen directamente el próximo corte, reduciendo la producción que los agricultores esperaban obtener”, aseguran desde UAGA.

Sin embargo, lo que sí está claro es la excepcional intensidad del episodio vivido en esta comarca y su concentración territorial. En una sola noche, el pedrisco ha provocado en Cinco Villas una superficie de daños equivalente al 60 por ciento de los siniestros acumulados por episodios tormentosos en Aragón hasta mediados de agosto. Los profesionales del campo, muchos de ellos propietarios de explotaciones familiares, hacen ya cálculos del impacto de las pérdidas económicas en el corto plazo, y en las heridas que la tormenta habrá causado a largo plazo, especialmente en las plantaciones de almendros, porque “una granizada así no solo hace daño en el momento, nos puede trastocar también la cosecha del 2027”, lamentan.

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