ANÁLISIS
Sajonia-Anhalt rompe el dique de contención alemán ante la ultraderecha y deja a Merz en la cuerda floja
Las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt se presentaron como un elección fundamental: un voto contra Alternativa para Alemania (AfD) o a favor del primer gobierno regional de ultraderecha desde la fundación de la República Federal en 1949. La segunda opción se ha impuesto de manera incontestable. “Hemos escrito historia”, dijo el candidato regional de AfD, Ulrich Siegmund, en la fiesta electoral de su partido tras las primeras proyecciones a pie de urna. Esas proyecciones se han confirmado con los resultados finales.
La ultraderecha recibe más de medio millón de votos, casi el 44% del total y se queda a las puertas de la mayoría absoluta. Le faltan tres diputados para poder gobernar en solitario. Ese era el objetivo expreso del partido de Siegmund. Quien interprete no haber alcanzado esa meta como un fracaso de AfD sólo debe mirar el resto del arco parlamentario: los democristianos de la CDU, que habían gobernado la región ininterrumpidamente durante los últimos 20 años, pierden casi 20 puntos y 25 diputados. El resto de la cámara queda muy fragmentada: los socialdemócratas del SPD, los poscomunistas de La Izquierda (Die Linke) y los ecologistas de Los Verdes no llegan juntos al 30%.
Estos últimos cuatro partidos, que han mantenido hasta ahora el llamado cordón sanitario, no suman suficientes escaños para ofrecer una alternativa de gobierno a AfD. Con esas cifras, se hace prácticamente inconcebible poner en marcha un ejecutivo regional sin la ultraderecha, que ha roto el dique del cordón sanitario en Sajonia-Anhalt. El resultado electoral en este estado federado del este de Alemania, que forma parte de la periferia política y económica del país, amenaza ahora con anegar al Gobierno federal del canciller Friedrich Merz.
Mención especial merece el sexto partido que completa el parlamento regional de Sajonia-Anhalt: la Alianza Sarah Wagenknecht (BSW, por sus siglas en alemán), que la mayoría de analistas daba por muerta, será clave para formar Gobierno regional. BSW, una escisión de los poscomunistas de La Izquierda, es el único partido que ha tumbado hasta ahora el cordón sanitario y se muestra en disposición a conversar y llegar a acuerdos con AfD. Su entrada en el parlamento regional con algo más del 5% apunta igualmente a que una parte muy importante del electorado en Sajonia-Anhalt rechaza la estrategia de dique político frente a la ultraderecha.
AfD o nuevas elecciones
Basta mirar los resultados finales sobre el mapa de Sajonia-Anhalt para entender la ola azul que dejan estas elecciones regionales: la ultraderecha gana el mandato directo en todos los distritos electorales del estado menos en tres. En el segundo voto de la papeleta electoral, que en Alemania está dedicado a una lista de cada partido, AfD también es primera fuerza en todos los distritos menos en uno.
Este inapelable tsunami electoral deja espacio para dos escenarios: un Gobierno regional de AfD, ya sea en coalición con BSW o en minoría con la abstención de los diputados de Sarah Wagenknecht, o una repetición electoral ante un bloqueo parlamentario que impida la formación de Gobierno.
Una coalición de cinco partidos –CDU, SPD, La Izquierda, Los Verdes y BSW– es inviable por la incompatibilidad de las formaciones y porque la Alianza Sarah Wagenknecht ya ha descartado apoyar un gobierno liderado por los conservadores de la CDU. Un ejecutivo en minoría los democristianos, que cuenta sólo con 15 diputados, es igualmente inviable. Ulrich Siegmund se convertirá así muy probablemente en el primer ministro regional de la ultraderecha en Alemania o habrá nuevas elecciones.
Merz pende de un hilo
Las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt tienen inevitablemente una lectura federal. Los electores de la ultraderecha no solo están votando un cambio por político en su región, sino también como castigo al curso político del Gobierno de Gran Coalición de Friedrich Merz en Berlín. Entre los votantes de AfD cunde un rechazo frontal a las ayudas militares y económicas a Ucrania ante la invasión rusa, quieren una solución diplomática a la guerra al coste que sea y recuperar el gas barato ruso que durante tantas décadas dio una ventaja competitiva a la industria exportadora alemana.
Otro asunto importantísimo es el coste de la vida y el precio social que tienen las reformas económicas propuestas por la Gran Coalición de Merz. El litro de gasolina y diésel están, por ejemplo, disparado en Alemania, y el paquete de reformas propuesto por el Gobierno federal incluye el retraso progresivo de la edad de jubilación hasta los 70 años hasta final de siglo así como una flexibilización del mercado laboral, amenazado ahora por cientos de miles de despidos en sectores claves como la industria automotriz. La crisis estructural del modelo económico alemán ha tenido un peso clave en estas elecciones regionales.
Alemania se adentra a un cambio de paradigma político en el que la ultraderecha aspira a destruir electoralmente a la democracia cristiana y acercarse a una hegemonía que le permita gobernar en todo el país. Sajonia-Anhalt es la última de una larga serie de señales de advertencia
Friedrich Merz llegó al poder en mayo del año pasado con la promesa de reducir a la mitad el caudal electoral de AfD. En Sajonia-Anhalt, ha ocurrido exactamente lo contrario: AfD ha doblado su cifra de votos mientras la CDU ha perdido casi 20 puntos. Ese resultado es aún más grave para los conservadores porque ocurre en un estado donde la ultraderecha roza en algunos asuntos, como la política migratoria o identitaria, el neonazismo. La cancillería de Merz pende de un hilo.
Las voces contra el cordón sanitario mantenido por Merz crecen desde hace meses dentro del conservadurismo alemán. Ulrich Siegmund y su partido han tendido la mano a diputados de la CDU para que apoyen una posible investidura, alentando así abiertamente al trasfuguismo. No es descartable que algunos diputados democristianos acaben dando el paso y apoyen la candidatura de Siegmund como forma de protesta, lo que haría saltar por los aires la autoridad y la legitimidad de Merz dentro de su partido. Las elecciones de Sajonia-Anhalt pueden ser el principio del fin político del canciller con peor popularidad desde que hay registros en la República Federal.
Alemania se adentra a un cambio de paradigma político en el que la ultraderecha aspira a destruir electoralmente a la democracia cristiana y acercarse a una hegemonía que le permita gobernar en todo el país. Sajonia-Anhalt es la última de una larga serie de señales de advertencia para Alemania y el resto de Europa.