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Análisis

El bloqueo naval de Trump en Ormuz es un reconocimiento del peligro de la ofensiva militar ante un Irán no dispuesto a rendirse

26 de abril de 2026 22:59 h

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La decisión de Donald Trump de prolongar el bloqueo naval contra Irán de manera indefinida no servirá para reducir el precio global del petróleo, pero es una forma de reconocer los mayores riesgos que tiene la alternativa: romper el alto el fuego con una escalada militar ante un enemigo nada dispuesto a rendirse.

En teoría, Trump tiene cada vez más opciones militares al alcance. Está previsto que en unos días termine de rodear Sudáfrica y llegue a la región el tercer grupo de ataque liderado por el portaaviones estadounidense George H. W. Bush. Desde el Pacífico también está navegando una segunda fuerza operativa compuesta por 2.500 marines. Tiene previsto llegar a finales de abril.

Es posible que estas fuerzas adicionales solo estén disponibles durante un breve periodo, lo que aumentaría la presión para desplegarlas. El portaaviones Gerald R. Ford, ahora mismo en el Mar Rojo, ya lleva más de 300 días en el mar y no se sabe cuánto tiempo más podrá seguir allí.

Una posibilidad es que EEUU intente tomar la terminal petrolera de la isla iraní de Jarg, donde Teherán embarca el 90% de sus exportaciones petroleras. Podría hacerlo con los 2.000 paracaidistas de la 82ª División Aerotransportada, que llevan en Oriente Medio desde principios de mes o con los marines estadounidenses que no están participando en el bloqueo.

Pero la toma de Jarg, o la de cualquier isla menor del estrecho de Ormuz, no agravaría en nada el bloqueo ya establecido por EEUU contra Irán. Conquistar Jarg podría resultar relativamente sencillo, teniendo en cuenta la abrumadora superioridad militar estadounidense. Lo difícil sería mantener el control sobre la isla durante meses y garantizar el abastecimiento y la seguridad de las tropas.

“Antes que llevarlo a cabo realmente, EEUU preferiría amenazar con un ataque aéreo o anfibio”, entiende Matthew Savill, del centro de Estudios Royal United Services Institute. “Tiene la capacidad y la potencia de fuego para hacerlo, ¿pero merece la pena?”, se pregunta.

En términos militares simples, los 38 días de bombardeos de Israel y EEUU contra Irán han sido unilaterales, pues las represalias iraníes solo han sido especialmente efectivas en los países del Golfo. Después de 13.000 ataques contra Irán, EEUU solo ha perdido un caza F-15 y dos aviones de transporte durante el rescate posterior. En sus 1.000 oleadas sobre Irán, la fuerza aérea de Israel ha lanzado 18.000 bombas.

No está claro, al menos por ahora, de qué manera podría alterar la actual dinámica política israelí que se reanudasen los bombardeos israelíes y estadounidenses

Pese a todo, y según análisis filtrados de los servicios de espionaje estadounidenses, Irán no ha agotado su capacidad militar. El miércoles de la semana pasada Teherán fue capaz de apresar dos buques comerciales en el estrecho. De acuerdo con una estimación, la mitad de los misiles y lanzadores iraníes siguen intactos, la misma proporción que con sus drones de ataque Shahed.

El número de víctimas en Irán no es abrumador, por más que hayan perdido la vida el líder supremo, Alí Jamenei, y más de 3.000 personas. El régimen iraní sigue plenamente en pie y se considera a sí mismo invicto. Ahora mismo está al mando la Guardia Revolucionaria, nada dispuesta a transigir.

No está claro, al menos por ahora, de qué manera podría alterar la actual dinámica política israelí que se reanudasen los bombardeos israelíes y estadounidenses. Trump trató de intimidar a Teherán a principios de mes con amenazas radicales contra las centrales eléctricas, los puentes y las instalaciones de desalinización iraníes. Muchos expertos jurídicos alertaron de los posibles crímenes de guerra en que incurriría si hubiese cumplido sus amenazas, que recibieron una condena generalizada.

Una devastación generalizada de la infraestructura básica de Irán tendría un efecto duradero, pero no está claro que eso sirviera para que el régimen aceptase las condiciones de paz de EEUU. Volver a atacar a los líderes iraníes más intransigentes podría terminar siendo contraproducente y agravar el estancamiento político antes que resolverlo. Volver a los bombardeos tampoco va a hacer que la gente salga a manifestarse a las calles.

La historia moderna de Irán se define por su lucha antiimperialista contra EEUU. Teherán tiene pocas opciones viables más allá de intentar infligir un coste económico en el Golfo y el estrecho de Ormuz, o simplemente aguantar hasta que se agote la capacidad de atención de Trump.

“Este régimen iraní es increíblemente ideológico”, dice Brian Carter, investigador principal del centro de estudios estadounidense American Enterprise Institute. “Los que están en el poder están muy comprometidas con ganar la guerra, y parecen dispuestos a sufrir un daño económico extremo para lograrlo”, apunta.

Tampoco hay perspectivas de una invasión terrestre generalizada. Es posible que EEUU tenga más de 50.000 soldados en la región, pero la cifra parece insignificante al lado de los 92 millones de habitantes de Irán. Según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, el ejército iraní cuenta con 350.000 soldados, de los que 220.000 son reclutas; y la Guardia Revolucionaria dispone de otros 150.000 integrantes.

Como demuestran varios estudios recientes, las reservas de EEUU no son infinitas. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de EEUU publicó esta semana una estimación de las municiones restantes tras la Operación Furia Épica de bombardeo contra Irán. De los 3.100 misiles de crucero Tomahawk que tenía, EEUU ha disparado más de 850. Y de los más de 4.400 misiles aire-tierra JASSM ha lanzado más de 1.000. Cada uno de esos misiles, tanto los Tomahawk como los JASSM, le costaron 2,6 millones de dólares [unos 2,22 millones de euros].

Es posible que EEUU tenga más de 50.000 soldados en la región, pero la cifra parece insignificante al lado de los 92 millones de habitantes de Irán

Los sistemas estadounidenses de defensa aérea se han visto especialmente mermados. Del total de 360 interceptores de misiles que tenía, EEUU ha utilizado entre 190 y 290, con un coste de 15,5 millones de dólares cada uno [unos 13,2 millones de euros]. Y se ha quedado casi en la mitad la reserva de misiles Patriot Pac-3, que tienen mucha demanda a nivel mundial y cuestan 3,9 millones de dólares cada uno [unos 3,33 millones de euros].

EEUU necesita conservar municiones por sus compromisos en Taiwán, y el resto de Asia Oriental, pero el reemplazo de estos misiles de alta sofisticación puede llevar entre cuatro y cinco años.

La lógica militar sugiere que la batalla de los bloqueos navales se prolongará todavía algún tiempo. Tanto EEUU como Irán están tratando de afirmar su control sobre el estrecho de Ormuz para ver qué país retrocede antes por los costes económicos.

Pero en una situación tan tensa, la escalada puede dispararse enseguida. El jueves, un colérico Trump ya amenazaba con volar cualquier pequeña embarcación iraní que fuera sorprendida colocando minas.

Traducción de Francisco de Zárate