El farmacéutico Fran Cuéllar analiza las bebidas con ácido hialurónico para la piel: “Los suplementos funcionan por acumulación”

Si una bebida contiene cantidades insuficientes o no está pensada para un consumo esporádico, su efecto será nulo.

Paloma Martínez Varela

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El wellness está de moda en todos los ámbitos y el marketing lo sabe. Kylie Jenner presentaba hace tan solo un par de meses k2o by Sprinter, una mezcla de electrolitos, ácido hialurónico y colágeno, bajo el lema “hydrate beautifully” (hidrátate con belleza). Hailey Bieber ya lo hizo hace años con el Strawberry Glaze Skin Smoothie, un batido viral en colaboración con la tienda de productos orgánicos de Los Ángeles Erewhon Market, que prometía el cuidado de la piel desde el interior. También en color rosa, la española María Pombo ha presentado Yuzz, un refresco que incluye ácido hialurónico y vitamina C, de la mano de Mahou-San Miguel que definen como “una bebida por fuera y skincare por dentro”. ¿Son efectivas estas fórmulas de activos bebibles?

Para entender si un refresco puede mejorar el aspecto de nuestra piel, primero hay que comprender qué estamos ingiriendo exactamente. “El ácido hialurónico es un polisacárido complejo, es decir, un azúcar muy grande que está compuesto como por dos estructuras principalmente. Si nos lo imaginamos como un Lego, estaría compuesto por piezas azules y rojas exclusivamente, que se repiten muchísimas veces intercaladas, que son la nacetilglucosamina y el ácido glucurónico”, explica el farmacéutico, biotecnólogo y divulgador en redes Fran Cuéllar. El número de estas “piezas” determinará si el peso molecular es alto o bajo, un factor clave para su absorción.

“El cuerpo tiene que destruir el Lego para absorber las piezas y, dentro de nuestro organismo, volver a montarlo”, señala el experto, que apunta que el ácido hialurónico tiene una biodisponibilidad muy baja: “Solo se absorbe el 0,2% de lo que ingerimos”.

Por eso, el beneficio real no lo aporta la molécula en sí, sino de que nuestra microbiota fermente ese hialurónico produciendo oligosacáridos que indiquen a nuestras propias células que deben fabricar más hialurónico natural. 

Sin embargo, para que esa orden se llegue a ejecutar, Cuéllar advierte de que es necesario cumplir con unas cantidades mínimas de ingesta: “Se ha demostrado que una dosis entre 100 y 250 miligramos diarios durante un mínimo de ocho semanas es lo que realmente tiene un impacto en la hidratación y salud de la piel”. 

Así, si una bebida contiene cantidades insuficientes o no está pensada para un consumo esporádico, su efecto será nulo. “Los suplementos funcionan por acumulación. Cuando incluyen cantidades demasiado bajas o en bebidas que no están hechas para tomar todos los días, esa bebida no es funcional”, aclara el farmacéutico.

Además, Cuéllar señala la gran contradicción de la mayoría de estos refrescos de belleza: el azúcar y los edulcorantes. “De nada sirve si quiero tener ese efecto saludable en la piel meter un alto volumen de azúcares, que aumentan la inflamación crónica y la oxidación”, defiende.

El exceso de azúcar provoca la glicación, explica el experto, un proceso en el que el azúcar se “pega” a las fibras de colágeno y las degrada. Por eso, es crítico con la mayoría de híbridos entre refresco y cosmético: “Me parece genial que una bebida hecha para disfrutar tenga azúcares, pero para mí es completamente contraproducente mezclar skincare con sustancias que no nos van a hacer nada bien”.

Más allá de las modas, Cuéllar recuerda que “la piel es un espejo de los hábitos que llevas” y apuesta por la denominada “nutrición inteligente” y la fotoprotección como pilares básicos de su cuidado. Además, recomienda optar por activos tópicos con respaldo científico como retinoides o antioxidantes como la vitamina C.

“Englobaría todo a unos hábitos que nos hagan poder mantener un estado de vida saludable y un correcto metabolismo, que al final es a lo que se extrapola todo”, concluye. 

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