La portada de mañana
Acceder
El calor dispara las muertes en España a cifras sin precedentes
El incendio mortal de Almería sorprende a la Junta con retenes “incompletos”
Opinión - Ese tono de curita cruel, por Antonio Maestre

Trump desata el caos con nuevos ataques sobre Irán, insultos a sus aliados de la OTAN, crisis internas y más muertes del ICE

Corresponsal en Washington —
11 de julio de 2026 21:52 h

0

Muchos periodistas que siguen a Donald Trump de cerca desde que volvió a la Casa Blanca afirman que ya no es el que era hace un año y medio, que está cansado, que dosifica sus apariciones públicas, que se le ve más veces sentado que de pie. No en vano, las previsiones de la Casa Blanca muestran que el presidente de EEUU no tiene una sola aparición pública prevista para todo el fin de semana: con sus posts en Truth Social tiene bastante. Y en ellos es capaz de amenazar a Irán, dar por terminada la tregua, anunciar nuevas negociaciones, insultar al Senado por no aprobar su reforma de la ley electoral y dejar que entre en vigor la ley de vivienda sin su firma como pataleta.

Así, el presidente de EEUU se ha dedicado esta semana a desatar el caos generalizado, después de exprimir los fastos del 250 aniversario de la independencia del país para mayor gloria de su persona –con velada sangrienta en la Casa Blanca incluida– y de su agenda ultra.

Trump también se ha dedicado en sus discursos públicos a agitar los fantasmas del enemigo interno y del “cáncer del comunismo” ante el avance de candidatos socialistas democráticos en las primarias demócratas. Mientras tanto, la Administración Trump mantiene la presión sobre organizaciones pacifistas y movimientos sociales que se han movilizado contra el genocidio en Gaza, los ataques a Venezuela e Irán y la asfixia a Cuba, como CodePink y el People's Forum, entre otros.

“El sistema comunista es lo contrario del sistema estadounidense”, dijo Trump en su discurso del 4 de julio por la noche. “El sistema comunista nunca ha funcionado. Nuestros soldados no lucharon contra el comunismo en los campos de batalla de todo el mundo para que esa amenaza volviera a asomar su horrible cabeza aquí mismo, en Estados Unidos. No vamos a permitir que eso ocurra. Queremos detener una amenaza como esa de inmediato, y antes de que comience. Es como un cáncer: hay que extirparlo, hay que extirparlo rápido”, añadió.

Eso sí, mientras Trump persigue a la oposición interna, las milicias neonazis de Patriot Front desfilaron por Washington DC el 4 de julio con total impunidad. Y su líder, Thomas Rousseau, declaraba: “Somos estadounidenses, no por decreto ni por ideal, sino por sangre. Nuestra nación es nuestro credo. No deseamos nada más ni nada menos que una revolución, una época de grandes cambios y una perspectiva de valor inquebrantable de cara al futuro. El vicio que ha infestado nuestra tierra será erradicado. Los extranjeros que han invadido nuestra tierra serán expulsados. Y los estadounidenses que durante tanto tiempo han sufrido el destino de un pueblo derrotado serán salvados”.

Además, la Administración Trump ha citado judicialmente este viernes a periodistas del New York Times por informar sobre las carencias de seguridad del nuevo Air Force One regalado por Qatar, y el regulador de las telecomunicaciones, Brendan Carr, ha vuelto a amenazar a las televisiones: “Las licencias no son vacas sagradas”.

Trump llegó a la cumbre de la OTAN de Ankara al día siguiente de pedir una “orden de alejamiento” para la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, frivolizando con una medida fundamental para combatir la violencia machista. El presidente de EEUU no soporta que Meloni haya desmentido que le suplicara una foto ni que se haya puesto del lado del papa León XIV en la tensión entre el inquilino de la Casa Blanca y el Vaticano por la guerra en Irán y la represión migratoria.

Pero no solo eso: Trump aterrizó alabando al autoritario presidente turco, Recep Tayyip ErdoÄŸan, afirmando que acudía a la reunión de la Alianza Atlántica por él, en un claro insulto a sus aliados europeos, a los que criticó por su condena de la guerra en Irán, hasta el punto de amagar con retirar más tropas de Europa, en función de cómo se resolvieran sus ambiciones imperialistas sobre Groenlandia, territorio danés que volvió a reclamar para sí.

“Groenlandia debería estar bajo el control de Estados Unidos y no de Dinamarca”, dijo Donald Trump: “No tenemos por qué seguir aquí. Podríamos retirar a todos nuestros soldados de Europa porque, como probablemente habrán observado, Europa es un lugar muy distinto al de hace 20 años; muy distinto, muchísimo más diferente”. Y añadió: “He estado muy decepcionado con la OTAN y, sinceramente, si la cumbre no fuera en Turquía, donde mi amigo es un líder muy fuerte [en referencia al presidente turco Recep Tayyip Erdogan], es posible que no hubiera asistido”.

El caso de España es paradigmático del caos que siembra, pasando de calificar de “horrible” al país y amenazar con sanciones comerciales a terminar mostrando su satisfacción por la exposición del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre los compromisos económicos asumidos con las capacidades de la OTAN.

El economista Paul Krugman afirmaba sobre las amenazas comerciales a España de Trump: “Esto no va a suceder. No tienes derecho, como presidente, a imponer aranceles a un país solo porque no te guste su gasto en defensa o porque creas que no se han portado lo suficientemente bien contigo. Todo esto no es más que una tontería, no es algo real. Excepto que el presidente de los Estados Unidos sí que lo dijo. Es una auténtica locura, y esa es la conclusión que deberíamos sacar de todo esto. A estas alturas, ya no se trata realmente de economía. Ni siquiera tiene sentido hablar de las políticas de la Administración Trump, y mucho menos de ideología. Esto es una auténtica locura. En cualquier sistema político que funcione con normalidad, habría un llamamiento masivo para decir: 'Vale, este tipo no está en sus cabales'. No podemos dejar el destino de Estados Unidos ni del mundo en manos de alguien que es completamente irracional, que plantea exigencias y se cree que tiene poderes que no tiene. Y, en lugar de eso, el Partido Republicano y la Administración Trump están empeñados en intentar crear un culto a la personalidad. Algo va mal en un país y en un sistema que permite que este tipo siga ocupando un puesto de poder”.

Y el caos permanece, porque Trump mezcla las obligaciones de la OTAN con su guerra unilateral en Irán; el gasto en defensa de cada país con la compra de armas a EEUU para impulsar su industria militar y el empleo; y la negociación de un acuerdo con Irán con la reanudación de los bombardeos hasta dar por finiquitado el alto el fuego.

La guerra ha disparado los precios de la gasolina en EEUU, que ahora siguen altos, casi un 25% más caros que hace un año. Y eso afecta al bolsillo de los estadounidenses día a día. Pero el presidente de EEUU ha preferido la pataleta a firmar una ley sobre vivienda pensada para facilitar el acceso a la vivienda en el país, enfadado porque no logra apoyos suficientes para sacar adelante en el Capitolio su polémica reforma electoral.

Y todo esto ocurre mientras Trump purga la Comisión Federal de Asistencia Electoral, que se había negado a modificar el formulario nacional de inscripción en el censo electoral para exigir documentación que acreditara la ciudadanía estadounidense del solicitante, tal y como instaba Trump en una orden ejecutiva sobre las elecciones estadounidenses de marzo de 2025. Un juez federal bloqueó el decreto al considerar que excedía la autoridad del presidente, ya que la Constitución de EEUU otorga al Congreso y a los estados la competencia sobre la gestión y la supervisión de las elecciones.

El analista David Axelrod, ex consejero político del expresidente Barack Obama, analizaba así las últimas decisiones de Trump: “Todas las señales están en rojo, siendo la más reciente la destitución sumaria por parte del presidente de EEUU de los miembros restantes de la Comisión Federal de Asistencia Electoral. A lo que hay que sumar el nombramiento de Bill Pulte como director de Inteligencia Nacional (DNI); la presencia de negacionistas electorales en los puestos de supervisión más delicados; la orden ejecutiva de Trump sobre el voto por correo y el posible uso del Servicio Postal como arma de subversión; su priorización patológica de la ley SAVE, que sería la herramienta de supresión del voto más poderosa en generaciones; y sus persistentes e infundadas acusaciones de fraude electoral, que utiliza para justificar intervenciones federales extraordinarias”.

La reforma electoral es un objetivo prioritario para un Trump en mínimos de popularidad a cuatro meses de las elecciones de mitad de mandato del próximo noviembre.

Ofensiva mortal del ICE

Y en todo este caos, este martes se ha producido un nuevo tiroteo mortal por parte de agentes del ICE, en Houston (Texas). Esta vez contra un migrante mexicano, llamado Lorenzo Salgado Araújo. Era un obrero de la construcción y padre de tres hijos que llevaba más de 30 años viviendo en el país sin estatus legal. Además, ni siquiera Salgado Araújo era el objetivo inicial de los agentes.

A raíz de este homicidio, se han sucedido peticiones de líderes locales y grupos de derechos civiles para que se lleven a cabo investigaciones independientes, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha anunciado acciones legales.

Como en asesinatos previos, el Departamento de Seguridad Nacional afirmó que la persona muerta, en este caso Salgado Araújo, había intentado utilizar su vehículo como arma. Y, como en anteriores casos, testigos que presenciaron el homicidio desmintieron esa versión y afirmaron que la víctima nunca había intentado atropellar a ningún agente federal.

No ha salido a la luz ningún vídeo del tiroteo y los agentes no llevaban cámaras corporales.

Los agentes federales de inmigración han disparado contra una veintena de personas desde septiembre, casi todas ellas dentro de sus coches. Algunos de los tiroteos han sido mortales.

En un periodo de cinco días a finales de junio, los agentes del ICE detuvieron a más de 10.000 personas, según documentos obtenidos por The New York Times. Tras una breve tregua durante el fin de semana festivo del 4 de julio, las detenciones se reanudaron el martes, el día en que Salgado Araújo murió a manos del ICE. Desde el martes hasta el jueves, los agentes del ICE en todo EEUU detuvieron a más de 6.000 personas, según muestran los registros internos, a un ritmo de unas 2.000 detenciones al día.

La represión migratoria se acelera, con más muertes incluidas; la guerra de Irán no termina de resolverse, después de cuatro meses y medio –cuando teóricamente iban a ser cuatro semanas–; los costes de la vida en EEUU no se reducen, en concreto los precios de la gasolina y la vivienda; y las elecciones de mitad de mandato se presentan con un presidente en horas muy bajas de popularidad, revolviéndose ante la oposición y buscando atajos mediante cambios en las reglas electorales para retener su poder en el Capitolio.

Trump sigue desatando el caos en el mundo, al tiempo que no deja de interferir en los procesos electorales de América Latina, desde Argentina a Colombia, pasando por Honduras o Chile, unido a la tutela imperialista de Venezuela y la asfixia sobre Cuba.