La UE aparca las recomendaciones de viaje por zonas y prioriza la situación de vacunación en el nuevo pasaporte COVID

Andrés Gil

Corresponsal en Bruselas —

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Si uno mira los mapas de colores del Centro de Control de Enfermedades de la UE ve que todo está rojo oscuro. Sin embargo, a diferencia del inicio de la pandemia, cuando se pusieron en marcha, los datos de incidencia explosiva de la COVID no van de la mano de los mismos datos de fallecimientos y de saturación de UCI que entonces.

Además, el día a día en Europa está yendo más a priorizar la situación de las personas en relación con el coronavirus, que se registra en el pasaporte COVID –estado de vacunación, de enfermedad o de PCR–, que a su lugar de procedencia.

Antes, se intentaba priorizar la movilidad de regiones verdes o amarillas a regiones verdes o amarillas. Lo que se está haciendo ahora es cribar a las personas por su estado de vacunación para poder, no ya viajar, sino entrar en un bar a tomar un café.

Así, el Consejo de Asuntos Generales de la UE ha adoptado este martes una recomendación acorde “al aumento significativo de vacunas y la rápida implementación del certificado COVID digital de la UE” que reemplaza la orientación existente basada en los mapas de colores.

Entrará en vigor el 1 de febrero de 2022, el mismo día en que se modifica el reglamento del certificado digital COVID-19 y se establece un plazo de aceptación de 270 días –9 meses– para los certificados de vacunación como fórmula también de incentivar las dosis de refuerzo.

Según la nueva recomendación, las medidas de COVID-19 deben aplicarse teniendo en cuenta el estado de la persona en lugar de la situación a nivel regional, con la excepción de áreas donde el virus circula a niveles muy altos.

Esto significa que el estado de vacunación, prueba o recuperación de COVID-19 de un viajero, como lo demuestra un certificado COVID digital de la UE, debe ser el factor determinante.

“Un enfoque basado en la persona simplificará sustancialmente las normas aplicables y proporcionará más claridad y previsibilidad a los viajeros”, dicen los 27.

El secretario de Estado para la UE, Pascual Ignacio Navarro Ríos, ha dicho a su llegada a Bruselas para el Consejo de Asuntos Generales: “Se va a cambiar el sistema de coordinación de la movilidad interna, y vamos a pasar de un sistema de movilidad por territorios a un sistema de movilidad personal gracias a la vacunación. La movilidad ya no será dependiendo de la situación epidemiológica del territorio en el que reside un ciudadano, sino que será en función de su propia situación personal, básicamente la vacunación. Todo aquel ciudadano vacunado podrá circular por Europa sin ningún problema. Y eso es un gran avance en la movilidad”. 

Según lo pactado por los 27, “los viajeros en posesión de un certificado COVID digital de la UE no deben estar sujetos a restricciones adicionales a la libre circulación”.

El COVID digital de la UE válido incluye “un certificado de vacunación de una vacuna aprobada a nivel europeo si han pasado al menos 14 días y no más de 270 días desde la última dosis de la serie de vacunación primaria o si la persona ha recibido una dosis de refuerzo. Los estados miembros también podrían aceptar certificados de vacunación para las vacunas aprobadas por las autoridades nacionales o la OMS”.

Además, incluye “un resultado negativo de la prueba de PCR obtenido no más de 72 horas antes del viaje o una prueba de antígeno rápido negativa obtenida no más de 24 horas antes del viaje”.

También, recoge “un certificado de recuperación que indique que no han pasado más de 180 días desde la fecha del primer resultado positivo de la prueba”.

“Las personas que no estén en posesión de un certificado COVID digital de la UE podrían verse obligadas a someterse a una prueba antes o a más tardar 24 horas después de la llegada”, dicen los 27: “Los viajeros con una función o necesidad esencial, los viajeros transfronterizos y los niños menores de 12 años deben estar exentos de este requisito”.

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), no obstante, seguirá publicando el mapa de las regiones de los Estados miembros con el riesgo potencial de infección según un sistema de semáforos (verde, naranja, rojo, rojo oscuro). El mapa se basará en la tasa de notificación de casos de 14 días, la aceptación de la vacuna y la tasa de tests.

En función de este mapa, los Estados miembros “deben aplicar medidas con respecto a los viajes hacia y desde las áreas de color rojo oscuro, donde el virus circula a niveles muy altos. En particular, deben desalentar todos los viajes no esenciales y exigir que las personas que lleguen de esas áreas y no estén en posesión de un certificado de vacunación o recuperación se sometan a una prueba antes de la salida y a la cuarentena después de la llegada”, afirman los 27, que prevén “ciertas excepciones a estas medidas deben aplicarse a los viajeros con una función o necesidad esencial, los viajeros transfronterizos y los niños menores de 12 años”.

Freno de emergencia

Con la nueva recomendación se fortalece el freno de emergencia para responder a la aparición de nuevas variantes. Cuando un Estado miembro impone restricciones en respuesta a la aparición de una nueva variante, el Consejo –los Gobiernos–, con la Comisión Europea y el ECDC, debe revisar la situación. La Comisión, basándose en la evaluación periódica de nuevas pruebas sobre variantes, también puede sugerir un debate en el Consejo, durante el cual la Comisión podría proponer que el Consejo acuerde una posición con respecto a los viajes desde las áreas en cuestión. “Cualquier situación que dé lugar a la adopción de medidas deberá ser revisada periódicamente”, dicen los 27.

Si uno mira los mapas de colores del Centro de Control de Enfermedades de la UE ve que todo está rojo oscuro. Sin embargo, a diferencia del inicio de la pandemia, cuando se pusieron en marcha, los datos de incidencia explosiva de la COVID no van de la mano de los mismos datos de fallecimientos y de saturación de UCI que entonces.

Además, el día a día en Europa está yendo más a priorizar la situación de las personas en relación con el coronavirus, que se registra en el pasaporte COVID –estado de vacunación, de enfermedad o de PCR–, que a su lugar de procedencia.

Antes, se intentaba priorizar la movilidad de regiones verdes o amarillas a regiones verdes o amarillas. Lo que se está haciendo ahora es cribar a las personas por su estado de vacunación para poder, no ya viajar, sino entrar en un bar a tomar un café.

Así, el Consejo de Asuntos Generales de la UE ha adoptado este martes una recomendación acorde “al aumento significativo de vacunas y la rápida implementación del certificado COVID digital de la UE” que reemplaza la orientación existente basada en los mapas de colores.

Entrará en vigor el 1 de febrero de 2022, el mismo día en que se modifica el reglamento del certificado digital COVID-19 y se establece un plazo de aceptación de 270 días –9 meses– para los certificados de vacunación como fórmula también de incentivar las dosis de refuerzo.

Según la nueva recomendación, las medidas de COVID-19 deben aplicarse teniendo en cuenta el estado de la persona en lugar de la situación a nivel regional, con la excepción de áreas donde el virus circula a niveles muy altos.

Esto significa que el estado de vacunación, prueba o recuperación de COVID-19 de un viajero, como lo demuestra un certificado COVID digital de la UE, debe ser el factor determinante.

“Un enfoque basado en la persona simplificará sustancialmente las normas aplicables y proporcionará más claridad y previsibilidad a los viajeros”, dicen los 27.

El secretario de Estado para la UE, Pascual Ignacio Navarro Ríos, ha dicho a su llegada a Bruselas para el Consejo de Asuntos Generales: “Se va a cambiar el sistema de coordinación de la movilidad interna, y vamos a pasar de un sistema de movilidad por territorios a un sistema de movilidad personal gracias a la vacunación. La movilidad ya no será dependiendo de la situación epidemiológica del territorio en el que reside un ciudadano, sino que será en función de su propia situación personal, básicamente la vacunación. Todo aquel ciudadano vacunado podrá circular por Europa sin ningún problema. Y eso es un gran avance en la movilidad”. 

Según lo pactado por los 27, “los viajeros en posesión de un certificado COVID digital de la UE no deben estar sujetos a restricciones adicionales a la libre circulación”.

El COVID digital de la UE válido incluye “un certificado de vacunación de una vacuna aprobada a nivel europeo si han pasado al menos 14 días y no más de 270 días desde la última dosis de la serie de vacunación primaria o si la persona ha recibido una dosis de refuerzo. Los estados miembros también podrían aceptar certificados de vacunación para las vacunas aprobadas por las autoridades nacionales o la OMS”.

Además, incluye “un resultado negativo de la prueba de PCR obtenido no más de 72 horas antes del viaje o una prueba de antígeno rápido negativa obtenida no más de 24 horas antes del viaje”.

También, recoge “un certificado de recuperación que indique que no han pasado más de 180 días desde la fecha del primer resultado positivo de la prueba”.

“Las personas que no estén en posesión de un certificado COVID digital de la UE podrían verse obligadas a someterse a una prueba antes o a más tardar 24 horas después de la llegada”, dicen los 27: “Los viajeros con una función o necesidad esencial, los viajeros transfronterizos y los niños menores de 12 años deben estar exentos de este requisito”.

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), no obstante, seguirá publicando el mapa de las regiones de los Estados miembros con el riesgo potencial de infección según un sistema de semáforos (verde, naranja, rojo, rojo oscuro). El mapa se basará en la tasa de notificación de casos de 14 días, la aceptación de la vacuna y la tasa de tests.

En función de este mapa, los Estados miembros “deben aplicar medidas con respecto a los viajes hacia y desde las áreas de color rojo oscuro, donde el virus circula a niveles muy altos. En particular, deben desalentar todos los viajes no esenciales y exigir que las personas que lleguen de esas áreas y no estén en posesión de un certificado de vacunación o recuperación se sometan a una prueba antes de la salida y a la cuarentena después de la llegada”, afirman los 27, que prevén “ciertas excepciones a estas medidas deben aplicarse a los viajeros con una función o necesidad esencial, los viajeros transfronterizos y los niños menores de 12 años”.

Freno de emergencia

Con la nueva recomendación se fortalece el freno de emergencia para responder a la aparición de nuevas variantes. Cuando un Estado miembro impone restricciones en respuesta a la aparición de una nueva variante, el Consejo –los Gobiernos–, con la Comisión Europea y el ECDC, debe revisar la situación. La Comisión, basándose en la evaluación periódica de nuevas pruebas sobre variantes, también puede sugerir un debate en el Consejo, durante el cual la Comisión podría proponer que el Consejo acuerde una posición con respecto a los viajes desde las áreas en cuestión. “Cualquier situación que dé lugar a la adopción de medidas deberá ser revisada periódicamente”, dicen los 27.

Si uno mira los mapas de colores del Centro de Control de Enfermedades de la UE ve que todo está rojo oscuro. Sin embargo, a diferencia del inicio de la pandemia, cuando se pusieron en marcha, los datos de incidencia explosiva de la COVID no van de la mano de los mismos datos de fallecimientos y de saturación de UCI que entonces.

Además, el día a día en Europa está yendo más a priorizar la situación de las personas en relación con el coronavirus, que se registra en el pasaporte COVID –estado de vacunación, de enfermedad o de PCR–, que a su lugar de procedencia.