El Rasillo de Cameros: el mar de agua dulce que esconde el corazón de La Rioja

Rioja2

16 de agosto de 2026 10:05 h

0

A poco más de mil metros de altitud, y a tan solo 40 kilómetros de Logroño, la comarca del Camero Nuevo guarda uno de los secretos mejor guardados del norte de España. Los hay que describen El Rasillo de Cameros como una pintoresca villa serrana de casas de piedra y tejados rojizos. Un municipio que rompe con la imagen tradicional de La Rioja vitivinícola para ofrecer un paisaje pirenaico dominado por el embalse de González Lacasa: un auténtico mar de agua dulce rodeado de pinares, robledales y cumbres que rozan los 2.000 metros de altura.

El gran atractivo estival de la localidad radica en las instalaciones de su Club Náutico El Rasillo, el único punto de la comunidad autónoma donde practicar deportes náuticos de interior en un entorno totalmente regulado y acondicionado.

Ahora en verano, turistas y riojanos disfrutan una completa oferta deportiva y de ocio en el Club Náutico al que se puede acceder fácilmente a pie por la senda verde peatonal que comienza cerca de la parada de autobús. Y en el embalse González Lacasa deporte y diversión están garantizadas con los hidropedales, piragüismo, sup, windsurf y vela ligera. Una oferta deportiva y de ocio que completa una plataforma flotante con tobogán, embarcadero, zona delimitada para el baño con vigilancia y salvamento durante la temporada de verano, vestuarios y solárium de hierba.

Pero El Rasillo es algo más que el mar de agua dulce de La Rioja porque, enclavado a las puertas del Parque Natural Sierra Cebollera, la red de senderos oficiales del parque son ya un importante reclamo entre montañas y el murmullo del embalse. Rutas que invitan a caminar despacio y disfrutar La Rioja. Una red de senderos que incluye paseos suaves y relajantes hasta desafiantes caminatas de montaña, senderos adaptados a todos los niveles y gustos, pero con un denominador común: exuberantes bosques y e impresionantes vistas panorámicas.

Desde paseos suaves y relajantes hasta desafiantes caminatas de montaña, los senderos se adaptan a todos los niveles y gustos para que el senderista pueda descubrir rincones naturales únicos.

El XIX, un punto de inflexión

El Rasillo perteneció a Ortigosa de Cameros hasta 1817. Y en el siglo XIX, la villa camerana sufrió un importante cambio social y económico. Como villa independiente se impulsaron actividades ganaderas y agrícolas y llegó a ser una zona de referencia para la trashumancia. También en el siglo XIX se construyeron nuevas infraestructuras, el embalse, entre ellas.

Y así, El Rasillo de Cameros ha sido testigo del paso del tiempo desde sus caserones de mampostería de piedra con escudos heráldicos, aleros de madera tallada y balconadas de forja. Un paseo por sus calles empedradas para descubrir y disfrutar del patrimonio arquitectónico de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de las Eras, una edificación del siglo XVI construida en sillarejo, que alberga en su interior un valioso retablo mayor barroco, o la ermita de San Miguel, un enclave de tradición local situado a las afueras de la villa. Y si hay una fotografía típica en el álbum de la mayoría de turistas, esta es al vecino más longevo de la villa, un olmo de montaña (Ulmus glabra) de más de 400 años.

Está catalogado como árbol singular de La Rioja e incluso está protegido por su edad, rareza e interés cultural. Y es que ha resistido a “los duros inviernos, plagas, sequías... también gracias a la dedicación de rasillanos y rasillanas, en especial, a Jesús Laría Llorente”, destacan desde el Ayuntamiento de El Rasillo.

Deportes acuáticos, patrimonio, senderismo... El Rasillo se ha convertido en un rincón de La Rioja en el que disfrutar de días de descanso durante todas las estaciones del año. Tiempo libre para degustar la propuesta culinaria de esta zona de la región marcada por la tradición ganadera y micológica de la sierra riojana. Los quesos cameranos con Denominación de Origen Protegida, los boletus, níscalos y setas durante el otoño y la restauración local que combina cocina tradicional de cazuela como los caparrones y las migas de pastor, son el broche perfecto a la escapada al mar de agua dulce escondido en el corazón de La Rioja.