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Improyayas, el teatro como terapia para mujeres jubiladas: “Es un momento de compañía, de quitarse miedos, de llenarse de vida”

“El martes por la mañana es el mejor momento de la semana”. Coinciden todas las mujeres de 'Improyayas' durante su ensayo de teatro. Son un grupo de teatro de mujeres jubiladas surgido de un taller impulsado por Fundación Caja Rioja en Calahorra previsto para tres meses y que ha crecido y ya ha cumplido dos años y muchas actuaciones en varios lugares por La Rioja. El objetivo de Improyayas es mucho más que hacer teatro: “El cuidado, el amor, el cariño con el que se han dedicado a los demás, siempre sacrificadas, se lo devolvemos un poquito porque se lo merecen”, destaca su profesor Javier Martínez-Losa.

Además de actor y profesor de teatro, es trabajador social y mediador familiar y ambas facetas son las que pone en acción con Improyayas. “Seguimos un proceso teatral con el que hemos demostrado que el teatro es una terapia”, aplaude. De hecho, como explica el profesor, el grupo nació como un taller dirigido a mujeres mayores para hacer teatro pero relacionado con aspectos terapéuticos como la psicomotricidad, los ejercicios de memoria y de activación y de encontrar un lugar seguro para ellas. “Para que se sintieran cómodas, para que se divirtieran y que además salieran de su casa, pues son mujeres que siempre están ocupándose de los demás, cuidando a los nietos, haciendo la comida para todos, trabajando fuera de casa y dentro”, describe de unas clases que tenían por objetivo que estas mujeres “hicieran algo diferente y nuevo”. 

Javier Martínez-Losa no tardó en darse cuenta de que el curso había sido un éxito. “Fue mágico, ellas expresaban que se sentían felices y quisieron continuar como algo propio”. Y las clases de teatro de los martes por la mañana en Calahorra siguieron y la improvisación se cruzó por el camino. “A mitad del proceso, vimos que era difícil aprendernos un papel de una obra y empezamos a trabajar con la improvisación, que además es una herramienta para desinhibirnos, para encontrar juego y en la que nada está mal, porque esa era nuestra premisa, una clase en la que nada estuviera mal y todo fuera posible”, relata el profesor, que comprobó que “estas mujeres improvisaban de forma espectacular, que eran graciosas y era algo que no había visto nunca”.

Así, ellas y la productora La Rural se unieron para formar 'Improyayas y empezaron a hacer actuaciones con un formato de improvisación clásico en el que el público decide todo. “Llevo muchísimos años dando talleres pero esto es algo único que no había descubierto nunca y ellas pues han descubierto un lugar que también es algo diferente en su vida, un lugar para jugar”, destaca el profesor de este proyecto que le está resultado tan “gratificante”. Ellas están encantadas y agradecidas. “Para mí significa una terapia, es importantísimo en mi vida sacar este tiempo para mí de risas, de compañía, de experiencias y de quitarte pues muchos miedos, vergüenzas. Es llenarte la vida”, cuenta Lourdes, de 66 años.

María Jesús, de 72, asegura haber encontrado amigas y “un espacio donde hacer muchas veces lo que les da la gana”, apunta entre una risas inocentes que dejan ver que pocas veces han hecho lo que han querido. Aunque la mayoría nunca había hecho teatro antes, Josefina, la mayor de las 12, cuenta con orgullo que de joven “hizo pinitos” en el Circuito Loco Católico de Calahorra y fue incluso protagonista y ahora se ha reencontrado con aquellos recuerdos. “Para mí esto es una fiesta, venir, subirnos a un escenario, compartir estos martes con mis compañeras, que ya somos amigas. Yo llamé un día un teléfono y es lo mejor que pude hacer”, recuerda Josefina con mucha ilusión.

Pronto empezaron a soltarse, decir barbaridades, sin ningún filtro y hacerlo su lugar de confianza

También agradecen el trato de su profesor. “Javier nos lo ha puesto todo muy fácil, es un profesor fantástico, piensa en todas más que en él”, dicen mientas él les dice que hablen de ellas. Pero lo cierto es que se ve la confianza entre este grupo. “Desde el principio, yo intenté mimetizar mucho con ellas y darles toda la libertad para que se sintieran libres, valga la redundancia”, explica él. Así, han realizado una gran progresión, “desde ejercicios de respiración, de relajación y de memoria hasta pronto soltarse, decir barbaridades, sin ningún filtro y hacerlo su lugar de confianza” y han ido complicando los ejercicios porque, como subraya su profesor, “han aprendido rapidísimamente porque son esponjas”. Actualmente, 'Improyayas' es casi semiprofesional y se les acumulan las actuaciones, la próxima el viernes 20 en Logroño dentro de la programación de los Viernes Feministas.

“Es una experiencia divina”, resume Asun. Estas Improyayas han demostrado que “el teatro es una terapia alternativa muy buena para la risa, para el llanto, para la vida”, como reivindica su profesor. Así se refleja en un cortometraje en el que muestran esta experiencia y que se está estrenando en España e internacionalmente. Unas pequeñas clases que empezaron sin pretensiones, para buscar algo de diversión a mujeres que no solían tener ese tipo de momentos para ellas, y han crecido hasta convertirse un grupo de teatro de improvisación, pero sobre todo, y como destaca su profesor, hasta conseguir que ellas por fin sean las protagonistas.