La rehabilitación integral del puente de Briñas ha supuesto una inversión de 709.982 euros

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El Consejero de Vivienda y Obras Públicas, Antonino Burgos, y el Delegado del Gobierno en La Rioja, José Antonio Ulecia, acompañados por el Alcalde de Haro, Patricio Capellán, han visitado el puente de Briñas sobre el río Ebro tras las obras de rehabilitación que han supuesto una inversión de 709.982 euros y un plazo de ejecución de 11 meses.

El Gobierno de La Rioja ha financiado el 40% de la cantidad total y también se ha hecho cargo de la licitación y dirección de la obra. El 60% restante es asumido por el Ministerio de Fomento a través de la partida del 1% cultural, mediante un convenio de colaboración que se firmó el 18 de diciembre de 2007 entre ambas partes.

El objetivo de esta intervención ha sido evitar el deterioro total del puente y rehabilitar, en su totalidad, una obra de ingeniería de gran importancia histórica para la comarca. Con ese fin se encomendó a la empresa ZUT Trabajos Especiales la realización de dicha tarea.

Los trabajos se han centrado en la consolidación de la estructura del puente mediante el recalce bajo el agua de las pilas dañadas (operación realizada por personal especializado) y la colocación de piedra escollera reforzada en hormigón. También se ha restaurado el tablero y los paramentos y obras de fábrica existentes. Por último, se ha procedido al desbrozado, limpieza y acondicionamiento de las márgenes de manera natural, incluyendo la poda manual de la vegetación existente.

Un puente de resonancias históricas

Cerrado al tráfico desde mediados del siglo pasado, el puente de Briñas forma parte del patrimonio cultural de La Rioja Alta. Localizado en el término municipal de Haro, a 2 kilómetros al norte del núcleo urbano jarrero, sus 150 metros de longitud y 4,6 metros de ancho permiten salvar desde tiempo remoto el cauce del Ebro. El puente, construido en sillería calcarenita, consta de siete bóvedas que se apoyan sobre seis tajamares triangulares.

Aunque se desconoce el año de su construcción, en 1320 ya se constata un amojonamiento (señales) entre las localidades de Briñas y Labastida, haciéndose alusión a la existencia de un puente en la zona. Los acontecimientos más importantes de los últimos siglos, con especial atención a las Guerras Carlistas, han dejado su huella en un puente que se mantuvo operativo hasta 1950. La construcción del puente de Santo Domingo permitió absorber el tráfico de la N-124, condenando al olvido esta singular obra de ingeniería civil que, hasta la actual intervención, se encontraba en un evidente estado de deterioro.

El Gobierno de La Rioja inició en el año 2000 los trámites para rehabilitar el puente, aunque diferentes dificultades técnicas obligaron, en 2005, a la redacción de un nuevo proyecto de conservación. En diciembre de 2007, se alcanzó un acuerdo con el Ministerio de Fomento para la cofinanciación de las obras.