Más Europa
Clima y medioambiente, digitalización, salud, emisión de deuda conjunta, migración y asilo han estado en el centro de los trabajos de la Unión Europea durante el último quinquenio. También ha sido necesario responder al embate de la pandemia dinamizando y fortaleciendo la economía europea dotándonos de fondos, como los NextGenerationEU, y apuntalando un modelo económico de crecimiento sostenible y social.
Los socialistas en el Parlamento Europeo arrancamos la legislatura 2024-2029 convencidos de que Europa merece y necesita que sigamos con ese trabajo, aunque ante un escenario bien distinto. Hoy, a una Comisión y una Eurocámara escoradas a la derecha, se le suma una extrema derecha creciente obcecada en minar el proyecto democrático europeo desde dentro y desde fuera, ya que es cómplice de los que buscan debilitar a Europa y acabar con su influencia en el mundo. Aquellos con los que compartimos principios de tolerancia, justicia y solidaridad y con los que aunamos esfuerzos para lidiar contra sistemas antidemocráticos, hoy son despotismos que menosprecian el modelo que durante 70 años ha consolidado la democracia, el orden mundial y la multilateralidad.
En el exterior, la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania a las puertas de la Unión y la guerra de Israel contra Palestina al otro lado del Mediterráneo, se están cobrando un precio en vidas humanas tan alarmante como vergonzoso, y por cercanía y magnitud estos conflictos tienen gran repercusión dentro de nuestras fronteras. Este escenario, por responsabilidad, nos empuja y, por convencimiento, nos anima a seguir construyendo Europa para un mundo que necesita más Europa.
Tenemos mucho por hacer. Vivimos en una crisis climática y medioambiental de dimensiones planetarias que debemos abordar con urgencia para frenar otras que puedan afectar a la agricultura, la alimentación o la sanidad. De ahí que sea absolutamente necesario implementar el Pacto Verde Europeo. Hay que mejorar la Política Agrícola Común para que esta siga dando apoyo al campo y a los pequeños agricultores en la transición hacia una producción más sostenible en toda la cadena de valor, también en ingresos y precios. No hay mejor política que la medioambiental para asegurar el trabajo de nuestros agricultores, muy a pesar de negacionistas y retardistas climáticos de la extrema derecha. Hay que trabajar para estabilizar la economía y reducir las desigualdades en el mundo rural, e impulsar el desarrollo económico en las zonas más necesitadas. Esto contribuirá a garantizar nuestra seguridad alimentaria.
El futuro energético de la Unión debe ser sostenible. Es preciso acelerar la transición hacia las energías renovables, porque son las que disponemos, y mejorar nuestra infraestructura energética para garantizar tanto su protección como el suministro y evitar la infrautilización de nuestro potencial energético.
Las injerencias extranjeras y la desinformación ponen a nuestras democracias bajo presión.
Hay que frenarlas y fortalecer el pluralismo mediático. Es necesario robustecer y afianzar el Pilar Europeo de Derechos Sociales y persistir en la lucha contra la desigualdad, la exclusión social y la explotación laboral. Debemos avanzar en el acceso a empleos de calidad, a una educación adaptada a las necesidades de hoy y a redes de protección social sólidas. Es decir, avanzar en la Europa social y de los ciudadanos.
Los retos son mayúsculos y hay que superarlos convencidos de que hay que gobernar para una mayoría social, con políticas justas, que defiendan los derechos de nuestros ciudadanos, redistributivas, sostenibles, verdes y feministas. La Unión Europea debe liderar marcándose objetivos que beneficien a nuestras sociedades, evitando ambigüedades y desaprobando deslealtades e injusticias independientemente de quién las perpetre. Porque mientras Europa ha sido contundente en su respuesta a la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, le ha faltado voluntad y valentía para condenar la guerra de Israel contra Palestina, las matanzas indiscriminadas de la población civil, la agresión a los trabajadores humanitarios y el quebrantamiento del derecho internacional que allí se están cometiendo. Destaca, sin embargo, el reconocimiento del Estado de Palestina y la noble defensa de los derechos de su pueblo hecha por el Gobierno español.
Con firmeza, tenacidad y más Europa nuestra Unión superará estos desafíos como lo ha venido haciendo durante las últimas siete décadas.
Viva Europa.